Nairobi - El presidente reelecto Mwai Kibaki y su rival, el opositor Raila Odinga, se sentaron a negociar este martes en presencia del mediador Koki Annan en busca de una salida a la crisis en Kenia, azotada por una oleada de violencia étnico-política desde las elecciones de diciembre.
Casi mil personas perdieron la vida en estos episodios desde que Odinga cuestionara la victoria de Kibaki, el 27 de diciembre, en unas elecciones tachadas de faudulentas por muchos observadores.
Durante la apertura de las negociaciones en Nairobi, el ex secretario general de la ONU Kofi Annan, quien busca una solución desde hace una semana en nombre de la Unión Africana, consideró posible resolver los problemas fundamentales de la crisis keniana "antes de un año".
En una ceremonia solemne, transmitida por televisión, Kibaki y Odinga hicieron un nuevo llamamiento a la paz, aunque con prioridades distintas.
Odinga consideró esencial zanjar el litigio electoral, mientras Kibaki puso énfasis en la necesidad de restablecer la seguridad en el país, que hasta hace un mes era visto como uno de los más estables de África.
Odinga acusa a Kibaki de haberle robado la victoria en las urnas.
Además de los casi mil muertos, unas 250.000 personas huyeron de sus hogares para escapar de los actos violentos.
"Me entristece profundamente ver a los kenianos enfrentarse unos a otros violentamente por temas que se pueden discutir y resolver pacíficamente mediante el diálogo", afirmó Kibaki.
"Vamos, en adelante, a tomar medidas severas contra aquéllos que intenten perturbar la paz o utilizar la violencia contra los ciudadanos pacíficos", agregó.
El opositor Odinga estimó que "lo más urgente" era "resolver los resultados profundamente imperfectos de la elección presidencial".
Y exigió una vez más que se levante la prohibición de celebrar manifestaciones, en vigor desde finales de diciembre.
"Debemos decir a nuestra población que los líderes están decididos a trabajar juntos para solucionar las cuestiones pendientes", algunas de las cuales nos han acompañado desde la independencia, en 1963, declaró Odinga, quien citó en particular "las desigualdades, la corrupción" y la organización tribal.
Cada bando designó a tres representantes para que lleven a cabo las negociaciones.
Tanto Kibaki como Odinga, así como el presidente del Parlamento, tuvieron palabras para el diputado de la oposición Melitus Mugabe Were, asesinado de varios disparos en Nairobi el lunes por la noche.
Horas antes Odinga acusó a "sus adversarios" políticos, en referencia al bando de Kibaki, de estar implicados "en el asesinato brutal" del diputado.
"Parece que esto está relacionado con la violencia posterior a las elecciones, pero está en curso una investigación", según una fuente policial.
Este asesinato originó nuevas protestas en los feudos electorales de Odinga, en la localidad occidental de Kisumu y en el mayor barrio de chabolas de Nairobi.
Al menos 22 personas perdieron la vida desde el lunes por la noche en el país, donde, por primera vez, helicópteros del ejército abrieron fuego mientras sobrevolaban bandas tribales en Naivasha, en el Valle del Rift (oeste), epicentro de enfrentamientos interétnicos.
El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y la secretaria de Estado norteamericana Condoleezza Rice expresaron su profunda inquietud por la crisis.
Ban prevé abordar la cuestión con los líderes africanos durante la cumbre de la Unión Africa que comienza el jueves.
La violencia política atiza además viejos conflictos de carácter territorial o étnico que el poder central no logró solucionar desde la independencia.
AFP