El equipo de Obama para gobernar

| Rumbo a la Casa Blanca. El candidato del Partido Demócrata ya tiene definido un elenco primario de asesores | Proclama el "cambio", pero se rodea de varios veteranos de los tiempos de Bill Clinton | En materia económica, se propone un mix que no asuste a conservadores ni desilusione a liberales | El antibelicismo es marcado en las cuestiones de política exterior

Magnetismo. Barack Obama no perdió el tiempo tras derrotar a Hillary Clinton en las Primarias Demócratas. Siguió participando de actos, reuniéndose con estudiantes y con organizaciones sociales. S 205x198
Magnetismo. Barack Obama no perdió el tiempo tras derrotar a Hillary Clinton en las Primarias Demócratas. Siguió participando de actos, reuniéndose con estudiantes y con organizaciones sociales. S
AP

THE ECONOMIST

No todos creen en la promesa de Barack Obama de que va a cambiar Washington. Pero, por lo menos, va a cambiar las caras, tanto en el gobierno federal como en el Despacho Oval y el propio Partido Demócrata.

Por supuesto, se irán los republicanos que actualmente están en los cargos. Pero, lo mismo le ocurrirá a muchos miembros de la vieja estructura demócrata, quienes esperaban retornar al poder con Hillary Clinton. Por consiguiente, ¿quiénes conducirán a Estados Unidos si los votantes deciden, como dice el lema de Obama, que "Sí, Podemos"?

En temas internos, Obama ha reunido un equipo de agudos economistas académicos, que parten de la premisa laboral de la supuesta habilidad de su líder para vender políticas sofisticadas. El más prominente hasta ahora es Austan Goolsbee, profesor de la Universidad de Chicago, quien muchos esperan encabece el Consejo de Asesores Económicos del presidente Obama. La trayectoria de Goolsbee no sugiere ni hostilidad ante el capitalismo globalizado, ni tampoco el deseo de redistribución a gran escala, temida por los conservadores, que están asustados por los cuentos de las posiciones izquierdistas que Obama ha expuesto con su voto en el Senado. Goolsbee es un hombre que resuelve problemas y apoya propuestas poco atractivas como modificar los formularios de impuestos. Tuvo dificultades a comienzos de este año, debido a que dijo a los canadienses que no se preocuparan por la retórica anti Nafta (el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica) de su candidato, en la campaña de las elecciones primarias.

Obama sacó de la Universidad de Harvard a Jeffrey Liebman, quien ha realizado buenas investigaciones sobre créditos del Impuesto a la Renta y su papel para sacar a las personas de la asistencia social e incorporarlas al mercado de trabajo, y también a David Cutler, economista de la salud, que quiere que los salarios de los doctores estén ligados a los resultados médicos. Desde la semana pasada, el nuevo director en materia económica designado por Obama es Jason Furman, un economista que se desempeñó durante el gobierno de Bill Clinton y fue uno de los principales asesores de John Kerry, en 2004. Su presencia refuta las críticas de que el equipo de Obama tiene muy poca experiencia en la definición de políticas. Furman es firme partidario del libre comercio y se ha manifestado a favor de reducir impuestos a las corporaciones.

EXTERIOR. Los planes de Obama para el cambio son concretos en su máximo grado, en cuanto a su decisión de retirar las tropas de Irak. En efecto, su oposición temprana a la guerra, atrajo a experimentados especialistas en política exterior, que también estaban en contra de la invasión. El nombre principal en ese grupo es el de Tony Lake, quien fue Asesor de Seguridad Nacional de Clinton, enseñó al ex Presidente cómo hacer los saludos oficiales y trabajó con intensidad. Susan Rice (sin parentezco con Condoleezza), quien se desempeñó como subsecretaria de Estado para Asuntos Africanos del gobierno de Clinton, tiene posibilidades de ser Asesora de Seguridad Nacional. El genocidio en Ruanda afectó profundamente a Rice, que ahora quiere que se haga más para poner fin a las matanzas en Darfur. Su posición prominente insinúa que el presidente Obama podría prestarle mayor atención a los temas norte-sur.

Antes de renunciar a la campaña electoral, debido a que calificó a Hillary Clinton de monstruo, Samantha Power, surgida del ámbito académico, que ha escrito sobre los genocidios, intentó suavizar el compromiso de Obama con el retiro de todos los soldados de Irak. Probablemente encuentre un lugar en el gobierno encabezado por Obama. La campaña electoral hizo ostentación de algunos jerarcas militares, incluyendo a Richard Darzig, ex Secretario de la Armada y posible Secretario de Defensa. También es probable que Obama incorpore a algunos ex comandantes de campo con experiencia, como es el caso de Wesley Clark.

FIGURAS. Pero, definir políticas es más difícil que escribir teorías. Primero, hay que resultar electo. Después, se deben ganar batallas con el Parlamento y los ciudadanos. Para ambos casos, Obama buscará a su equipo político. Antes que todos, está David Axelrod, el hombre que hizo que "el cambio" fuera el tema definitorio de la campaña. Su labor de consultor ayudó a elegir a dos alcaldes en la dura y aguerrida ciudad de Chicago. Parece convencido de la retórica esperanzadora de Obama. Todos presumen que será el Karl Rove (el "cerebro" político y electoral de George W. Bush) de Obama.

