Detienen a sospechoso por la desaparición de un niño en 1979

EE.UU. Presunto asesino confesó que le ofreció caramelos y luego lo mató

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Un hombre fue detenido tras implicarse en la desaparición de un niño, en Manhattan, en 1979. El misterio, que pasadas más de tres décadas aún es muy recordado en Estados Unidos, está a punto de develarse, según precisaron fuentes de la Policía.

"Una persona ahora bajo custodia hizo declaraciones al Departamento de Policía de Nueva York, implicándose a sí mismo en la desaparición y muerte de Etan Patz, 33 años atrás", dijo el comisionado del Departamento de la Policía, Raymond Kelly, en un comunicado.

El hombre se entregó justo antes del aniversario de la desaparición, ocurrida el 25 de mayo de 1979, que es cuando la Policía suele recibir gran cantidad de pistas falsas relacionadas con el caso, según reportó la prensa.

Para The New York Post y The New York Times, el detenido es Pedro Hernández, arrestado el miércoles en Nueva Jersey.

Sin embargo, los periódicos dan versiones diferentes de lo ocurrido, siempre citando fuentes de la investigación.

SANGRIENTO. De acuerdo con The New York Times, el hombre secuestró al pequeño Etan en 1979, lo estranguló, despedazó su cuerpo y lo colocó en una caja que dejó en un lugar de Manhattan y que días después no halló.

En cambio, según The New York Post, el detenido habría confesado que engañó al niño con dulces y tras apuñalarlo despedazó su cuerpo y lo colocó en bolsas plásticas.

El hombre estaba en el radar de la Policía de potenciales implicados en el caso y vivía en el barrio de la familia de Patz cuando tuvieron lugar los hechos, agregaron esas fuentes.

La Policía, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y la fiscalía de Manhattan intentaban verificar las informaciones dadas a conocer por el detenido, teniendo en cuenta que ha habido falsas declaraciones por este caso en el pasado.

Poco después de que el niño de-sapareciera, el actual sospechoso se mudó con algunos familiares fuera de la zona.

Los investigadores, siguiendo estas pistas, están entrevistando a estos familiares para conocer los detalles de esta situación. Estos creen que Hernández habría confesado su presunto crimen a varios de estos familiares.

CONMOCIÓN. El pequeño Patz había desaparecido aquel 25 de mayo, cuando tenía seis años, en su primera salida solo de su casa a la parada de autobús. El caso conmocionó a Estados Unidos y el rostro del niño fue uno de los primeros en aparecer en los envases de leche para alertar a la población sobre la desaparición de un menor.

La foto de Etan, tomada por su padre que era un fotógrafo profesional, llegó a los hogares de miles de estadounidenses sin una respuesta concluyente.

El 25 de mayo fue declarado "Día Nacional del Niño Desaparecido" en su honor.

Patz fue declarado formalmente muerto en 2001 y si bien nadie fue inculpado penalmente por su desaparición, su familia ganó en 2004 un juicio civil de dos millones de dólares contra José Antonio Ramos, novio de la niñera de Patz y que se encuentra actualmente en prisión.

Aunque fueron varias las personas que estuvieron en el ojo de la tormenta los últimos 33 años, el principal sospechoso, como informa El Mundo, sigue siendo el puertorriqueño Ramos.

Este hombre fue encarcelado por abusar de otros niños en los años 80 y había confesado que llevó a Etan hasta su domicilio, intentando abusar de él. Sin embargo, luego lo dejó ir.

El fiscal de Manhattan, Cyrus Vance Jr, reabrió el caso hace dos años a pedido de los padres y, tras años sin novedades, la policía de Nueva York y el FBI habían lanzado el mes pasado tareas de búsqueda en un sótano a pocos metros de la casa del menor.

Ese operativo se había cerrado el 23 de abril sin resulta- dos positivos, a pesar de que la prensa neoyorquina había indicado que existía un nuevo sospechoso en el caso, un carpintero que utilizaba el sótano del edificio allanado llamado Othniel Miller.

Los padres de Etan, Stan y Julie Patz, se niegan a mudarse o incluso a cambiar su número de teléfono, a la espera de que su hijo tratase de ponerse en contacto con ellos.

Todavía viven en el mismo apartamento de la calle de Prince Street, a una calle de la construcción que fue examinada en abril, a la espera, junto a sus otros dos hijos, de que alguna respuesta llegue. Durante estas tres décadas no dejaron de investigar.

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