“El agujero en el bolsillo” de la mayoría de los brasileños y el codiciado electorado femenino

El nuevo gobierno deberá enfrentar grandes desafíos sociales, incluyendo el fenómeno de la violencia de género, entre otros pendientes en un país complejo.

San Pablo
San Pablo. A pesar de que la inflación está controlada, la gente se queja de que el sueldo no les alcanza y eso pesará a la hora de votar.
Reuters

La inflación está bajo control y el desempleo se encuentra en mínimos históricos en Brasil, pero en la calle cunde la sensación de que el dinero no alcanza. Y esta percepción, alimentada por el alto endeudamiento de las familias, amenaza con convertirse en un lastre para las opciones del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones de octubre.

Su principal rival en las urnas, Flávio Bolsonaro, primogénito del expresidente Jair Bolsonaro, no desaprovecha la oportunidad. Cada día de campaña promete rebajas de impuestos y medidas para reducir los “precios estratosféricos” de los alimentos, que dan la sensación de no ser asequibles para un país donde “todo el mundo está endeudado”.

La inflación, de hecho, se encuentra en el 4,44 % interanual, dentro de la meta del Banco Central, y el precio de los alimentos se ha incrementado incluso menos que esa cifra, pero aun así, muchos brasileños sienten que su poder de compra se ha corroído.

Una de las principales causas de que el dinero no alcance es que los brasileños se han endeudado en exceso. Ocho de cada diez brasileños tienen deudas y casi un tercio de las familias acumula pagos atrasados, según datos de la Confederación Nacional de Comercio de Bienes, Servicios y Turismo (CNC).

El economista Rafael Chaves, coordinador del doctorado de la Escuela Brasileña de Economía y Finanzas de la Fundación Getúlio Vargas, advierte que el endeudamiento presiona el mercado de crédito y esto puede causar un ajuste en cascada: un descenso del consumo, seguido de una caída en la inversión de las empresas y del gasto público. “Cuando la realidad se impone, el ajuste empeora la percepción de bienestar, de las familias, de las perspectivas de las empresas. Esto se traduce en insatisfacción y puede afectar las elecciones favoreciendo el cambio”, afirma el economista.

El Gobierno de Lula, apunta, “intentó empujar el problema para el año que viene” cuando lanzó un programa de renegociación de deudas llamado Desenrola, que dio alivio a familias morosas, pero no atacó la raíz del mal.

Con las tasas de interés oficiales al 14 % y las de la tarjeta de crédito en el 400 % anual, no se puede mitigar el sobreendeudamiento familiar sin un ajuste fiscal dirigido a controlar la deuda pública, que ha llegado a un “nivel límite” del 82 % del PIB. Los analistas afirman que el ajuste siempre acaba llegando y que cualquier gobierno va a tener que enfrentar eso.

La crisis está contratada por las decisiones de los últimos años, porque se elevaron los impuestos, pero los gastos aumentaron aún más. “Y si no se acometen las reformas fiscales, subraya Chaves, “el ajuste llegará a través de la inflación”, lo que tendrá un efecto “perverso” para las familias de baja renta.

La situación económica es uno de los factores que ha mermado la valoración del Gobierno en las encuestas y que está limitando el potencial de la candidatura de Lula. La encuesta más reciente, de la reputada firma Datafolha, divulgada el pasado viernes, sitúa a Lula con el 39 % de las intenciones de voto, frente al 32 % de Flávio Bolsonaro.

Voto femenino

Otro tema importante de la campaña son las mujeres. El Tribunal Supremo de Brasil reforzó los mecanismos de protección de las mujeres frente a la violencia de género, en un país donde el número de feminicidios no ha dejado de aumentar en los últimos años.

Los diez magistrados de la corte decidieron el pasado miércoles por unanimidad que las medidas de protección previstas por la ley deben aplicarse también fuera del ámbito conyugal. Consisten principalmente en imponer, por decisión judicial, una distancia de seguridad entre la víctima y el agresor denunciado.

Según el Foro Brasileño de Seguridad Pública, ONG de referencia, el número de feminicidios aumentó un 14,5% en los últimos cinco años, hasta alcanzar 1.571 muertes en 2025, es decir, más de cuatro por día.

Tanto Lula como Flávio Bolsonaro prometieron defender a las mujeres en sus respectivas campañas. El electorado femenino es particularmente codiciado en estos comicios que se anuncian reñidos.

Con información de EFE y AFP

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