CLAUDIO FANTINI
El gobierno "K" parece atravesar un campo minado en el que, a cada paso, provoca un estallido que lo hiere. Lo peor es que el propio kirchnerismo sembró esas minas, con el objetivo de destrozar a sus enemigos.
Una de las últimas detonaciones fue en las urnas porteñas. La herida que le dejó la derrota de Daniel Filmus frente al opositor, Mauricio Macri, supura enfrentamientos internos. El grupo de intelectuales "K" llamado Carta Abierta, responsabilizó a la "tibieza" de Filmus y al agresivo oficialismo de programas televisivos progubernamentales. En rigor, todo demuestra que fue precisamente la moderación del candidato lo que impidió un cataclismo aún peor, mientras que el periodismo señalado con dedo acusador no hace más que reflejar la concepción "confrontacionista" de la política, elucubrada por los intelectuales "K".
La otra mina cuyo estallido desencajó al gobierno, fue el resultado negativo de las pruebas genéticas a los hijos adoptivos de la dueña de Clarín. Por cierto, el mayor daño fue para Abuelas de Plaza de Mayo, que desde la ruptura entre el gobierno y el principal grupo periodístico argentino acusaba a Noble Herrera de "apropiadora". También el entorno de Cristina esgrimía la tremenda acusación, finalmente desmentida. Y el desenlace de este duelo truculento confirmó lo que había empezado a develar el "caso Shoklender". Ese escándalo por los millonarios fondos públicos aportados a las Madres para construir viviendas, empezó a probar que, utilizando dinero y parcelas de poder, el kirchnerismo cooptó dirigentes de las dos entidades con mayor prestigio en materia de lucha contra la última dictadura.
Desde hace tiempo es visible que las máximas dirigentes de Madres y Abuelas habían sumado sus respectivas entidades al aparato oficialista, a pesar de que los organismos de DDHH no deben ser parte del poder por tratarse, precisamente, de instrumentos de contrapoder. Los últimos sucesos constituyen una prueba del efecto contaminante que tiene la cooptación "K".
La elección de este domingo en Santa Fe puede ser otro estallido en el campo que el kirchnerismo plagó de minas que ahora lo dañan. Una derrota fuerte en ese distrito clave, demostrará que el ensimismamiento de la presidenta en la izquierda ha sido su más grave error.