COMBATES EN EL ESTE UCRANIANO
“La actual ofensiva de los ocupantes en el Donbás podría dejar la región inhabitada”, afirmó Zelenski acusando a las fuerzas rusas de querer “reducir a cenizas” varias ciudades de la región.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, acusó ayer juevesa Rusiade cometer un “genocidio” en el Donbás, la región del este del país donde se centran actualmente los combates.
“La actual ofensiva de los ocupantes en el Donbás podría dejar la región inhabitada”, afirmó Zelenski anoche en la televisión ucraniana, acusando a las fuerzas rusas de querer “reducir a cenizas” varias ciudades de la región.
Rusia ejerce la “deportación” y “los asesinatos en masa de civiles” en el Donbás, dijo Zelenski. “Todo esto (...) es una política evidente de genocidio desempeñada por Rusia”, insistió.
El Donbás, cuenca minera en el este de Ucrania, formada por las regiones de Donetsk y Lugansk, es escenario de una guerra desde 2014 entre Ucrania y separatistas prorrusos.
En abril, el Parlamento ucraniano ya había adoptado una resolución calificando de “genocidio” la actuación del ejército ruso en su territorio.
El presidente estadounidense Joe Biden también usó en abril este término, al igual que los primeros ministros de Reino Unido y Canadá.
Los combates en el este de Ucrania llegaron a su “máxima intensidad”, afirmaron ayer jueves las autoridades ucranianas, que reclaman con insistencia más armas a los países occidentales para contrarrestar la arrolladora ofensiva rusa en esa zona.
Las tropas rusas, que invadieron Ucrania el 24 de febrero, centran actualmente su ofensiva en el este, tras fracasar en su tentativa de tomar Kiev, la capital.
“Los combates alcanzaron su intensidad máxima y tenemos ante nosotros un periodo largo y extremadamente difícil”, declaró a la prensa la viceministra ucraniana de Defensa, Ganna Malyar.
Concretamente, el ejército ruso intenta hacerse con el control de la ciudad de Severodonetsk, que tenía unos 100.000 habitantes antes de la invasión.
La localidad es clave para que Rusia controle totalmente el Donbás.
“Algunas ciudades y pueblos no existen más” en esa región, sometida desde hace días a intensos bombardeos, dijo el ministro ucraniano de Relaciones Exteriores, Dmytro Kuleba, ante el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza.
“Han sido reducidas a ruinas por la artillería rusa, por los sistemas rusos de lanzamiento múltiple de cohetes”, precisó el ministro, quien agregó que ese es precisamente el tipo de armas que ahora necesita su país.
Por su parte, la jefa de la diplomacia británica, Liz Truss, advirtió contra cualquier tentación de “ofrecer un compromiso o apaciguamiento” al presidente ruso, Vladimir Putin.
“Tenemos que asegurarnos de la derrota de Putin en Ucrania (...), de que una agresión rusa nunca más amenazará la paz en Europa”, dijo Truss durante una visita a Bosnia.
El jefe de gobierno alemán, Olaf Scholz, destacó que Rusia “no ha logrado sus objetivos estratégicos” en Ucrania y agregó: Putin “no debe ganar su guerra. Y estoy convencido: no la ganará”.
Desde la invasión rusa, más de 8 millones de ucranianos se convirtieron en desplazados internos y otras 6 millones huyeron del país, que tenía 37 millones de habitantes en los territorios controlados por Kiev.
En la región de Lugansk, una de las que conforma el Donbás junto a Donetsk, las ciudades en la línea de frente han quedado sin habitantes y quienes permanecen, a menudo ancianos, pasan la mayor parte del tiempo en los sótanos.
Como en la ciudad de Soledar, a algunas decenas de kilómetros de Severodonetsk, donde Natalia, de 47 años, salió a la calle “solo para ver gente”.
“Necesitamos saber que no estamos solos y que todavía hay vida por aquí”, declaró.
En la ciudad vecina de Lysychansk, la policía tomó el control de los servicios funerarios para enterrar a los muertos, dijo el gobernador de Lugansk, Serguéi Gaidai. Al menos 150 personas tuvieron que ser sepultadas en una fosa común, agregó.
El Estado Mayor ucraniano informó ayer de al menos 63 ataques con misiles y 41 bombardeos aéreos entre el 19 y el 26 de mayo, la mayor parte de los cuales fueron contra infraestructuras ferroviarias.
Los ataques se producen tanto sobre ciudades como sobre pequeñas poblaciones, lo que según el mando ucraniano apunta a una nueva fase de la guerra que se abrió con la invasión. (Con información de AFP y EFE)
Pedido a Putin para que libere cereales
El primer ministro italiano, Mario Draghi, preguntó ayer jueves por teléfono al presidente de Rusia, Vladímir Putin, si hay posibilidades de desbloquear los depósitos de cereal almacenados en los puertos del mar Negro para evitar que el impacto alimentario de la guerra en Ucrania afecte a los países más pobres. Draghi afirmó que Putin le respondió que el desbloqueo del cereal “no es suficiente para resolver la crisis alimentaria mundial”, a lo que el primer ministro italiano respondió que se debe hacer que no se estropeen.
OMS condena ataques rusos a centros de salud
La Organización Mundial de la Salud (OMS) condenó ayer jueves los bombardeos rusos contra instalaciones sanitarias en Ucrania. En el marco de su 75ª asamblea anual, la OMS aprobó por 88 votos a favor, 12 en contra y 53 abstenciones, una resolución que insta a Rusia a “cesar de inmediato todos los ataques contra hospitales” y otros servicios de salud.
El texto “condena en los términos más enérgicos” la “agresión militar de Rusia contra Ucrania, incluidos los ataques a instalaciones sanitarias”.
De los 194 Estados miembros de la OMS, 183 tenían derecho a votar y 30 países estaban ausentes.
La embajadora de Ucrania en Ginebra, Yevheniia Filipenko, declaró que la invasión rusa, que comenzó el 24 de febrero, había provocado una enorme crisis sanitaria y humanitaria dentro y fuera del país.
La asamblea “debe tener muy claro dónde está la responsabilidad de esta crisis sanitaria: es de la Federación Rusa”, dijo.
La resolución fue apoyada por países como Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón, Turquía, además del bloque de la Unión Europea, excepto Hungría. La agresión “constituye una situación excepcional, que afecta gravemente a la salud de la población ucraniana y tiene repercusiones en la salud de la región y fuera de ella”, indica.
Según datos recientes de la OMS, se registraron 256 ataques contra el servicio de salud en Ucrania desde el inicio de la invasión y estos dejaron 75 muertos y 59 heridos. En 212 ataques se utilizaron armas pesadas, según el organismo.
La asamblea también votó en contra de un segundo texto sobre la guerra en Ucrania, presentado por Rusia y apoyado por Siria, que pretendía ser “más neutral” que el texto ucraniano y fue denunciado rotundamente por varios países. “Lo único que no han asumido es la responsabilidad por la emergencia sanitaria que ellos solos están provocando”, dijo la embajadora estadounidense, Sheba Crocker.