LONDRES
El creador de la oveja Dolly, el primer mamífero clonado en el mundo a partir de un adulto, solicitó ayer autorización para crear embriones humanos clonados con fines de investigación médica.
Ian Wilmut, que dirigió el equipo de científicos que clonó a Dolly en el Instituto Roslin de Escocia en 1996, dijo que planea clonar células de pacientes que sufren distrofia muscular —una enfermedad incurable—, obtener células troncales que aún no tengan un fin específico en el embrión clonado, hacer que se conviertan en células nerviosas y comparar su desarrollo con células nerviosas tomadas de embriones saludables.
Ese trabajo, llamado clonación con fines terapéuticos porque no desemboca en la formación de un bebé, es repudiado por los enemigos del aborto y otros conservadores en el campo biológico debido a que los investigadores deben destruir los embriones humanos a fin de producir las células.
El mes próximo las Naciones Unidas votarán sobre un convenio de clonación humana. Estados Unidos encabeza una petición para que el documento prohíba todas las formas de clonación de seres humanos, mientras que Bélgica está al frente de una facción que busca prohibir la clonación reproductiva, pero deja abierta la opción para que los países aprueben la clonación con fines terapéuticos.
Gran Bretaña legalizó la clonación con fines terapéuticos en el 2001, siendo el primer país del mundo en hacerlo. Sin embargo, apenas ahora los científicos están listos para emplear la técnica, y esperan que revolucione la medicina al proporcionar mejores tratamientos para una amplia gama de enfermedades.
La Autoridad de Embriología y Fertilización Humana, el organismo que regula la fertilidad en Gran Bretaña, concedió el mes pasado la primera autorización para clonación humana al equipo de expertos de la Universidad de Newscastle.