La joven de piel morena y cara alegre votaba ayer con la portada del The Washington Post. Ahí estaba una foto gigante de Barack Obama secándose las lágrimas luego de recibir la noticia de la muerte de su abuela, Madelyn Dunham, de 85 años.
La joven relataba a todos quienes la rodeaban -que por cierto no eran muchos a las 7.30 de la mañana en las puertas de una Iglesia Adventista, en la avenida Connecticut, pleno Washington D.C.- que votaba por primera vez en su vida. "Estoy emocionada, voté por Barack, creo que será un gran presidente", dijo con inocultable nerviosismo. Un paso más allá, más calma, una señora de cabello cano y hablar tranquilo, sonreía al ver a la jovencita. "Yo también voté, pero lo hice por (John) McCain, creo en su espíritu independiente, es un hombre abierto, experiente para las horas que estamos viviendo, pero comprendo tu voto, a tu edad a lo mejor hubiera hecho lo mismo".
El País, que escuchaba la charla, vio representado lo que más se observó a lo largo del día, la juventud casi en pleno por Obama, los de mediana edad y más, por McCain.
Se vivió en Estados Unidos un cuadro muy diferente a cualquier jornada electoral en Uruguay, Argentina o Brasil. Fue un martes 4 de noviembre, laborable, como cualquier otro martes del año. Solo los locales escolares, iglesias, bibliotecas publicas y centros comunitarios, cerraron sus puertas para dejar paso a las mesas y cuartos secretos de votación.
La gente en el "metro", ómnibus o auto, con el mismo gesto, igual apuro y respetando con rigor las normas del tránsito, como ocurre todo el año de lunes a viernes, viajaba, a esa hora tempranera hacia sus oficinas y trabajos. El rato que subimos en la línea roja del subte, vimos a los pasajeros leyendo el diario, mirando una libreta o con la mirada hacia abajo, hecho bastante normal, sin oír una palabra sobre las elecciones. Nadie pensaba en plantear en público un debate político.
"Mire, el estadounidense grita, aúlla y hace flamear banderas o el cartel del candidato elegido en las asambleas partidarias, podrá intercambiar alguna frase cuando está en el local de votación o en familia, pero no más allá, la discreción, el silencio y el respeto por la opinión ajena es la norma, ¡somos sajones!", nos explica un amigable hombre de gorra "bien british" y guantes para protegerse de los primeros fríos duros del cercano invierno estadounidense.
"¿Qué me dice? ¡Se piensa que van a votar 130 millones de ciudadanos americanos!", nos comentó el mozo del bar del Club de Prensa Internacional en el edificio dónde tiene sus oficinas el Grupo de Diarios de América (GDA) cuando subimos a desayunar.
Hicimos pasado el mediodía una nueva recorrida por el centro de Washington. La misma gente de todos los días, en su mayoría turistas apostados mirando o tomando fotografías frente a la Casa Blanca, en la Avenida Pensilvania. Nada cambia la rutina diaria, ni la histórica elección que ellos mismos palpitan con pasión, pero en silencio y que el mundo está siguiendo con avidez.
A las 17, hora del famoso "rush hour", la enorme mayoría tomará rumbo a sus casas para seguir paso a paso los resultados electorales. Allí se comentará la jornada, pocos piensan en el festejo, salvo en los cuarteles de los candidatos demócrata y republicano, en Chicago y Phoenix. Todo es en calma, sin discusiones acaloradas, aún en tiempos en todos los ciudadanos desea a un nuevo presidente, que borre el recuerdo de George W. Bush.
Se registró votación presidencial récord
Washington La elección presidencial en Estados Unidos transcurrió ayer con normalidad, aunque unas 500 máquinas de votación tuvieron fallas en Richmond, capital de Virginia, en tanto en la mayoría de los estados se formaron filas largas, con una afluencia considerada infrecuente. Barack Obama votó en una escuela de Chicago, Illinois, acompañado por su esposa Michelle y sus hijas. John McCain, también junto a su mujer Cindy, sufragó en Phoenix, Arizona.Se estimó hoy que unos 30 millones de estadounidenses emitieron su voto por adelantado, y que el flujo de la jornada podía redondear alrededor de 100 millones, lo que da un total de 130 millones de electores, un récord histórico de votantes. De confirmarse esa cifra, y tomando en cuenta que 153 millones de ciudadanos se registraron para votar, un 85% del total de habilitados concurrieron a sufragar.Durante las primeras horas no se registraron problemas importantes, en medio de una gran concurrencia de votantes. Avanzada la jornada no había denuncias de problemas importantes con las máquinas de votación, salvo en algunas regiones, como en Richmond, la capital de Virginia, donde más de medio millar de máquinas se averiaron y obligaron a los votantes a sufragar en papel. "Salvo el incidente de Richmond, no hemos constatado ningún problema importante en la elección" dijo a ANSA el asesor de prensa de Barack Obama, Federico de Jesús, durante una entrevista telefónica desde Chicago. En Florida, donde hace ocho años se registraron problemas graves en las máquinas de votación, el equipo de campaña de Barack Obama desplegó 500 asesores legales, informó a la prensa Charles Lichtman, coordinador legal en ese estado sureño. ansa