El retorno de Cuba marcó histórico punto de inflexión

Además de sellar el proceso de deshielo entre La Habana y Washington, la VII Cumbre de las Américas ha sido el foro donde se ha escenificado la reintegración de Cuba en un continente que ha abierto en Panamá una nueva era en sus relaciones.

"Ya era hora de que yo hablara aquí a nombre de Cuba": esa fue la frase con la que Raúl Castro abrió la inédita participación de la isla en el foro que reúne a los países de la Organización de Estados Americanos (OEA), organismo que la expulsó en 1962 tras el triunfo de la Revolución liderada por Fidel Castro por su adhesión al marxismo-leninismo.

Hoy Cuba sigue siendo un país comunista pero muchas cosas han pasado desde esa suspensión, y especialmente en los últimos años, en lo que se refiere a las relaciones con sus vecinos continentales.

Durante el mandato de Raúl Castro, que sucedió en 2006 a su hermano Fidel cuando este enfermó, Cuba ha intensificado y diversificado sus relaciones con la región latinoamericana y caribeña más allá de los organismos de integración ideológicamente afines como la Alianza Bolivariana de los Pueblos de América (ALBA).

Una progresiva reintegración regional ocurrida bajo el paraguas de la "actualización raulista" que ha abierto controlados espacios a la iniciativa privada en la isla, eliminado prohibiciones como la que impedía a los cubanos viajar al extranjero y que también persigue atraer más inversión y empresarios extranjeros para sacar a flote su deprimida economía.

Uno de los hitos que confirmó la reinserción latinoamericana de Cuba fue su presidencia en 2013 de la joven Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la cumbre de ese organismo en La Habana en enero de 2014.

Todos juntos.

A esa cita acudieron la casi práctica totalidad de los presidentes de la región e incluso propició una visita histórica a la isla: acudió como invitado José Miguel Insulza, el primer secretario general de la OEA de visita en la isla en más de medio siglo.

De aquella cumbre salió una declaración que Raúl Castro recordó el pasado sábado en Panamá, donde la región proclamó "el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema económico, social y cultural".

Para muchos ha sido precisamente la unanimidad latinoamericana en rechazar la exclusión de Cuba la que ha logrado su participación en una Cumbre de las Américas, demanda que tuvo su máxima expresión en la anterior cita, la de Cartagena (Colombia).

José Miguel Insulza, secretario saliente de la OEA, cree que la postura de la región de que esta vez Cuba sí debía estar presente ha influido en el hecho de que EE.UU. decidiera iniciar el restablecimiento de relaciones con la isla. En declaraciones a Efe, Insulza consideró que el debut de Cuba en Panamá certifica su reintegración continental: "el sentido común de la región indica que esto se tenía que producir", comentó.

Una de las preguntas ahora es si la isla volverá también a la OEA, que en 2009 levantó la suspensión decretada en 1962, de manera que La Habana podría regresar si quisiera.

Tradicionalmente Cuba ha sido muy crítica con la OEA, la ha considerado un instrumento del "imperialismo" estadounidense, ha dicho en muchas ocasiones que nunca volvería y se siente más cómoda en la Celac, donde están todos los países de América menos EE.UU. y Canadá. Pero el ciclo que ha abierto el continente con su apuesta por la inclusión, la disposición al "pluralismo ideológico" que existe en la OEA según su próximo secretario general, el uruguayo Luis Almagro, y el proceso de reconciliación entre Cuba y EE.UU. introducen variables que llevan a pensar en una revisión de posiciones por parte de La Habana.

Varios expertos consultados coinciden en que el reingreso en la OEA no es una prioridad para el gobierno cubano, aunque no descartan que haya un acercamiento progresivo.

El propio Insulza comparte esa apreciación: considera que podría producirse una "aproximación" a algunos organismos como el Banco de Desarrollo (BID), el Instituto de Ciencias Agrícolas o similares.

"No veo que vaya a ser un proceso lineal, o una cosa inmediata o instantánea (...) Será un proceso lento y deberemos dejar que siga su curso sin acelerarlo", señaló el secretario saliente de la OEA.

Prensa de EE.UU.

Los medios estadounidenses se hicieron eco ayer del "histórico" encuentro entre el mandatario de EE.UU., Barack Obama, y el presidente cubano, Raúl Castro, en la Cumbre de las Américas, que, según consideraron, supuso un punto de inflexión.

El diario The Washington Post, que abrió su portada digital con la reunión de ambos líderes en Panamá, explicó que los dos mandatarios "finalizaron simbólicamente más de medio siglo de alejamiento entre EE.UU. y Cuba". "La bienvenida a Cuba de Obama acaba aquí con una irritación de larga data con América Latina, cuya mayoría de países solucionó ya los problemas con Cuba hace décadas, y ha añadido un asunto de potencial legado a su presidencia junto al acuerdo nuclear con Irán, si es capaz de lograrlo", consideró el rotativo.

Por su parte, la cadena CNN, destacaba las "sorprendentes" palabras que tuvo el líder cubano durante su discurso en la reunión plenaria, en la que calificó a Obama como "un hombre honesto", de "pasado humilde" y por el que incluso dijo sentir admiración.

Parte del exilio cubano aprobó el encuentro

La organización con sede en Miami Cubanow dio la bienvenida a la "nueva era de compromiso constructivo" que ha abierto el presidente de EE.UU., Barack Obama, y su homólogo cubano, Raúl Castro, tras el histórico encuentro que sostuvieron en Panamá. El director ejecutivo de Cubanow, Ric Herrero, apoyó en un comunicado el giro que han tomado las relaciones entre ambos países: "Hoy la Guerra Fría ha acabado de verdad", sentenció el director de la organización del exilio cubano.

El encuentro "fortuito" entre Obama y Maduro en Panamá

El progresivo deterioro de las relaciones entre Venezuela y EE.UU. apunta a revertir su tendencia tras la Cumbre de las Américas celebrada en Panamá, donde los presidentes Barack Obama y Nicolás Maduro sostuvieron el sábado una reunión informal.

Según Maduro, fue un encuentro fortuito en el marco de la Cumbre que abrió puertas a "la posibilidad de ir a un proceso de conversaciones" ante una relación que va de mal en peor. Maduro dijo que en los próximos días informará en detalle lo que le dijo a Obama en Panamá en lo que fue, evaluó, un encuentro "serio" y "franco" de alrededor de diez minutos. Con ayuda de traductores, ambos se dijeron "la verdad", pero de forma "hasta cordial", añadió Maduro y solo adelantó que le repitió que él y sus simpatizantes no son enemigos de EE.UU., sino "revolucionarios apasionados" que quieren "construir la paz".

Por la reacción de Obama a ello, añadió Maduro, "pudiera abrirse en los próximos días la posibilidad de ir a un proceso de conversaciones" y "abrir relaciones de respeto". EFE

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