El grupo terrorista Estado Islámico (EI) reivindicó ayer el atentado suicida cometido el viernes contra una mezquita chií en Islamabad, que causó al menos 31 muertos y 169 heridos, el ataque más grave en la capital paquistaní desde 2008.
El observatorio especializado The OxusWatch, que monitoriza la actividad yihadista en Asia Central y del Sur, confirmó que el órgano de propaganda central del Estado Islámico, la agencia Amaq, ha reivindicado la autoría del atentado a través de sus canales de Telegram.
Según este organismo, el ataque ha sido atribuido a la Provincia de Pakistán del Estado Islámico (ISPP, por sus siglas en inglés) y representa su primera operación suicida de gran envergadura en la capital desde la creación de la rama en mayo de 2019.
El ministro de Estado para el Interior paquistaní, Talal Chaudhry, confirmó que el atacante fue interceptado en la entrada del templo por guardias de seguridad, ante lo cual “abrió fuego y se inmoló en la última fila de fieles”.
Chaudhry aseguró que el suicida fue identificado poco después de la deflagración y que, aunque no era ciudadano afgano, realizaba viajes frecuentes a Afganistán.
La ISPP es una escisión suní extremista de la rama regional del Estado Islámico que centra sus ataques en instituciones estatales y en la minoría chií, a la que acusa de haber traicionado al islam.
El atentado del viernes se produjo después de otro ataque suicida registrado el noviembre pasado a las afueras de un complejo judicial de distrito en Islamabad, en el que murieron 12 personas y más de 30 resultaron heridas.
Conmoción
Las oraciones fúnebres por las 31 personas fallecidas en el ataque suicida contra una mezquita de Islamabad se celebraron ayer sábado bajo una estricta alerta de seguridad. “La seguridad está en máxima alerta. Los terroristas ahora están buscando objetivos blandos en las afueras de la ciudad, ya que no pueden llevar a cabo ninguna actividad en el centro”, señaló el portavoz de la Policía de Islamabad, Taqi Jawad. La policía añadió que las ceremonias fúnebres colectivas se realizaron en diversos puntos de Islamabad, principalmente en el sur y en la periferia.
La explosión sorprendió a una multitud de fieles congregados en el interior de la mezquita para las oraciones del viernes. “Había dos terroristas y ambos empezaron a disparar cuando fueron detenidos por los guardias en la puerta”, declaró Haider Abbas, un testigo del suceso.
Según Abbas, uno de los atacantes huyó aprovechando el caos, mientras que el otro se inmoló en la última fila de fieles de la mezquita Khadijatul Kubra, situada en el sur de la capital. El Gobierno ya ha identificado al atacante y, aunque no era ciudadano afgano, las autoridades revelaron que visitó Afganistán en numerosas ocasiones.
El grupo insurgente Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), conocidos como los talibanes paquistaníes, negó tajantemente su implicación en el ataque, alegando que sus objetivos son únicamente las instituciones de seguridad. Horas después, el grupo yihadista Estado Islámico (EI) reivindicó la autoría del ataque a través de sus canales de propaganda como Telegram.
Acusaciones
La India y Afganistán negaron ayer cualquier implicación en el atentado suicida, después de que Pakistán vinculara el ataque con los talibanes y con una supuesta estrategia de desestabilización india. Las cancillerías india y afgana calificaron de “infundadas” e “irresponsables” las declaraciones del gobierno paquistaní, en las que vinculó al autor con movimientos transfronterizos desde Afganistán y con una supuesta implicación de la India. “¿Si los perpetradores pudieron ser identificados inmediatamente, por qué no fueron detectados y neutralizados antes de que ocurriera el ataque?”, cuestionó el portavoz de Defensa afgano, Enayatullah Khwarazmi.
El ministro de los talibanes lamentó que Islamabad intente atribuir el incidente a Afganistán sin presentar una “evidencia creíble”, y sugirió que con ello busca evadir responsabilidades para desviar la atención de sus carencias en materia de protección ciudadana.
Pese a las sospechas de Islamabad, el TTP, de orientación suní, se ha desmarcado del ataque de la mezquita, asegurando que sus objetivos se limitan a las fuerzas de seguridad y no a lugares de culto.
EFE