DANIEL HERRERA LUSSICH | CORRESPONSAL PERMANENTE
EL PAIS EN WASHINGTON
Estados Unidos entre hoy y mañana pasará a ser el tercer país más poblado del mundo, detrás de China e India. Y los demógrafos no fallan en los cálculos, tabla de logaritmos mediante, están seguros de que se alcanzará la impresionante cifra de 300 millones de habitantes. También pronostican, los más aventurados, que será un bebé nacido en Los Ángeles, de madre mexicana.
Y esta vez no habrá festejos como cuando se llegó a los 100 millones en 1915 o a los 200 millones en 1967 y los nacimientos de los bebés se anunciaron con cohetes y fuegos artificiales. Hoy en 2006 la tensa situación existente con los inmigrantes, que marchan exigiendo leyes de legalización de este a oeste y de norte a sur y cuando se vota en el Congreso la construcción de un muro en la frontera entre Estados Unidos y México y se persigue a los ilegales para deportarlos a sus países de origen, nadie quiere hablar de festejos. Se alegran unos y otros en voz baja. Los inmigrantes porque crece su influencia y los americanos porque ven a la potencia número uno, su país, como el único rico y desarrollado que aumenta sin parar la población en una visión opuesta a otros monstruos del primer mundo: Europa Occidental y Japón, con bajísimos o nulos índices de crecimiento poblacional.
Un funcionario del la Oficina del Censo, medio en broma, medio en serio, barajaba posibilidades en la tarde de ayer: "El habitante que sume los 300 millones será un inmigrante nacido en territorio americano o que su madre latina dio a luz cuando cruzaba el desierto de Arizona, guiada la familia por un `coyote` que vive esquilmando a los que arriesgan sus vidas a diario por pasar la frontera o una mujer que había llegado en avión, estando embarazada y dejó vencer la visa". Lo que casi todos dudan, no lo descartan obviamente, pero los porcentajes aritméticos dicen lo contrario, es que sea un bebé de tradición americana.
UNA HORA CRUCIAL. Y Estados Unidos llega a los 300 millones de habitantes en uno de los momentos más difíciles de su historia, enfrentado en el exterior a la complicada guerra de Irak, a la violencia desatada otra vez en Afganistán, viviendo momentos de enorme tensión por las pruebas de armas nucleares de Corea del Norte, que amenaza ir a la guerra y el uso de energía nuclear por Irán, países que hacen "oídos sordos" a las protestas y posibles sanciones que analizan las grandes potencias y la ONU. Y también golpean intensamente los problemas de Medio Oriente, la situación de Israel con los palestinos y con los extremistas de Hezbollah en Líbano.
El ciudadano estadounidense, siempre absorbido por la vida interna, casi ajeno total a lo que sucedía fronteras afuera, por primera vez, los riesgos terroristas, los conflictos y las pujas diplomáticas en el exterior, sacan su atención del consumo, de los locales desbordantes de comida rápida, de los resultados de la economía, de las rutas atascadas de impecables automóviles, del viaje a los parques de diversiones o de las tasas de interés. Esos aspectos para sorpresa general han quedado en un segundo plano, las encuestas, las conversaciones, las páginas o pantallas de los medios de comunicación están acaparadas por los ataques suicidas en Bagdad, las amenazas del dictador norcoreano o la virulencia de Mahmoud Ahmadinejad o los agravios que casi dos veces por día lanza por las cadenas en español o en los informativos americanos, Hugo Chávez contra el presidente Bush.
GRAN COMPETITIVIDAD. Pero no hay duda de que el país sigue su marcha, su poderío crece, no se detiene, mantiene una productividad muy alta, avasallante, un consumo gigantesco que compite contra cualquier problema en la balanza comercial y suma el imponente ingreso de recursos provenientes de la colocación de bonos estadounidenses en China, Japón, Corea del Sur, que luego vuelca al mercado interno.
Estados Unidos consume 25% del petróleo mundial con un 5% de la población total, tiene que importar el 60% para abastecer al país y la nafta se vende en las estaciones a 2,29 el galón (casi cuatro litros, lo que significa que oscila el precio por litro entre 50 y 60 centavos), el 50% de lo que se vende en la mayoría de los países industrializados y en Sudamérica por ejemplo. ¿Qué le permite esos precios para el resto del mundo relativamente bajos? Sin duda uno de los elementos clave radica en que es productor; y otro, también importante, radica en la libre competencia entre las empresas, una estación en una esquina vende el galón a 2,25 y en la otra a 2,29, la lucha para disminuir costos y beneficiar al consumo es constante.
