THE ECONOMIST, NEWSWEEK
En abril del año pasado, el Congreso estadounidense mostró su preocupación con China. No era por trabas económicas, violaciones a los derechos humanos o avances militares. El problema era la Luna.
En un llamado a comisión a los jerarcas de la Nasa, se hizo notar que China había puesto dos vehículos tripulados en órbita, planeaba un tercero para 2008 y un laboratorio espacial en un futuro cercano. Los políticos estaban aterrados por el plan de la Nasa de llegar a la Luna en 2017, y esperaban que el gobierno gastara U$S 5 mil millones, para que Estados Unidos llegara ahí primero.
La idea de ser los primeros en pisar la Luna parece absurda, porque está claro que esa competencia ya la ganó Neil Armstrong en 1969, pero marcar presencia en suelo lunar devela a más de un gobierno.
En 1957, el año en que Rusia lanzó su primer satélite, Mao Zedong se quejó de que China no podía poner ni una papa en el espacio. Ahora China, que ya lanzó más de 100 satélites, podría estar enviando su primera sonda lunar el 17 de abril, y espera seguir rápidamente con un vuelo tripulado.
El año pasado el Parlamento ruso votó un 33% más de recursos para Roscosmos, la agencia espacial, llevando su presupuesto, incluyendo los ingresos por vender lanzamientos espaciales, a U$S 1.700 millones anuales. Ese dinero le da a Rusia posibilidades de pensar en ir a la Luna. Planea enviar la primera de cinco sondas robóticas en 2010 y a partir de 2012 contar con una base de investigaciones permanente.
"A pesar de tener menos dinero, los programas espaciales piloteados rusos aún son más eficaces que los estadounidenses", dice Igor Panarin, un funcionario de Roscosmos.
HAY MÁS. Japón está avanzando en su programa lunar. Y la semana pasada, un vuelo indio desplegó exitosamente cuatro satélites, dándole una pátina de realismo a la audaz promesa hecha en 2003 por el primer ministro de India, Atal Bihari Vajpayee, de que enviaría una nave a la Luna en 2008.
¿Por qué ahora está todo el mundo interesado en mandar gente a la Luna?
Prestigio y el deseo de explorar parecen ser los motivos de la NASA. El presidente, George W. Bush, planteó la meta hace tres años de instalar una base permanente en la Luna y eventualmente enviar una misión tripulada a Marte.
Un inédito crecimiento mundial ha impulsado a naciones que eran pobres como China, Rusia e India, hacia la clase media cósmica. Y a pesar que las posibilidades tecnológicas siempre han sido una justificación débil para los costos ridículamente altos de una expedición tripulada, Rusia y China tienen planes de extraer recursos de la Luna, particularmente helio-3, un isótopo raro que algunos científicos creen podría servir de combustible en los reactores nucleares y ser una fuente de energía limpia. Esa sería la razón por tanto empeño lunar de esos países.
Todo esto llega en un momento que la NASA, la principal agencia espacial del mundo, lucha por mantenerse a flote. En diciembre, la Nasa reveló un mapa más detallado para llegar a Marte, vía la Luna. El programa Constelación, como se lo llamó, incluye la construcción de un nuevo propulsor de cohetes, Ares, capaz de albergar toda la potencia necesaria para un viaje a la Luna, con una cápsula encima para cuatro o seis tripulantes. Incluye un encuentro lunar (una nave orbitando mientras otra desciende a la superficie). Si resulta familiar es porque el plan es demasiado similar al Apolo.
Algunos funcionarios de la Nasa, dicen que el plan es el paso lógico en su programa de exploración. Ahora, la noción de establecer un puesto permanente va más allá de plantar una bandera. La Nasa tenía el hardware necesario para llegar a eso en la década de 1970 y prefirió no hacerlo. Hoy, después de gastar U$S 250.000 millones en los trasbordadores espaciales, y la Estación Espacial Internacional y otros proyectos, la Nasa tendrá que destinar otros U$S 200 mil millones para volver al programa Apolo. El dinero llegará, en parte, por el cierre del programa de transbordadores en 2010. El nuevo plan será como aceptar una equivocación.
"El período en que la Nasa se retiró de la Luna y deliberadamente se enfocó en la órbita baja terrestre, será visto, para mí, como un error", le dijo Michael Griffin, el administrador de la Nasa.
