El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, llamó ayer sábado a celebrar con “libertad” y “respeto” el Carnaval, valores que considera esenciales, incluso en los momentos de “relajación y fiesta”.
Esto, considerando los antecedentes que tiene esta fiesta popular, en la que han sido frecuentes los acosos y abusos sexuales, además de homicidios en medio de las multitudes que ayudan al anonimato de los hechos delictivos.
“El Carnaval es tiempo de alegría, de ocupar las calles con música, de disfraces, libertad y también para predicar el respeto. Este tema es esencial en todo momento, incluso durante la relajación y la fiesta”, señaló el presidente Lula en sus redes sociales.
El jefe de Estado de 80 años acompañó su publicación con varias fotografías de desfiles callejeros con mensajes contra el acoso sexual, como “Ir disfrazado no es una invitación”, “Sonreír no es una autorización” o “La bebida no elimina la responsabilidad”.
El gobernante aprovechó, además, para recordar el reciente pacto de Estado contra los feminicidios, que suscribieron las cúpulas de los tres poderes y busca “proteger a las mujeres, prevenir la violencia y responsabilizar a los agresores”.
Según una encuesta de la ONG Foro Brasileño de Seguridad Pública publicada en 2025, cerca del 40 % de las mujeres sufrieron algún tipo de agresión durante el año anterior.
Además, una de cada diez se declaró víctima de abuso sexual o afirmó haber sido obligada a mantener relaciones sexuales contra su voluntad.
En las últimas ediciones del Carnaval, las Alcaldías de las principales ciudades del país han impulsado campañas contra el acoso sexual durante los desfiles callejeros, algunos de los cuales atraen a cientos de miles de personas.
Así, “No es no” se ha convertido en un lema que se puede observar en adhesivos, abanicos y disfraces durante los llamados ‘blocos’, como se conocen en Brasil las comparsas carnavalescas que recorren las calles.
Lula, quien se presentará a la reelección en octubre próximo, tiene previsto visitar estos días tres de los lugares más tradicionales del Carnaval de Brasil: Recife, Salvador y Río de Janeiro.
El Carnaval más famoso del mundo comenzó oficialmente el viernes y se extenderá hasta el próximo martes, aunque en algunas ciudades se prolongará hasta el siguiente fin de semana.
Elecciones en puerta
En otro orden de temas, siempre en Brasil y a unos nueve meses de las elecciones presidenciales, el senador Flávio Bolsonaro -hijo del expresidente Jair Bolsonaro-, redujo en siete puntos la ventaja del mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que se mantiene al frente de la intención de voto de cara a esas elecciones de octubre, según una encuesta divulgada la semana pasada.
El sondeo, elaborado por la firma Quaest, muestra a Lula como vencedor en todos los posibles escenarios de la primera vuelta de los comicios presidenciales, previstos para el próximo 4 de octubre.
No obstante, Flávio Bolsonaro redujo la distancia al líder progresista en siete puntos con respecto a la encuesta anterior, divulgada en enero.
En uno de los panoramas planteados por la encuestadora, en el que se evalúan varios aspirantes, Lula lidera con un 35 % de los apoyos, frente al 29% que obtendría el primogénito del líder de la ultraderecha, el expresidente Jair Bolsonaro.
Por detrás aparecen los gobernadores conservadores de Paraná, Carlos Roberto Massa, conocido como Ratinho Jr (8 %); y de Minas Gerais, Romeu Zema (4 %). Sin embargo, en la primera encuesta del año, divulgada a mediados de enero, Lula lideraba con el 36 % de los apoyos, frente al 23 % que obtendría Flávio.
La intención de voto de Lula, en el caso de que se de una segunda vuelta entre ambos aspirantes, mantiene su tendencia a la baja en las últimas encuestas.
En este nuevo sondeo, Bolsonaro permanece con el 38 %, pero Lula cayó al 43 %, perdiendo dos puntos, mientras que los votos en blanco, nulos o la intención de no ir a votar subieron dos puntos porcentuales.
Flávio Bolsonaro fue nombrado candidato en diciembre desde la cárcel por su padre, que cumple una pena a 27 años y tres meses de prisión por orquestar un golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022 frente a Lula.