Millones de chinos, filipinos, taiwaneses, surcoreanos, y otros muchos ciudadanos asiáticos, festejaron desde el 3 al 15 de febrero pasado el año nuevo chino. Y tiraron la casa por la ventana para celebrar la llegada, según el calendario lunar, del año 4709. Según indica el Horóscopo, 2011 corresponde al Año del Conejo, un animal asociado a la suerte y al cariño. La predicción señala que el triunfo llegará para esas personas que son sensibles y pacientes, para que esto suceda solo deberán hacerle caso a su instinto. En las casas de los ciudadanos asiáticos los festejos incluyeron largas cenas y charlas familiares, entrega de regalos y un colorido decorado. Los gobiernos también invirtieron en los clásicos espectáculos y juegos artificiales que visten las calles de alegría por el año que comienza. Además, se practican distintos rituales y los más sueltos participan de las tradicionales danzas, la más conocida es la del dragón.