¿Cuba se baja de la balsa?

CLAUDIO FANTINI

La prohibición de viajar al exterior fue una de las señas de identidad del totalitarismo comunista. Por eso quienes saltaron el muro de Berlín y los "boat people" vietnamitas, fueron símbolos del deseo de libertad que habita la naturaleza humana.

El hecho de que una de las postales del castrismo sean los balseros que flotan en el estrecho de La Florida, confirma el carácter totalitario del régimen liderado por los hermanos Fidel y Raúl Castro. Eso explica la repercusión mundial que tiene el anuncio del punto 265 de las 313 reformas planteadas por el VI Congreso del Partido Comunista.

Lo curioso es que el gobierno no anunció que esa libertad elemental de las personas vuelve a regir en Cuba, después de medio siglo de ausencia. Simplemente informó que, entre las reformas a estudiar para su implementación, figura el fin de la prohibición de salir al mundo exterior.

Mientras la Unión Soviética existió, de la isla sólo podían salir los cubanos de probada fidelidad al régimen, mientras que los únicos países por los que podían viajar eran los que formaban parte del Pacto de Varsovia. Aventurarse fuera de la órbita soviética era algo que sólo podían hacer artistas, científicos y deportistas renombrados. Muchos de los que jamás regresaron a Cuba explicaron que, quienes salían de la isla, sabían que sus familiares quedaban como garantía de regreso porque, si ellos desertaban, esos familiares podían sufrir las consecuencias. Lo mostró el cineasta Tomás Gutiérrez Alea en la película Guantanamera, cuyo personaje principal padecía el ostracismo político y laboral porque su hija había desertado a los Estados Unidos.

En la etapa postsoviética, salvo los médicos que asisten a países de gobiernos aliados, como Venezuela, para salir de Cuba hay que atravesar un largo y tortuoso vía crucis burocrático, además de pagar cuatrocientos dólares, una cifra directamente prohibitiva para la inmensa mayoría de los cubanos.

Todo esto explica el impacto del anuncio. Al fin de cuentas, constituye una señal que sugiere el fin de la economía colectivista de planificación centralizada. China y Vietnam otorgaron el derecho de salir al mundo después de abrir sus economías y poner fin al colectivismo.

Ahora bien, lo que Cuba anuncia no es la apertura de sus fronteras, sino la intención de levantar esas barreras. ¿Por qué adelanta el anuncio de algo que todavía no ocurrió? Quizá por la necesidad de reemplazar en las portadas de los diarios del mundo la noticia que se había instalado. Y esa noticia era la muerte del activista disidente Wilfredo Soto García, a manos de la Policía Nacional Revolucionaria.

Para evitar otra ola internacional de quejas como la que provocó la muerte del preso político Orlando Zapata, el régimen le dijo al mundo que dentro de un tiempo dejará de ver balseros cruzando el estrecho de La Florida.

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