El presidente chino, Xi Jinping, llegó ayer domingo a Kirguistán para participar en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y realizar una visita oficial a dicho país, con una agenda marcada por las guerras en Ucrania e Irán y por el creciente peso de Asia Central en la estrategia económica de Pekín.
El mandatario participará en Biskek en la cumbre de la OCS, organización fundada en 2001 y que reúne actualmente a China, Rusia, India, Pakistán, Irán, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán. El bloque centra buena parte de su actividad en la cooperación política, económica y de seguridad, incluida la lucha contra el terrorismo, el separatismo y el extremismo, aunque, a diferencia de la OTAN, carece de una cláusula de defensa mutua y adopta sus decisiones por consenso.
Por su parte, el Kremlin avanzó que los miembros prevén firmar cerca de una veintena de acuerdos y emitir una declaración conjunta. Además, está previsto que Xi mantenga el lunes una reunión bilateral con el presidente ruso, Vladímir Putin, en la que se abordará el proyecto del gasoducto Fuerza de Siberia-2, un pacto que no logró cerrarse durante la visita a China del líder ruso el pasado mayo.
Las guerras de Ucrania e Irán estarán de fondo, dado que Rusia e Irán son miembros de la OCS.
EFE