BUENOS AIRES | LA NACIÓN/GDA | HUGO ALCONDA MON
El ex embajador argentino ante Venezuela se ve en la picota y acusado de "estupideces". Todo, señala, por contar lo que sabe sobre la relación bilateral y lo que vio sobre gestiones "paralelas", "irregularidades" y, por lo menos, "un acto de corrupción". Sadous señaló ante la Justicia argentina que, para hacer negocios con Caracas, los empresarios argentinos pagaban entre 15% y 20% de coimas a funcionarios del gobierno. También sostuvo que US$ 90 millones de un fideicomiso desaparecieron de la embajada.
-Ante la Justicia, usted habló de "gestiones comerciales paralelas". ¿Qué significa eso?
-(Se pone tenso) Prefiero no embarrar la cancha con temas sobre los que ya hablé ante la Justicia y el Congreso.
-¿Desde que volvió a Argentina, se reunió alguna vez con Jorge Taiana?
-Jamás. Y recuerde que, por entonces, el canciller era Rafael Bielsa. Pero antes, cuando (Néstor) Kirchner viajó por primera vez a Venezuela, Bielsa me felicitó delante de él por la organización. En enero de 2005 me entero que Chávez viaja a Argentina y me llaman para coordinar la visita y ahí es donde mando el cable con el título "Grave situación".
-Ese cable lo redactó el encargado de negocios de la embajada, Alberto Álvarez Tufillo, pero usted lo firmó y envió tras endurecer el texto e incorporar la palabra "corrupción". ¿Por qué lo hizo?
-Porque hay allí un acto de corrupción. No me cabe ninguna duda. Si usted saca plata de una cuenta de donde no se podía sacar, la trae a otro país, la cambia en el mercado negro, la recompra en el mercado oficial y se queda con la diferencia, hay corrupción.
-Pero en la lectura queda claro que alude a "corrupción" del lado venezolano.
-Absolutamente.
-Sin embargo, usted también declaró que hubo una reacción de la parte argentina, cuando Claudio Uberti (un funcionario involucrado en el escándalo de la valija de Guido Antonini Wilson) llamó a Álvarez Tufillo. ¿Qué le dijo?
-"Decile a Sadous que se deje de joder. Que eso lo manejamos nosotros".
-Pero el gobierno argentino dice que el fideicomiso sólo lo maneja Venezuela, algo que Uberti, según usted, dejó claro que no es así.
-Sí, sí.
-¿Usted considera que ese fue el principio del fin para su gestión como embajador?
-No es que lo "considere". Fue así. Ese cable lo mandé a fines de enero de 2005, el día en que viajaba a Buenos Aires para acompañar la visita de Chávez. Y en el cable lo que expuse era que aprovecháramos esa visita para poner presión y corregir las irregularidades que estaban pasando en el fideicomiso. Venezuela es una sociedad muy compleja, muy burocrática, muy centralizada, y había quejas; nos pasábamos el tiempo haciendo gestiones, por ejemplo, en la agencia de control de cambios para que destrabaran pagos. Entonces, había que aprovechar la visita para explicarle lo que había pasado.
-¿Qué ocurrió cuando llegó?
-Me llamó Álvarez Tufillo y el entonces subsecretario de Política Latinoamericana, Darío Alessandro, me dijo: "Ni aparezcas por la Casa de Gobierno porque te van a sacar a patadas". Le dije: "¿Qué querés que haga?". Y me dijo: "Mirá, quedate los tres días que te llamamos, después volvés a Caracas y vemos cómo sigue". Tres semanas después me entero, y por Página 12, que (quien lo sustituyó en el cargo Nilda) Garré venía a Venezuela. Los llamo a Bielsa y a Taiana (que en ese entonces era subsecretario de la cancillería). Bielsa nunca me responde, y Taiana me dijo: "Mirá, el canciller se enteró igual que vos por los diarios. Fue una decisión del más alto nivel".
-Alessandro negó haber dicho lo que usted sostiene.
-Afirma que me encontró en un pasillo de la Cancillería, lo cual es mentira porque no llegué a pasar por allí en ese viaje, y que me dijo: "Si no te invitaron, no aparezcas"; es ridículo, porque si me llamaron como parte de la delegación, no hace falta una invitación.
-Si el malestar contra usted se originaba en la Casa de Gobierno, ¿Kirchner estaba al tanto de todo?
-Con lo que me dijeron Alessandro y Taiana, supongo que Kirchner estaba al tanto. Si la decisión fue al más alto nivel, ¿qué más que el canciller?
-Hay un apellido que hasta ahora usted no mencionó: el del ex ministro de Planificación Julio de Vido.
-(Sonríe y calla).
-¿Qué relación tenía con él?
-Una relación correcta.
-¿Tuvieron alguna vez algún cortocircuito?
-No, en absoluto.
-¿Usted colaboraba con el trabajo de De Vido cuando viajaba a Venezuela?
-Cuando pedían colaboración, se prestaba colaboración.
--¿Hubo veces que no la pidieron?
-Sé que hubo algunas misiones en las que nosotros no estuvimos involucrados.
-¿Se arrepiente de algo?
-No. Quizás, de aceptar la embajada en Venezuela (ríe).
-Ante la Justicia, usted declaró que hubo planteos informales de empresas argentinas afectadas en Venezuela?
-Había quejas permanentes, fundamentalmente de pagos, demoras en los pagos. Infinidad de cables lo consignan.
-Pero esos eran problemas de empresas argentinas con firmas o funcionarios venezolanos. ¿Y problemas de firmas argentinas con funcionarios argentinos?
-Nada que haya quedado registrado.
-¿Cuál era la reacción de la Cancillería ante los reclamos?
-Por lo general se hacían las gestiones correspondientes. Por lo que sé, por ejemplo, cuando ocurrió aquello del fideicomiso, se llamó al embajador de Venezuela, que dijo que se trataba de un error, que no tenían experiencias en fideicomisos y que el dinero (faltante) había sido devuelto.
"Si la decisión fue al más alto nivel, supongo que Kirchner estaba al tanto".
"El embajador en Venezuela dijo que fue un error, que el dinero había sido devuelto".
Perfil
La pesadilla de los "K"
Nombre: Eduardo Sadous
Edad: 64
Otros datos: Diplomático de profesión, fue el embajador argentino en Venezuela.
Estuvo destinado en la India, Italia, Holanda y fue embajador en Malasia durante el menemismo. En 2002 el presidente Eduardo Duhalde lo designó embajador en la Venezuela de Hugo Chávez, dos meses después del fallido golpe de Estado contra el líder bolivariano. Tuvo una gestión de bajo perfil, hasta que fue reemplazado por Nilda Garré en 2005. Pero tiempo después de su salida se conoció un cable en el que había alertado sobre irregularidades en el fideicomiso que regulaba el comercio bilateral. Y este año declaró en la Justicia que existía una "diplomacia paralela" y destapó un escándalo al deslizar sospechas de pagos de coimas para vender a Venezuela. Entre sus controvertidas declaraciones señaló: "Evidentemente, con el tema del fideicomiso había un acto de corrupción. Mi denuncia fue el principio del fin de mi gestión allí"; y: "Por parte de los empresarios había quejas permanentes, por incumplimientos y demoras en los pagos".