ANSA Y AP
En Nueva Zelanda primero y en el resto del mundo después, fuegos artificiales y celebraciones públicas en los lugares más emblemáticos de cada ciudad saludaron el Año Nuevo y el comienzo de la década.
El festejo más grande de América del Sur fue en Rio de Janeiro, donde dos millones de personas coparon la arena y costanera de la playa de Copacabana para celebrar el Réveillon con un show de fuegos artificiales lanzados desde ocho balsas ubicadas en el mar durante los primeros 15 minutos de 2010.
El primer lugar del mundo en recibir el Año Nuevo fue Nueva Zelanda, con una ola de salvas desde la Sky Tower de Auckland.
Los estallidos más espectaculares fueron los de Hong Kong, que partieron al mismo tiempo desde los principales rascacielos, mientras en el puerto de Sydney explotaron cinco toneladas de fuegos artificiales frente a un millón y medio de personas.
Tailandia prohibió este año los petardos tras la tragedia del pasado Año Nuevo, cuando hubo 65 muertos en una discoteca, pero Tokio -con su gran soltada de globos- y Pekín no faltaron a la cita.
En la capital japonesa la gente inundó los templos para tocar a medianoche local las tradicionales campanadas, en tanto en las islas Filipinas se reportaron cientos de heridos por pirotecnia.
Corea del Norte festejó, a su modo, con un mensaje que fue difundido por el gobierno, donde las autoridades desearon "poner fin a la hostil relación" con Estados Unidos.
En Rusia, más de 100.000 personas festejaron con 12 grados bajo cero en la Plaza Roja. A la medianoche, los 12 toques del reloj de la Torre del Kremlin dieron paso a los fuegos artificiales que iluminaron la gélida noche de Moscú. El presidente Dmitri Medvedev agradeció a su pueblo por haber afrontado "juntos" un 2009 difícil.
En todas las capitales europeas brindaron en las calles cientos de miles de personas.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, formuló un mensaje semejante al de Medvedev, asegurando que "el año que está terminando fue difícil para todos".
En Londres los fuegos artificiales iluminaron el Big Ben y la gran rueda del London Eye durante siete minutos y medio: dos minutos menos que el año pasado, lo que permitió ahorrar al menos US$ 115.000, con un costo total de US$ 506.000.
Mientras tanto, en París la Torre Eiffel brilló con miles de luces multicolores.
España festejó también el comienzo de su presidencia rotativa de seis meses en la Unión Europea con un programa de luz y sonido en la Plaza del Sol de Madrid. Las imágenes de los 27 países del bloque fueron proyectadas en el edificio central de correos.
En Italia, unas 100.000 personas festejaron la llegada del Año Nuevo con un tradicional beso colectivo en la Plaza San Marcos de Venecia, donde el agua estaba unos 20 centímetros más alta que de costumbre, por la inundación que afecta a la ciudad.
En la Plaza Rabin de Tel Aviv, poco después de la medianoche, el mago Hezi Din salió del bloque de hielo donde había permanecido durante 64 horas.
Después de algunas horas, fue el turno del festejo en Nueva York.
Como todos los años, en la centralísima Times Square una gran bola de cristal multicolor bajó de una torre durante 60 segundos, para luego explotar en papel picado.
Este año, sin embargo, la fiesta pareció "blindada", tras el fallido atentado contra un vuelo Amsterdam-Detroit en Navidad: había policías por todas partes y el público estaba confinado en una zona sin posibilidad de moverse.
Un poco más tarde, en Ciudad de México, una multitud de varios miles de personas asistieron al céntrico monumento a la Independencia de México, donde fue colocado un escenario temporal y se llevó a cabo un concierto con varios intérpretes mexicanos justo antes de la medianoche.
Luego, las celebraciones continuaron en el resto del continente, terminando así de darle la bienvenida al nuevo año y a la nueva década.
La cifra
506 mil Son los dólares que costó el espectáculo de fuegos artificiales de Londres que iluminó el Big Ben y el London Eye.