THE ECONOMIST
"¡Quiero escuchar el apoyo a Dubai!" Yingluck Shinawatra lideró el rugido de aprobación de la multitud en un acto de su campaña electoral en Tailandia y no dejó dudas donde se encuentran sus alianzas políticas.
Ese Estado del Golfo Pérsico es el hogar de su hermano, el depuesto y exiliado ex primer ministro, Thaksin Shinawatra. "Si ustedes aman a mi hermano, ¿le darán una oportunidad a su hermana menor?", dijo en otro acto electoral.
La victoria que conquistó Yingluck en las elecciones generales realizadas en Tailandia, el 3 de julio, es el último ejemplo de una curiosa y, al parecer, creciente tendencia: hermanas, hijas y viudas de exlíderes que recogen el legado político familiar al ocurrir la muerte, el retiro -o como en el caso de Thaksin- el exilio del fundador de la dinastía.
En la actualidad hay más de 20 parientes femeninas de exlíderes que están activas en la política nacional alrededor del mundo. Incluyen a tres presidentas o primeras ministras y al menos media docena de líderes de la oposición que son candidatas presidenciales.
No existen cifras históricas para hacer una comparación apropiada, pero resulta difícil pensar en otro período -sin duda, no uno reciente- donde ha fluido tanta autoridad dinástica a lo largo de la descendencia femenina.
Algunas de estas mujeres lo han logrado por su propio esfuerzo. Otras, en definitiva, reciben un mayor beneficio de los privilegios dinásticos que se acumulaban para los hombres.
El apellido familiar confiere reconocimiento como si fuera una marca, contactos útiles y aportes financieros, todo lo cual es vital en la democracia y lo es cada vez más en la política cotidiana.
Estados Unidos, por ejemplo, no sólo tiene a los clanes Bush y Kennedy, sino también a la familia Daley en Chicago, como en Nueva York y Udall en los estados montañosos del Oeste de Estados Unidos.
A medida que la política se hace más profesional y especializada -de manera creciente, los políticos no conocen otra actividad en su vida- las ventajas de crecer aprendiendo los secretos y trucos son mayores. Violet Bonham Carter, hija de H. H. Asquith, quien fue primer ministro de Gran Bretaña, le dijo a Winston Churchill que su padre le hablaba de los asuntos de Estado cuando ella era una niña. "Hubiera deseado poder tener conversaciones de ese tenor con mi padre", fue la respuesta de Churchill, al referirse a su pariente austero. Muchas de las actuales hijas de políticos tienen las mismas ventajas de Lady Violet.
En el pasado, las viudas o hijas heredaban la posición de sus antecesores. Sonia Gandhi, presidenta del gobernante Partido del Congreso en India, es la viuda de Rajiv, un ex primer ministro y descendiente de la dinastía Gandhi fundada por Jawaharlal Nehru, el primer gobernante de India, quien continuó con la descendencia a través de su hija, Indira. Eso estableció un esquema en el Sur de Asia.
En Sri Lanka, Chandrika Kamaratunga, quien fue presidenta de 1994 a 2005, tiene la inusual distinción de que no sólo uno, sino tanto su padre como su madre, sirvieron en el cargo de primer ministro.
En Bangladesh, las líderes de los principales partidos políticos, tienen parentesco entre sí -una es la viuda y la otra, la hija- de los dos primeros presidentes que tuvo ese país.
En el Sudeste de Asia, Aung San Suu Kyi le debe su autoridad moral no sólo a su coraje para enfrentarse el Ejército birmano, sino también a su familia: su padre, Aung San, lideró el movimiento de independencia de Birmania.
Cuando Indonesia buscaba un nuevo comienzo después de haber desplazado a un dictador de muchos años, Suharto, optó por Megawati Sukarnoputri, la hija del hombre que aquél había derrocado.
En Filipinas, los últimos tres presidentes fueron la viuda del líder de la oposición (Corazón Aquino), la hija de un presidente (Gloria Macapagal Arroyo) y el hijo de Corazón, Noynoy (ninguna de sus cuatro hijas ha incursionado en la política).
En caso de que pueda pensarse que las viudas importan sólo en democracias tambaleantes como Filipinas y el Sur de Asia, conviene tener presente que en Estados Unidos, ocho senadoras y 38 diputadas han sido las sucesoras directas de sus maridos en los escaños parlamentarios desde 1921.
