Finalizó la misa en la Plaza de Mayo donde se encuentra la Catedral de la Ciudad de Buenos Aires en un clima de alegría y celebración de la vida del papa Francisco.
La ceremonia fue presidida por el arzobispo Jorge García Cuerva. El funeral oficial se realizó más temprano en el Vaticano.
Las vallas dispuestas en los alrededores estaban cubiertas con banderas argentinas, mientras que sobre las calles laterales se habían instalado pantallas gigantes para seguir la transmisión. Las sillas dispuestas frente al altar, en el escenario montado sobre las escalinatas, permanecían vacías a la espera de ser ocupadas. En las mesas, más de 150 copones fueron preparados para repartir las hostias durante la comunión.
Cada media hora, las campanas de la Catedral sonaban. Desde temprano, sonaba de fondo el “Aleluya”, mientras los fieles que llegaban comenzaban a rezar en pequeños grupos o en silencio. En distintos sectores, medios de comunicación de todo el mundo cubrieron la ceremonia.