Redacción El País
Todavía no hay una explicación oficial sobre qué causó el choque de trenes en España el domingo que dejó hasta ahora al menos 40 muertos y decenas de heridos. La investigación recién comienza, y podrían pasar varios días para saberse qué provocó la tragedia. De todos modos, el diario El País de Madrid informó ayer que la investigación, apunta a una rotura en la vía, sin que pueda determinarse aún si esa fue causa o efecto de la salida de vía.
“Fuentes cercanas a las pesquisas dan las mayores probabilidades a la ruptura de la infraestructura sin cerrarse a otras posibilidades. Sí dan por descartado el sabotaje”, señala el diario español.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), órgano independiente aunque adscrito al ministerio de Transporte, está recopilando pruebas y habrá análisis en el laboratorio. El presidente de la CIAF, Íñigo Barrón, declaró a RTVE que “lo que interviene en un descarrilamiento es la interacción entre la vía y el vehículo”, eliminando a priori el problema humano, de explotación, señalización o electrificación.
Además de las 40 muertes, se han contabilizado 152 heridos, de los que 43 están ingresados en hospitales, 12 de ellos -incluido un menor- en unidades de cuidados intensivos, lo que lo convierte en uno de los accidentes más graves en Europa en lo que va de siglo.
La tragedia ocurrió cuando un tren de la compañía Iryo, de origen italiano, que había salido de Málaga con destino a Madrid con 317 personas a bordo, descarriló sus tres últimos vagones e invadió la vía contigua por la que en ese momento circulaba otro convoy de Renfe, compañía española, que tenía como destino Huelva, que también descarriló.
Los vagones del Iryo impactaron contra los dos primeros vagones del tren de Renfe, que salieron despedidos y cayeron por un terraplén de unos cuatro metros.
Un accidente que, tanto el ministro de Transportes, Óscar Puente, como el presidente de Iryo, Carlos Bertomeu, han calificado como “raro” y difícil de explicar, ya que ocurrió en una recta, sobre un tramo que se acabó de renovar el pasado mes de mayo. Además, el tren de Iryo que provocó el choque fue fabricado en 2022 y había sido revisado este 15 de enero.
La peor parte del choque se la llevaron los dos primeros vagones del tren de Renfe, en el que viajaban 53 personas del total de 200 que llevaba el convoy. Esas dos unidades cayeron por un terraplén.
En esta catástrofe hay tragedias como la de una familia de un pueblo de Huelva, con cuatro miembros fallecidos, los padres, un hijo y un sobrino, mientras sobrevivió la hija pequeña, de seis años.
“Vamos a dar con la verdad, vamos a conocer la respuesta”, afirmó ayer lunes el presidente español, Pedro Sánchez, tras visitar el lugar del accidente, y se comprometió ante los ciudadanos a informar “con absoluta transparencia y absoluta claridad” sobre los motivos que causaron el descarrilamiento y choque de los dos trenes.
El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia afirmó, que “no era un problema de exceso de velocidad y era una recta, no una curva. Sacar conclusiones no va a ser algo inmediato”. Por ello, apuntó a un posible problema en las vías o en los trenes y alejó la opción del error humano.
Por su parte, el presidente de Iryo, Carlos Bertomeu, calificó hoy de “raro” y “extraño” el accidente ferroviario. En declaraciones a los periodistas en Adamuz, Bertomeu, visiblemente emocionado, envió un mensaje de pésame y ánimo a los familiares de las víctimas y manifestó que a la compañía le invade una “profunda tristeza” ante el trágico suceso.
Uruguay expresó ayer su “profunda congoja” y transmitió su solidaridad a las autoridades y al pueblo de España. “Uruguay lamenta las irreparables pérdidas humanas y se solidariza con los familiares y allegados de las víctimas, a quienes transmite su más hondo pesar y anhela una pronta recuperación a las personas heridas”, indica un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores.
La Embajada de Uruguay en España y el Consulado General en Madrid se encuentran siguiendo la situación. Hasta ayer no había heridos o fallecidos uruguayos.
Este es uno de los siniestros ferroviarios más graves que se han registrado en Europa en lo que va de siglo. El más grave de todos ellos también fue en España, en julio de 2013, cuando 80 personas murieron y 130 resultaron heridas al descarrilar un tren que cubría la ruta Madrid-Ferrol en las inmediaciones de Santiago de Compostela. (El País de Madrid, EFE)