En el entorno de Obama también se encuentran varias personas oriundas de Chicago con muy buenos contactos, que apoyaron su candidatura al Senado, en 2004, cuando era un desconocido legislador del Estado de Illinois. Sin embargo, gran parte del éxito de Obama obedece a los operadores demócratas que atrajo desde otros lados. Su director de campaña, David Plouffe, es disciplinado y parsimonioso, y supervisa la formación de la mayor alcancía política de la historia, en tanto que ha orquestado las victorias de Obama en los pequeños estados donde se celebran caucus (uno de los mecanismos de elección) que requieren organización intensiva.

Falta mucho camino, es cierto. Por ejemplo, aún falta determinar quién será el candidato demócrata a la Vicepresidencia. Esta última semana, Obama sumó a quien fuera hasta febrero la jefa de campaña de Hillary Clinton, Patti Solis Doyle, a su staff. Ella estará a cargo del equipo del futuro compañero de fórmula del senador afroamericano. Esta designación relanzó las especulaciones de una fórmula Barack-Hillary; pero hasta ahora solo son eso: especulaciones.

La ambición que muestra el equipo de Obama es estimulante, pero en el gobierno podría resultar peligrosa. En 1993, los inteligentes Clinton tropezaron con rapidez. ¿Qué puede ocurrir si el Congreso no acoge las políticas afinadas de los principales economistas de Obama? ¿O si Obama descubre que no puede retirar a los soldados de Irak como planeaba? ¿O si los estadounidenses se cansan de su carisma y él pierde su capacidad de atraer a las multitudes de decenas de miles que lo adoran? La clave de su campaña ha sido una fe, casi mesiánica, sobre su excelencia personal. Si eso se diluyera, entonces toda la estructura podría colapsar por frustración y desilusión.

Campaña que fue ejemplar

El triunfo del senador negro en las primarias del Partido Demócrata en EE.UU. llegó gracias a una organización que redefinió la manera de hacer campaña y se convirtió en un modelo de utilización efectiva de internet, redes sociales y un imprescindible: el mismísimo mensaje. Obama ya está haciendo historia; y sus primeros capítulos ya están escritos.

¿Cómo lo hizo? La respuesta puede extenderse tanto como las infinitas horas de transmisión de los canales de cable de la televisión norteamericana, con expertos, analistas y reporteros diseccionando cada paso de la campaña. Pero puede reducirse a un poco más de un par de factores fundamentales: uno, el candidato. Barack Obama no es el primer candidato carismático que invita al electorado a tener esperanza, pero es el primero en mucho tiempo que ha logrado transformar su capacidad inspiracional y su fenómeno en votos reales. Dos, el equipo: efectivo y autónomo para lograr cada meta local, pero, al mismo tiempo, alineado con un diseño central. Tres, y quizás más determinante, el financiamiento, con un modelo que privilegió la multiplicidad de donaciones a pequeña escala, en lugar de los pocos grandes contribuyentes de gordas billeteras.

Con Obama ha irrumpido un nuevo modelo de hacer campaña. Si lo lleva a la Casa Blanca después de las elecciones de noviembre, está por verse. Pero cuando todo el ruido, los globos de colores y el juramento solemne queden en el pasado, de seguro permanecerá al menos una estela de estudiosos tratando de descifrar la manera de aplicar el modelo a otras campañas. EL MERCURIO/GDA

EL EQUIPO

David Axelrod

ESTRATEGA PRINCIPAL

Ex periodista devenido consultor independiente. Fue el mayor impulsor de la idea de "El Cambio". De ganar Obama, sería para él lo que fue Karl Rove para George W. Bush.

David Plouffe

DIRECTOR DE CAMPAÑA

Tuvo mucho que ver para que la campaña de Obama recaudara unos 250 millones de dólares. Se desconoce qué rol ocuparía en caso de una victoria del senador.

Austan Goolsbee

ASESOR EN POLÍTICA ECONÓMICA

Ferviente defensor del libre mercado y favorable a recortes fiscales y crediticios para lograr reformas en salud, vivienda y educación. ¿Secretario del Tesoro? Tal vez.

Jason Furman

ASESOR EN POLÍTICA ECONÓMICA

Integra la Institución Brookings y tiene estrecha relación con el ex secretario del Tesoro del gobierno de Bill Clinton, Robert Rubin. Aportó experiencia al equipo de Obama.

Tony Lake

ASESOR EN SEGURIDAD NACIONAL

Estuvo en la Presidencia de Clinton y se opuso a la guerra de Irak. Se piensa que sería el sucesor de Condoleezza Rice como Secretario de Estado.

Susan Rice

ASESORA EN SEGURIDAD NACIONAL

Experta en Africa y con vasta experiencia, su postura sobre la situación en Darfur indicaría cómo sería la política exterior de Obama.

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