CIUDAD DEL VATICANO | EFE
El Papa hizo un enérgico llamamiento a favor de la paz en Irak, exigió que los iraquíes sean los protagonistas de la reconstrucción "solidaria" de su país y pidió a Dios que el mundo no caiga en un "dramático choque" entre culturas y religiones.
Juan Pablo II formuló este llamamiento durante su esperado Mensaje Pascual, que pronunció en la plaza de San Pedro del Vaticano, ante más de 100.000 personas y que fue transmitido en directo por 80 canales de televisión de 53 países.
"Paz en Irak. Que con la ayuda de la Comunidad Internacional los iraquíes se conviertan en protagonistas de una reconstrucción solidaria de su país. Paz en las otras regiones del mundo donde guerras olvidadas y conflictos solapados causan muertos y heridos entre el silencio y el olvido de no poca parte de la opinión pública", dijo enérgicamente el Pontífice.
PROFUNDA TRISTEZA. El Obispo de Roma, que presentaba buen aspecto y hablaba con voz fuerte, agregó que con "profunda tristeza" piensa en las huellas de violencia y de sangre que no parecen tener fin en Tierra Santa.
Preocupado por el hecho de que en algunas partes se pueda ver la guerra contra Irak como un enfrentamiento entre cristianismo e Islam, Juan Pablo II hizo suplicó para que Dios "nos conceda ser liberados del peligro de un dramático choque entre las culturas y las religiones".
"Que la fe y el amor a Dios hagan a los creyentes de cada religión valientes artífices de comprensión y perdón, pacientes constructores de un provechoso diálogo entre religiones, que inaugure una nueva era de justicia y de paz", señaló el Papa.
En el mensaje también repasó la situación en otras partes del mundo, subrayando que no deja de pensar en la "trágica situación" de no pocos países de Africa, "que no pueden ser abandonados a su suerte".
Recientemente hizo un dramático llamamiento para que acabe la guerra en la región africana de los Grandes Lagos.
América Latina estuvo también en su discurso, asegurando que no se olvida de los focos de tensión y los atentados a la libertad en ese continente, así como en el Cáucaso y en Asia.
ESPERANZA. El Papa Wojtyla manifestó que aunque viendo las guerras y las violencias que azotan el planeta se pueda pensar que el horizonte es "muy negro", la jornada que evoca la resurrección de Cristo es el fundamento de la esperanza de la humanidad.
"Sin la resurrección, el mal y la muerte tendrían al hombre como rehén", aseguró el Papa.
Juan Pablo II, que antes del mensaje había oficiado la misa de Resurrección en la plaza vaticana, concluyó su alocución animando a los hombres a no ceder al desaliento y a la desconfianza.
Como viene ocurriendo desde el 2000, cuando se recuperó una tradición perdida desde hacía 800 años, en el altar fue colocado el icono del Santísimo Salvador conocido como "Acheropita", que significa no pintado por manos humanas.
Se trata de una de las imágenes más veneradas de la cristiandad y se conserva en la capilla del Sancta Santorum, un edificio anejo a la basílica de San Juan de Letrán, de Roma, donde se halla la Escalera Santa que, según dice la tradición, subió Jesús durante su pasión.
Sorprendió la energía del Pontífice
CIUDAD DEL VATICANO La salud de Juan Pablo II resistió con creces los agotadores ritos de la Semana Santa y el Pontífice volvió a sorprender hoy al hablar de manera enérgica, con voz fuerte y clara y al atreverse a cantar la felicitación pascual en latín.
Nunca hasta ahora en sus casi 25 años de Pontificado el Papa había cantado en latín una felicitación pascual o navideña, que son los dos momentos en el año en el que imparte la bendición "Urbi et Orbi" (a la ciudad de Roma y a todo el mundo).
Ayer no sólo cantó, sino que además se le vio que lo hacía con placer, energía, demostrando su buen estado de ánimo y de salud y haciendo notar que aunque tiene grandes dificultades para caminar se encuentra bien y dispuesto a seguir al frente de la Iglesia.
Juan Pablo II presidió todos los ritos de la Semana Santa, comenzando con la Misa de Ramos y prosiguiendo el Jueves Santo con la Misa Crismal y la Ultima Cena, en la que firmó su nueva encíclica sobre la Eucaristía (Ecclesia de Eucharistia).
El Viernes Santo también presidió en el Vaticano la Pasión del Señor y por primera vez renunció a sostener la cruz durante el rito de la adoración.
No renunció a llevarla en el Vía Crucis del Coliseo. Y así en la última estación la tomó.
El Papa volvió a exhibir esta Semana Santa una mente perfecta y brillante, y en lo único que evidenció flaquezas fue en sus piernas.
Pero al hablar de su salud con unos obispos argentinos les dijo: "La Iglesia no se la dirige con las piernas". EFE