JORGE ABBONDANZA
Los rascacielos de Shanghai son la mejor cara de China. Pero hay otras, menos elevadas y sobre todo menos visibles, que no sirven para conocer el país sino para identificar a su régimen y observar qué le ocurre bajo la floreciente economía de mercado.
Hace seis años terminó de construirse en la ciudad de Suzhou un edificio rodeado de jardines que parece imitar a la Casa Blanca de Washington. Es la cárcel de Yancheng, donde están recluidos los jerarcas del Partido Comunista acusados de corrupción. Las celdas son amplias y tienen balcón sobre el parque, se pueden organizar fiestas con amigos de afuera, el Estado provee a los reclusos de un celular y les entrega partidas de cigarrillos y chocolate. Algunos huéspedes pueden ir a dormir a sus casas si lo prefieren. En China hay siete prisiones como la de Yancheng, porque la corrupción está muy extendida en la clase dirigente y el Partido condena a sus miembros infractores, aunque por lo visto no los maltrata.
Hace dos meses comenzó en la localidad sureña de Wukan un alzamiento popular. La gente de esa ciudad de 20.000 habitantes protestaba contra la expropiación de terrenos cultivables y en una de sus marchas callejeras quemó autos oficiales y atacó edificios públicos. Según se sabe, las expropiaciones fueron ordenadas por funcionarios del gobierno local que ni siquiera indemnizaron a los despojados, aunque luego revendieron los terrenos en su provecho. Como las manifestaciones proseguían, las autoridades mandaron tropas que sitiaron la ciudad, dejando entrar o salir solo a mujeres y niños. El cuadro se agravó en diciembre, cuando el delegado de los pobladores -encargado de negociar la situación- murió misteriosamente bajo custodia policial. El enfrentamiento continuaba a principios de enero.
Hace cuatro años, el artista plástico Ai Weiwei aumentó su fama mundial con el diseño del espectacular estadio para las Olimpíadas de Beijing. Conocida como "el nido del pájaro", esa construcción está envuelta en una enorme malla de tiras de acero y confirmó la creatividad de Weiwei. Pero este hombre tiene además una actitud crítica frente al gobierno y en 2008 encabezó una denuncia por el terremoto de Sichuan, donde habían muerto 5.000 niños aplastados por la mala calidad de los edificios escolares donde se encontraban. Esas fallas de construcción también eran reflejo de la corrupción en el manejo de las obras públicas. Entonces Weiwei cayó en desgracia, fue arrestado el 3 de abril de 2011 y estuvo detenido hasta fines de junio, acusado de colocar pornografía en Internet y de plagiar a otros artistas. Hoy sigue en prisión domiciliaria, vigilado por dos cámaras de seguridad. Su verdadero delito consistió en exigir a las autoridades la publicación del nombre de todos los niños que habían muerto en el desastre de Sichuan.