El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, cerrará en los próximos días su agenda internacional del presente curso político con un viaje a Mauritania para copresidir la primera cumbre bilateral y con una gira latinoamericana que le llevará a Chile, Uruguay y Paraguay.
El jefe del Ejecutivo español hará esta gira latinoamericana acompañado de un grupo de empresarios y tendrá su primera parada en Chile.
Allí se entrevistará el 21 de julio con el presidente del país, Gabriel Boric, y ambos asistirán a una cumbre en defensa de la democracia en la que participarán también los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; Colombia, Gustavo Petro; y Uruguay, Yamandú Orsi. El evento, que se desarrollará en Santiago de Chile con el epígrafe “Democracia siempre”, pretende el fortalecimiento de la democracia y el multilateralismo, la reducción de las desigualdades y la lucha contra la desinformación, así como la regulación de tecnologías emergentes.
Las propuestas que surjan de esta reunión (que da continuidad a la que presidieron en 2024 Sánchez y Lula) se presentarán en otra que se convocará el próximo septiembre en Nueva York en el marco de la apertura del nuevo periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU.
Sánchez irá acompañado por un grupo de empresarios y se prevé que participe en foros empresariales bilaterales a lo largo de la gira, que tendrá su segunda parada en Montevideo, donde mantendrá el 22 de julio un encuentro con Orsi.
En Asunción se entrevistará al día siguiente con el presidente de Paraguay, Santiago Peña, con quien presidirá la firma de varios acuerdos bilaterales. Además, está previsto que asista a un acto en homenaje a Josefina Plá, periodista y escritora española fallecida en 1999 y una de las precursoras del feminismo en Paraguay.
Españoles opinan
En otro orden de temas sobre España, una reciente encuesta arrojó que más de la mitad de los españoles comparte la decisión de su presidente, Pedro Sánchez, de destinar el 2,1 % del PIB al gasto en defensa, y no el 5 % que demanda la OTAN.
En la reciente cumbre de la Alianza celebrada en La Haya, todos los países aliados firmaron el compromiso de incrementar el gasto de defensa hasta llegar al 5 % del PIB respectivo en 2035. No obstante, Sánchez, ratificó que España no gastará más del 2,1 %, lo que contrarió al presidente de los EE.UU, Donald Trump, mientras que el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, cuestionó que ese porcentaje sea suficiente para alcanzar las capacidades de defensa necesarias.
Ahora, el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas de España revela que 54,9 % respalda la decisión de Sánchez, frente a 29,5 % que está de acuerdo con la postura de la OTAN. Asimismo, 57,5 % de los españoles cree que su Gobierno no debe acatar la exigencia de Donald Trump a los países para que inviertan 5 % del PIB en defensa, si bien un 34,7 % piensa que sí.
Una amplía mayoría (72,8%) se muestran convencidos de que “destinar el 5 % del PIB a gastos en defensa implicaría un fuerte aumento de impuestos y/o una importante reducción de los salarios y del gasto social”, y solo el 18,9% dice desconocerlo.
Además, casi la mitad de los ciudadanos (46,5 %) le da “mucha importancia” al hecho de que se decida destinar o no el 5% del PIB a defensa y un 30,6 % “bastante importancia”.
Por otra parte, una gran mayoría de los encuestados aseguran sentirse preocupados por los bombardeos que han llevado a cabo Israel y Estados Unidos contra Irán: un 42 % “mucho” y un 35,1 % “bastante”. Solo a un 7,3 % le han preocupado “poco” y a un 5,5 % “nada”.
La respuesta es prácticamente la misma cuando se pregunta por la guerra en Oriente Medio.
Polémica propuesta de presupuesto de UE
La Comisión Europea presentará este miércoles su propuesta para el presupuesto de la UE a largo plazo y abrirá la puerta a unas negociaciones complejas que cambiarán la estructura histórica de las cuentas y en las que se disputará cada décima de gasto.
El Marco Financiero Plurianual (MFP) asciende hoy a 1,2 billones de euros, una cantidad que sube hasta 2 billones con el fondo de recuperación postpandemia, un instrumento temporal que con sus 800.000 millones lleva años regando dinero a los Estados miembros, pero que muchas capitales descartan reeditar.
Su previsible final en 2026 dejará al bloque sin una importante bazuca de ayudas en un momento de retos crecientes y nuevos gastos que ponen presión sobre unas cuentas en las que no cabe esperar grandes incrementos, ha advertido Bruselas.
Eulàlia Rubio, investigadora principal sobre asuntos económicos europeos del Instituto Delors, dijo que el tamaño del presupuesto comunitario, un poco más del 1 % del PIB conjunto, es “demasiado bajo” pero esta vez es “más flagrante” porque con el fondo anticrisis el bloque se ha “acostumbrado” a un 2 %.
“Hay que pagar los intereses de la deuda y hay muchas demandas de más gasto que esta vez son muy urgentes”, recuerdó. El club quiere multiplicar el gasto en defensa, pero países ricos y sobre todo Alemania “no están para nada dispuestos” a subir su contribución a las cuentas europeas.
EFE, AFP/ Madrid