Un brutal femicidio conmueve a la provincia argentina de Entre Ríos. Una joven de 25 años fue asesinada de tres balazos en la puerta de su domicilio de la ciudad de Concordia, por un hombre de 34 años que estaba “obsesionado” con ella y que luego se suicidó, según informaron este jueves fuentes judiciales.
El femicidio ocurrió pasadas las 21.30 de este miércoles, en la vivienda de la víctima, un complejo de departamentos ubicado sobre calle Guarumba, entre calles Eva Perón y Entre Ríos. Valeria Leoncino, de 25 años, había invitado a su casa a tres amigas, quienes al entrar vieron a Carlos Passarella (34) en su vehículo Ford Fiesta blanco.
Según declararon las amigas ante los fiscales José Arias, Mario Guerrero y Mauro Jaume, reconocieron al hombre porque trabajaba con Valeria. Asimismo, las jóvenes aclararon que el agresor “estaba obsesionado” con su amiga y que incluso le había insistido en varias oportunidades para iniciar una relación.
Minutos más tarde, cuando Leoncino y sus amigas bajaron del apartamento y llegaron al portón de salida del complejo, Passarella se aproximó, extrajo un arma calibre 9 milímetros de una riñonera y realizó tres disparos contra Valeria.
Inmediatamente, el resto de las jóvenes escaparon corriendo para alertar a la policía, mientras que el agresor regresó a su vehículo, en el que avanzó unos 150 metros por calle Eva Perón hasta el ingreso al Club Hípico de Concordia y luego se mató de un tiro.
Mediante las primeras investigaciones se logró determinar que dos de los disparos impactaron en la zona del torso y otro a la altura del cráneo de la joven.
El fiscal Arias a cargo de la causa remarcó a la prensa que se trata de un hecho con “una víctima mujer atacada por un hombre, evidentemente obsesivo”, quien tenía “un interés hacia la chica pretendiendo formar una relación y, ante el rechazo, decide quitarle la vida porque no admite otra posibilidad”.
"Se trata de cosificar a la mujer y no dejarla hacer su vida: simplemente ‘o estás conmigo o no estás con nadie’”, agregó el fiscal, al aclarar que el atacante “a los pocos minutos se quitó la vida”.
Por otro lado, el fiscal detalló que durante este martes se realizará la autopsia correspondiente al cuerpo de la joven, se avanzará en la recolección de elementos y evidencias, y se desarrollarán diferentes pruebas científicas como “dermotest, distancia de disparo, arma de fuego, entre otras”.
El escalofriante relato de una compañera de trabajo: "Ella sabía que le podía hacer daño"
Una compañera de trabajo reveló detalles hasta ahora desconocidos sobre los últimos momentos de Leoncino.
“Nosotras salimos de trabajar juntas. Íbamos caminando para el mismo lado y nos despedimos en una esquina”, comenzó por relatar su amiga en TN. Y sumó: “Cuando llegué a mi casa, ella me mandó un mensaje diciéndome que esta persona [en referencia al femicida] la estaba esperando abajo”.
“Le pregunté dónde estaba y la llamé. Me dijo que al momento de ver a Carlos [Passarella], estaba dentro de su casa. Le dejé en claro que yo ya iba en camino. Fue ahí cuando me avisó que dos amigas más también estaban en camino y se cortó la llamada”, narró a continuación.
Una vez que salió de su casa, Florencia volvió a comunicarse con Valeria. “Mientras conversábamos por celular, llegaron sus dos amigas”, recordó. Con respecto a los motivos por los que Passarella estaba fuera del domicilio, sobre la calle Guarumba, la víctima le dijo a su compañera que “él venía a buscar unas cosas”.
“Él se dirigió a su casa con la excusa de ir a buscar unas cosas. En realidad, era ella la que se las iba a devolver. Producto de la relación de amistad que había entre ambos, él le había regalado e instalado una cortinas cuando ella se mudó. Tenía también una computadora que le pertenecía”, explicó.
Aún cuando el motivo parecía ser genuino, Florencia aclaró que la joven de 25 años sospechaba de las intenciones de Passarella, quien arribó a la casa cerca de las 21.30 en un Ford Fiesta blanco. “Ella sabía que le podía hacer daño. Incluso, me contó que cuando el bajó del auto, llevaba consigo un bolso chiquito”, contó la amiga.
“Me dijo: ‘no sé que puede llegar a tener ahí. Estoy temblando. Estoy asustada’”, evocó. “Yo en ese momento decidí cortar la llamada y apurarme. Y siete minutos más tarde, cuando llegué a su casa, me encontré directamente con la Policía y con mi amiga ya tirada en el piso y sin vida”, lamentó.
Sobre la secuencia del femicidio, Florencia precisó: “Sus amigas estaban bajando las cosas de esta persona cuando, de un momento para el otro, el hombre aprovechó la ocasión, forcejó el portón y entró al domicilio. Fue directo a Valeria y la asesinó. Después se suicidó”. Y cerró el relato: “Las chicas se asustaron y salieron corriendo a pedir ayuda”.
La denuncia que nadie escuchó
Sin dar precisiones de cuándo fue efectuado el reclamo, la compañera de trabajo de la víctima dijo que esta última había realizó una denuncia ante la Fiscalía contra una persona que estaba haciéndose pasar por ella en redes sociales. Más adelante, caerían en cuenta de que se trataba del mismo Passarella.
“Mi amiga Valeria fue a la Fiscalía y no le creyeron nada. Había hecho una denuncia contra una persona que le había creado un perfil falso. Dentro de este perfil había fotos íntimas de ella, que había conseguido hackeándole el celular. Además, leía diariamente todas sus conversaciones con familiares y amigos”, denunció.
“Con el tiempo, nos dimos cuenta de que se trataba de su asesino. Él era quien le leía todas las cosas, la seguía, sabía dónde estaba y con quién estaba. Con esa información, ella intentó hacer nuevamente la denuncia y la secretaria de la Fiscalía dijo que no podía denunciar a una persona y cambiar a otra”, agregó.
Y finalizó: “Llevó nombre, fotos, capturas, conversaciones y nadie le creyó. Terminó todo ahí”.
La Nación (GDA)
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