ROMA | AFP, EFE y AP
El papa Juan Pablo II, que no pudo presidir anoche el Vía Crucis en el Coliseo de Roma debido a su delicado estado de salud, estuvo presente sin embargo en la ceremonia desde el Vaticano a través de un circuito cerrado de televisión, y envió además un mensaje a los asistentes en el que dijo sentirse espiritualmente al lado de ellos y ofreció sus sufrimientos "para que se realice el proyecto de Dios".
Miles de creyentes asistieron ayer al Vía Crucis nocturno alrededor del Coliseo de Roma, que conmemora la crucifixión de Cristo, a pesar del frío que reinaba en la ciudad eterna, y junto a ellos el mundo entero pudo ver en directo las imágenes del Papa desde su capilla privada del palacio apostólico, ya que la procesión fue transmitida en directo por 54 cadenas de televisión de 39 países.
El Papa estaba sentado, fue filmado de espaldas y tenía una estola litúrgica como señal de que participaba en la ceremonia; no pronunció palabra alguna y seguía a su vez el rito a través de una pantalla de televisión.
MENSAJE. "Me siento espiritualmente con vosotros en el Coliseo, un lugar que me trae tantos recuerdos y emociones, para celebrar el sugestivo rito del Vía Crucis", escribió el Papa en el mensaje leído por el cardenal vicario de Roma, Camillo Ruini, que presidió la ceremonia en su nombre.
Tras referirse a la adoración de la Cruz, Juan Pablo II manifestó que "también yo ofrezco mis sufrimientos para que el proyecto de Dios se cumpla y su palabra camine entre la gente". "Me siento muy cerca de quienes en estos momentos sufren. Rezo por cada uno de ellos", agregó el Papa, dando a entender lo difícil que están siendo para él estos días en los que su frágil estado de salud le impide celebrar ritos a los que se siente tan unido.
EJEMPLO. Los ritos litúrgicos de esta Semana Santa, los más importantes del calendario cristiano, han estado marcados por la tristeza ante la ausencia del Papa, quien vive un personal y doloroso calvario por el agravamiento de su enfermedad.
Relegado al silencio por la traqueotomía a la que fue sometido hace poco más de un mes, el Pontífice ha aparecido en los últimos días sólo en breves, silenciosas y contadas ocasiones en la ventana de su apartamento del Vaticano para saludar a los fieles que se congregan a diario frente al palacio apostólico.
La emoción y los vítores de los peregrinos no logran esconder lo que para todos resulta evidente: el Papa se está apagando.
Que el otrora Papa trotamundos, que ha recorrido el equivalente de 31 veces la vuelta al mundo, el ex actor de teatro, el Pontífice joven y deportista que con su poder de comunicación sedujo al planeta y se impuso en todos los continentes, se vea obligado a permanecer encerrado dentro de las murallas del Vaticano por prescripción médica, puede parecer paradójico.
No obstante, para muchos creyentes, la enfermedad de Karol Wojtyla es precisamente por su gran actividad anterior, un hecho profundamente simbólico, un paso místico purificador.
"Con su sufrimiento nos enseña el valor de la vida", asegura la religiosa italiana Vincenzina Mazzieri interpretando el parecer de muchos católicos.
El "misterio pascual" de la vida y la muerte
El mundo cristiano se dispone a celebrar la resurrección de Cristo el domingo de Pascuas mientras mantiene la vigilia por la crítica situación del Papa, de un príncipe y de una mujer común, que llamativamente pusieron de relieve esta semana el misterio del pasaje entre la vida y la muerte.
En coincidencia con los ritos mas solemnes de la liturgia cristiana, la prensa de Occidente refleja en estas horas los ruegos en Roma por la frágil salud de Juan Pablo II, la preocupación creciente en Mónaco por el príncipe Rainiero, y la disputa judicial en EE.UU. mientras Terri Schiavo agoniza sin alimento.
"Primer viernes santo sin Wojtyla", dijo el diario italiano La Reppublica, que llevó también en su portada el tema Schiavo, titulando: "Está por morir".
Sin dejar de reflejar la delicada situación del Papa y de Schiavo, el diario El País, de Madrid, tituló este viernes: "El estado de salud de Rainiero es preocupante", comentando sobre el monarca más anciano de Europa, que cumpliría 82 años en mayo, que todas las miradas se dirigen hacia la bandera del palacio, la cual ondeará a media asta si, en estos días de resurrección según la doctrina cristiana, acaeciera su muerte.
AFP