Más información en: www.nasa.gov
Rusia compite con tecnología
La entonces Unión Soviética colocó en órbita al primer satélite espacial (Sputnik, octubre de 1957) y mandó al espacio al primer ser vivo (la perra Laika, un mes después) y al primer hombre (Yuri Gagarin, abril de 1961). Pese a este formidable inicio en la carrera espacial, perdió el "premio mayor": el primer alunizaje humano, a manos de EE.UU., en julio de 1969.
Hoy Rusia quiere volver a pisar fuerte en esta carrera y lo hace facilitando sus lanzadores y demás tecnología espacial. El año pasado aumentó sus costos de lanzamiento más de un 40%, unos 90 millones de dólares. Además de colaborar con la ESA, Roscosmos también trabaja con China.
¿UN EJEMPLO? La nave espacial china Shenzhou tiene un gran parecido al Soyuz ruso. Hay una razón lógica: China le compró a Rusia tecnología básica siguiendo un acuerdo de cooperación estratégica firmado en 1991.
China además quiere lanzar una estación espacial y alunizar a un robot lo más pronto posible, en la próxima década. La incógnita es si China, cuyo programa aún está muy atrasado pero con un rápido desarrollo, no preferirá un vínculo con la NASA ni bien requiera tecnologías más avanzadas.
La colaboración de la ESA con los rusos es un "arma" para los europeos. A la hora de negociar un proyecto, un lanzamiento o una transacción tecnológica, la ESA puede presionar a la NASA con decantarse a trabajar con su competidor. newsweek
La Nasa tiene quien lo corra
En 1996, la NASA lanzó un programa de para hacer la exploración espacial "más rápida, más barata y mejor". Su primera misión, orbitar Eros, fue un éxito. Pero a las otras no les fue tan bien: dos sondas se perdieron en 1999 y el Pluto Express se pospuso por cuestiones de costo. A misiones más viejas a Jupiter y Saturno les fue mucho mejor. Las misiones tripuladas de NASA también han estado en problemas. En febrero de 2003, el transbordador espacial Columbia explotó. El desastre, por el que la organización y la cultura de la agencia fueron parte del problema, ha hecho más difícil mantener una Estación Espacial Internacional que es cara y científicamente inútil. Misiones no tripuladas exitosas le dieron a la NASA un impulso necesario. George W. Bush ha mencionado planes para una base lunar y viajes a Marte. Sin embargo, muchos creen que el futuro de la navegación espacial está en manos del sector privado. El liderazgo de la NASA, entonces, es puesto en duda. A pesar de que aún gasta más que todos los demás países, sus socios internacionales -particularmente Rusia y Europa- van a tener en los próximos años, la posibilidad de discutir qué se construye y cuándo se construye. Los U$S 16.000 millones de la NASA la mantiene en una posición de liderazgo, al menos en cuanto a misiones internacionales. Pero los programas espaciales de China y Rusia están ganando impulso. Eventualmente, la NASA podría volverse un peón más en el escenario mundia.
En sus marcas
NASA - por otro gran salto
La agencia espacial estadounidense quiere enviar una misión de cuatro personas a la Luna en 2018. Dos años más tarde, proyecta instalar una base permanente, un paso intermedio antes de saltar a la conquista del planeta Marte.
ROSCOSMOS - rusos por la revancha
La agencia espacial rusa realizará viajes a la Luna en la próxima década. Piensa tener una base en el satélite por 2012 e incluso especula con viajes turísticos. El "boleto" hacia la Luna costaría 100 millones de dólares.
ESA - satélite 100% europeo
Mientras la Agencia Espacial Europea (ESA, en inglés) realiza distintos proyectos conjuntos con otras agencias, planea la construcción de un satélite lunar que será lanzado entre 2010 y 2012; la siguiente etapa es la confección de un vehículo lunar.
CHINA - crecimiento vertiginoso
El gigante asiático hace solo cuatro años lanzó su primera misión tripulada al espacio; en abril, piensa enviar su primer orbitador lunar; para 2017 despegarán los primeros chinos hacia la Luna. Su objetivo es el helio-3.
INDIA - cumpliendo una promesa
"Chandrayaan-1" es un satélite que Nueva Delhi quiere lanzar entre 2007 y 2008. Esta misión no tripulada le costará a la Organización India de Investigación Espacial unos U$S 80 millones. El premier indio había prometido esto en 2003.