ABBOTTABAD Y WASHINGTON
AP Y AFP
Mientras el Pentágono investiga qué hizo Osama bin Laden en los cinco o seis años que estuvo encerrado en su complejo en Pakistán, los vecinos del difunto líder de Al Qaeda atan cabos y encuentran respuestas a las sospechas que tenían.
El responsable de Seguridad de la Casa Blanca, John Brennan, reveló en declaraciones al canal televisivo CBS que Osama bin Laden permaneció unos cinco o seis años en su casa en Abbottabad, a 80 kilómetros de Islamabad, la capital de Pakistán, sin tener apenas contacto con la sociedad.
"Según las últimas informaciones que disponemos, Bin Laden llevaba en el complejo desde hacía cinco o seis años y no tenía relación con casi nadie que no estuviera en el recinto", aseguró Brennan.
El asesor de Obama comentó que esto confirmaría las sospechas de que el hombre más buscado del mundo no ejercía un directo control de la estrategia y ejecución de los atentados terroristas, que estarían comandados por otras personas.
"En todo caso, sí que llevaba a cabo una gran actividad dentro de ese lugar", dijo Brennan, recordando que desde allí grabó videos y mensajes de audio y que mantenía -no se sabe bien cómo- contacto con algunos dirigentes de la red.
"Ahora intentamos averiguar cuáles son las actividades en las que ha estado involucrado en los últimos años, analizar en detalle la información obtenida en el asalto -las fuerzas especiales recopilaron discos duros y diverso material de potencial interés- para continuar con nuestros esfuerzos de destruir Al Qaeda", puntualizó Brennan, citado por El País de Madrid.
Un responsable de la NDS (Dirección Nacional de Seguridad de Afganistán), que pidió el anonimato, declaró que fue ese cuerpo afgano el que "señaló por primera vez" a EE.UU. la existencia de la casa donde finalmente murió Bin Laden.
Según él, unos agentes afganos que trabajaban desde el campo de refugiados de Haripur, no lejos de Abbottabad, a dos horas por carretera de Islamabad, vieron "movimientos sospechosos en torno a la casa".
Para diciembre pasado, funcionarios de inteligencia estaban convencidos de que en el complejo donde fue hallado Bin Laden vivía un "objetivo de alto valor". Pero nunca tuvieron 100% de certeza de que se tratara del jefe de Al Qaeda hasta que fueron informados de que había muerto en la operación.
Un alto funcionario de EE.UU. dijo que los indicios de que había algo raro en ese complejo se acumularon durante meses: "Así, pues, nos encontramos con este complejo y le prestamos mucha atención porque quedó en evidencia que cualquiera que viviese allí trataba de mantener un perfil muy bajo y desplegaba grandes medidas de seguridad operativa", comentó. "Creíamos que Osama bin Laden y su familia vivían en el segundo y tercer piso del edificio principal", agregó, y allí lo encontraron.
Otro funcionario repitió que las sospechas surgieron ante las extraordinarias medidas de seguridad adoptadas en la casa y por el hecho de que los que vivían allí quemaran la basura en vez de sacarla para que fuera recogida. Además, "tenían una casa de un millón de dólares sin ingresos discernibles", señaló.
VECINOS. Ahora que el líder terrorista ha sido abatido, los vecinos de Abbottabad comienzan a atar cabos y a sacar conclusiones de aquellas cosas que les parecían sospechosas.
Según el diario norteamericano New York Post, el líder terrorista fue fotografiado dos veces hace pocos días. Una foto se la tomaron cuando estaba afuera de su casa y la otra, cuando estaba adentro, a través de una ventana.
Los residentes locales, en tanto, se preguntan si Tariq, un hombre discreto que salía a comprar seis o siete panes redondos al panadero del lugar, era el hijo de Bin Laden, que vivía escondido tras los altos muros de la casa.
El misterioso complejo de los muros de cuatro metros de alto que fue asaltado por los norteamericanos en la noche del domingo queda justo frente a la vivienda de Abdulá Jan, que tiene demasiado miedo como para dar su verdadero nombre.
Desde el anuncio del presidente norteamericano Barack Obama sobre lo ocurrido en Bilal Town, un barrio residencial de la tranquila Abbottabad, Abdulá recuerda algunos detalles sobre Tariq y otro hombre, Arshad Jan, que suponía eran los únicos habitantes de la casa.
"Siempre creí que eran pashtunes paquistaníes, pero ahora que lo pienso, hay cosas que no cuadran", dice, aludiendo a su "piel más blanca", y a su carácter "más reservado" que los pashtunes.
Arshad Jan y Tariq se habían mudado en 2005, según Abdulá. "Nos dijeron que venían de Peshawar", la principal ciudad del noroeste "y que trabajaban en el cambio de divisas", afirma. El primero sería en efecto paquistaní y habría adquirido el terreno y construido la casa, según los servicios de bienes inmuebles locales.
Pero la identidad de Tariq, de unos 35 años, es un misterio y alimenta las conversaciones del lugar. "Tariq se parecía a Bin Laden y podría ser uno de sus hijos", el que vivía con él en Abbottabad, dicen algunos.