De pronto un titular nos hace saltar: "tal empresa automotriz comenzará el despido de 30 mil empleados para mejorar resultados y enfrentar la competencia japonesa". La cifra impacta, pero trasladados al total de 300 millones de habitantes no conmueve a la economía en general, además es gente que rápidamente encuentra otro empleo, el porcentaje de desocupados es ínfimo, especialmente entre obreros calificados, técnicos o profesionales, las puertas están abiertas para cambiar de rumbo y seguir en una buena carrera laboral. Si se trazara un paralelo con Uruguay o la casi totalidad de los países latinoamericanos se hablaría, en nuestro país, manteniendo los porcentajes, del despido de 300 personas, un problema social grave, pero que no afectaría el panorama general, la diferencia surgiría a la hora de reponer el cargo laboral y no estar obligado a enviar al seguro de paro o al desempleo largo o permanente.
La inflación está bajo control y no se piensa en aumentar las tasas de interés. La gente gasta más de lo que puede, se plantea el llamado "desahorro", que se compensa con los ingresos de la colocación de bonos en el exterior, que hace funcionar el crédito para el consumo por todas las vías y con enormes facilidades.
La enseñanza es casi perfecta en especializaciones, los sistemas de estudio son extremadamente rigurosos, no existe en cambio una cultura general y se ignora o conoce en forma superficial lo que sucede intelectualmente en el exterior. Tampoco interesa mayormente la geografía más alejada de las fronteras del país. Hasta el High School solo se analizan figuras nacionales, de allí puede entrar en el conocimiento algún inglés, hablando de Shakespeare, pero el silencio responde ante el nombre de Cervantes y el Quijote.
Hay que sacarles el sombrero en ciencias y todo tipo de tecnología. Los hospitales, preferentemente de las Universidades, son de maravilla y cuentan con los más capacitados especialistas en la gama más completa de investigaciones, no fue la casualidad que este año arrasaran con los premios nóbeles de Medicina, Química y Física. Bien oía decir días pasados: "mientras aquí se observa con los aparatos más modernos y sofisticados a miles de enfermos por día, en otros países en vías de desarrollo, aun con facultativos de alta capacidad, los casos que se atienden son uno, dos o tres, sin la alta tecnología americana, lo que lleva a la existencia de diferencias en la seguridad del diagnóstico y las garantías para una intervención quirúrgica". Pero a pesar de todo el tema salud es espinoso en Estados Unidos. Los altos costos marginan a mucha gente, los porcentajes que cubren las compañías de seguros no son plenos y obligan a desembolsos que muchos no pueden enfrentar. No abarcan entre otros rubros a dentistas u oculistas.Y se habla de millones de personas sin cobertura médica.
En el arte, pintura, música, ballet, están a la par de lo mejor del mundo. Tienen excelentes artistas y bailarines, aunque no es un esfuerzo desmesurado para fundaciones o las grandes fortunas, comprar pinturas de los más renombrados y famosos coleccionistas europeos, contratar a los mejores bailarines rusos o franceses o a Plácido Domingo para ser director general del Kennedy Center de Washington.
En literatura se inclinan en la generalidad por escritores americanos o de países de habla inglesa, apenas ocupan un lugar autores franceses, alemanes o latinoamericanos, en el rubro historia casi estrictamente la americana, con preferencia la guerra civil.
Hasta aquí un pantallazo del Estados Unidos de 300 millones de habitantes, con sus claros y oscuros, y un antiamericanismo en el mundo que les preocupa y no saben cómo revertir.
Datos
Estados Unidos espera el nacimiento de su habitante número 300 millones.
Nace un nuevo norteamericano en promedio cada siete segundos, en tanto muere uno cada 13, y cada 31 segundos entra en el país un nuevo inmigrante. La población aumenta así a un ritmo de una persona cada 11 segundos.
El "bebé 300 millones" recogerá la antorcha de Robert Woo, un abogado de Atlanta identificado el 20 de noviembre de 1967 por la revista Life como el "bebé 200 millones".
A Estados Unidos le hicieron falta 39 años para agregar 100 millones de habitantes a su panorama demográfico, mucho menos respecto de 1915, cuando se tardó más de un siglo en llegar a los 100 millones, en tanto 52 años después se llegó a 200 millones.
El "bebé 400 millones", según las proyecciones de la Oficina de Censos, llegará dentro de 37 años.