SUCESIÓN. En la actualidad, varios factores nuevos se combinan para favorecer más al quehacer femenino en política. En Occidente, ya no resulta excepcional para mujeres como Martine Aubry y Marine Le Pen, en Francia, postularse al más alto cargo del país.
En los países asiáticos, parecería que ahora es más fácil para el fundador de una dinastía saltearse a playboys sin talento en favor de hijas más inteligentes y con percepción. Zulfikar Ali Bhutto lo hizo cuando eligió a Benazir para dirigir el Partido del Pueblo de Pakistán, ignorando a su hijo, Murtaza, quien también era miembro del Parlamento.
La elección que hizo Thaksin Shinawatra de su hermana menor, Yingluck, en lugar de optar por otro de sus siete hijos -uno es un líder partidario- fue reivindicada por el desempeño que ésta tuvo durante la campaña electoral.
En dos países, factores especiales explican el ascenso de las hijas de políticos. Park Geun-hye, en Corea del Sur y Keiko Fujimori, en Perú, comenzaron temprano en política: las dos tuvieron que asumir el papel de sus madres y desempeñarse como Primera Dama, mientras estudiaban en el liceo. La madre de Park fue asesinada; los padres de Fujimori se divorciaron durante la Presidencia de su padre.
Algunas familias políticas buscan extender su autoridad, pasando la presidencia de marido a esposa, una tradición latinoamericana que se retrotrae por lo menos a Isabelita, la tercera señora de Juan Perón.
Cristina Fernández triunfó en las elecciones y asumió la Presidencia de Argentina en octubre de 2007 y la recibió de su marido Néstor Kirchner, quien falleció a fines de octubre de 2010.
Sandra Torres, ahora divorciada del presidente de Guatemala, Álvaro Colom, intentó postularse a la Presidencia. Colom estaba impedido de hacerlo por los límites de su mandato, y las autoridades electorales decidieron que, como cercano miembro de la familia, aunque estuviera divorciada, también ella quedaba excluida.
CASOS. Quizás la tendencia más poderosa que ahora impulsa la influencia de las hijas de políticos, es la necesidad de domar -por motivos políticos- el carácter autoritario de sus padres. Las hijas parecen personificar los programas políticos de sus familiares masculinos, pero sin las aristas más duras.
Un número notable de contendientes presidenciales, en la actualidad, son hijas de hombres fuertes: Park en Corea del Sur, Le Pen en Francia, Fujimori en Perú, Zuri Ríos Montt en Guatemala, Dariga Nazarbayeva en Kazajistán.
Yingluck es una variante del tema: durante la campaña, morigeró el populismo de su hermano e hizo una virtud de no estar manchada por la corrupción de aquél.
Alessandra Mussolini ha sido una pionera: es el rostro más bueno y suave del fascismo italiano.
John Knox, un calvinista del siglo XVI, condenó a los gobiernos de las reinas Isabel y María Estuardo (de Escocia) como "este mando regimentado monstruoso de mujeres".
La nueva generación de esposas e hijas de políticos quizás mejore lo que hicieron sus antecesores masculinos. Pero, igual es política de dinastía, con las puñaladas por la espalda, las disputas familiares que conlleva y la falta de responsabilidad.
Lazos de sangre en la vida política
viudas
Sonia Gandhi, de India, preside el Partido del Congreso. Su marido fue Rajiv Gandhi.
Imelda Marcos, de Filipinas, legisladora. Su marido fue el expresidente Ferdinand Marcos.
Cristina Fernández, presidenta de Argentina. Se postula a un nuevo mandato. Su marido, el expresidente Néstor Kirchner, falleció el año pasado.
ESPOSAs
Hillary Rodham Clinton, de Estados Unidos, actual Secretaria de Estado. Es casada con el expresidente Bill Clinton.
Nana Konado Rawlings, de Ghana, se postula al liderazgo del partido oficialista. Su marido Jerry Rawlings fue presidente.
Sandra Torres, de Guatemala, se divorció del presidente Álvaro Colom e intentó postularse a la Presidencia, pero las autoridades electorales fallaron que no podía postularse, el tener el mismo límite de mandato que su marido.
HERMANa
Yingluck Shinawatra, fue elegida primera ministra de Tailandia. Es hermana del derrocado primer ministro Thaksin.
Hijas
Keiko Fujimori. Su padre, Alberto fue presidente y ella perdió las elecciones en el balotaje. Fue diputada y es senadora.
Marine Le Pen, candidata presidencial del Frente Nacional de extrema derecha, en Francia, es del partido que fundó su padre, Jean-Marie Le Pen.