Bin Laden, a quien se le atribuyen cuatro mujeres, se habría casado al menos con una pashtún. Así, su progenitura no habría tenido dificultades en mezclarse con los pashtunes paquistaníes o afganos.
Abdulá se acuerda: "Arshad nunca quiso darme el número de su teléfono móvil, me dijo que no tenía, cuando todo el mundo tiene al menos uno. Las mujeres de la casa nunca quisieron hacer o recibir visitas en el barrio, algo que es usual. Nunca venían a las bodas..."
Salvo Arshad y "Tariq", y a veces algunos niños, la familia sólo salía de forma breve y en sus dos modestos coches. Las mujeres lo hacían cubiertas con una negra burqa. Ningún médico los visitaba, según Abdulá, pese a que se decía que Bin Laden estaba enfermo de los riñones y que se hallaba bajo tratamiento de diálisis.
Sus vecinos no se ofuscaban por esa excesiva discreción, que atribuían a las tradiciones muy conservadoras y púdicas de los pashtunes. "Eran muy rigoristas, por tanto no intentábamos frecuentarlos o convertirnos en sus amigos", explica Shinaz Bibi, que vive a 150 metros de las altas murallas, equipadas con cámaras y alambrados, detrás de las cuales la familia vivía con una vaca y pollos.
Dos veces por día, Arshad o Tariq iban a comprar el pan a Mohamed Asif, a unos cientos de metros de la academia militar local. En su minúscula panadería, Mohamed sonríe ante la idea de haber horneado todos los días el pan para el jefe de Al Qaeda.
El mensajero del líder: una ficha clave para llegar a él
WASHINGTON | Cuando uno de los mensajeros de más confianza de Osama bin Laden respondió un llamado telefónico el año pasado condujo involuntariamente a sus perseguidores estadounidenses al umbral de su jefe, el terrorista más buscado del mundo.
Ese llamado, según la versión ofrecida por un funcionario estadounidense, puso fin a una búsqueda de años del mensajero personal de Bin Laden, la pista decisiva en la cacería mundial.
Dentro del equipo de la CIA que estaba detrás de Bin Laden siempre estuvo claro que la vulnerabilidad de aquél radicaba en sus mensajeros. Él era demasiado inteligente como para impedir que los soldados de Al Qaeda, o aún sus comandantes, conocieran su paradero, pero para transmitir sus mensajes alguien debía encargarse de llevarlos, alguien en quien el líder confiara su propia vida.
Poco después de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos, detenidos en la red de prisiones secretas de la CIA dijeron a los interrogadores sobre la existencia de un mensajero importante con el seudónimo Abu Ahmed al-Kuwaiti que era íntimo allegado a Bin Laden.
Años más tarde, en 2005, la CIA dedujo que ese no era su verdadero nombre, y se propuso encontrar cuál era.
Pasaron años antes de que la CIA lo identificara como Sheikh Abu Ahmed, un paquistaní nacido en Kuwait. De todos modos, aunque ya reconocido, encontrar a este hombre se convirtió en toda una travesía. Bin Laden insistió siempre en que no se usaran teléfonos ni computadoras en su cercanía.
Sin embargo, a fines de 2010, Ahmed mantuvo una conversación telefónica con alguien que era vigilado por la agencia de inteligencia estadounidense.
Ahmed fue localizado lejos del escondite de Bin Laden cuando habló por teléfono, pero fue suficiente para seguir sus pasos. En agosto de 2010, Ahmed llamó involuntariamente la atención sobre un complejo en el nordeste de la ciudad paquistaní de Abbottabad.
Pese a la incertidumbre, los funcionarios de inteligencia se dieron cuenta que allí estaba la mejor posibilidad de capturar a Bin Laden y decidieron no compartir la información con nadie, incluso con estrechos aliados en la lucha antiterrorista como Inglaterra, Canadá y Australia. AP
¿Quiénes entraron a la casa?
Con esta operación aumenta el prestigio del comando SEAL, un grupo militar norteamericano especializado. Integrado por unos pocos centenares de efectivos con sede en Dam Neck, Virginia, la unidad de élite es parte de un grupo especial de operaciones que se autodenomina "los profesionales discretos".
Como parte de su entrenamiento para esta misión, estas fuerzas practicaron desde abril en una réplica del complejo donde estaba Osama bin Laden, según fuentes consultadas por el diario norteamericano National Journal.
El nombre de este comando surge de las letras de "sea" (mar) "air" (aire) y "land" (tierra), los tres ambientes donde se mueven.
Están presentes en más de 30 países diferentes y se dedican a cuatro tipos de operativos: los relacionados con el contraterrorismo, las tareas de reconocimiento y vigilancia; el entrenamiento de fuerzas militares de países aliados y la realización de ataques por asalto o emboscadas a puntos concretos.
El grupo ha atacado blancos fuera de zonas de guerra como Yemen y Somalia en los tres últimos años, aunque el grueso de sus misiones actuales es en Afganistán. En Irak trabaja actualmente la Fuerza Delta, con el que los SEALs tienen rivalidad profesional.
Trabajan tan a menudo con la agencia de inteligencia que a veces se le llama la Guardia Pretoriana de la CIA, una sociedad que se inició en Irak como resultado de la fusión de las fuerzas especiales y de inteligencia en la cacería de milicianos.