TERREMOTO JUDICIAL Y POLÍTICO

Cristina, acusada de "traición"

El juez Bonadio la procesó por encubrimiento en el caso AMIA y pidió al Senado su desafuero; también a Timerman y Zannini.

La expresidenta se presentó ayer ante los medios en la sede del Congreso. Foto: Fernando Massobrio / La Nación GDA
La expresidenta se presentó ayer ante los medios en la sede del Congreso. Foto: Fernando Massobrio / La Nación GDA

El kirchnerismo vivió ayer jueves su día más negro en materia judicial. El juez federal Claudio Bonadio procesó y pidió el desafuero de la expresidenta y actual senadora Cristina Fernández de Kirchner, para detenerla en el marco de la causa que investiga el presunto encubrimiento de los iraníes acusados del atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994. Además, ordenó las detenciones de Carlos Zannini, el todopoderoso exsecretario Legal y Técnico del anterior gobierno kirchnerista; del referente de la comunidad islámica en la Argentina Jorge "Yussuf" Khalil; del dirigente piquetero Luis D’Elía y del exlíder de la agrupación Quebracho, Fernando Esteche.

En tanto, la Justicia dictó la prisión preventiva para el excanciller Héctor Timerman bajo el régimen de arresto domiciliario por su delicado estado de salud.

También procesó sin prisión preventiva y con prohibición para salir del país al ex titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) Oscar Parrilli y al diputado Andrés Larroque.

Bonadio, quien instruye la causa iniciada a partir de la denuncia presentada por el exfiscal Alberto Nisman cuatro días antes de ser hallado muerto con un tiro en la cabeza en enero de 2015, concluyó que los involucrados montaron un "plan criminal orquestado" para "dotar de impunidad" a los ciudadanos iraníes que tenían captura internacional pedida a Interpol por el atentado a la AMIA. El llamado Memorando de Entendimiento con Irán fue aprobado por ambas cámaras del Congreso argentino en 2013.

En el atentado a la AMIA, en 1994, murieron 85 personas y hubo más de 300 heridos.

El atentado a la AMIA es objeto de una maraña de investigaciones judiciales. En una de ellas, el exmandatario y senador reelecto Carlos Menem está siendo juzgado por el desvío de la investigación del atentado, en un demorado proceso que está en etapa de alegatos. Junto a Menem, son juzgados el ex juez federal Juan José Galeano, dos exfiscales, un excomisario, un exjefe de Inteligencia y un ex alto dirigente de la comunidad judía.

Cristina Kirchner fue acusada por Bonadío de cometer "los delitos de traición a la patria, encubrimiento agravado por el hecho precedente y por su condición de funcionaria pública". La figura penal de traición a la patria tiene en Argentina una pena mínima de 10 años de cárcel y una máxima de 25 años o reclusión perpetua.

"Estos funcionarios del Estado Nacional, abusando de las facultades inherentes a los cargos que ocupaban, traicionaron los intereses nacionales tradicionales e históricos", señaló Bonadio en su resolución los imputados.

La reacción de Cristina.

En una conferencia de prensa brindada ayer por la tarde, la expresidenta calificó como "un despropósito" la resolución judicial y acusó al gobierno del presidente Mauricio Macri de ser el máximo responsable de una organización política y judicial para perseguir a la oposición.

"Es una muestra más de cómo el gobierno manipula la Justicia, a los jueces que los aplauden y a los medios oficiales como instrumentos de persecución política sin precedentes en democracia. Macri es el director de la orquesta y en este caso, Bonadio ejecuta la partitura judicial. Quieren asustar a la dirigencia política, a la gente en la calle, a la dirigencia sindical. Quieren intimidar y asustar para disciplinar", señaló.

Cristina había denunciado a Bonadio por mal desempeño cuando era presidenta.

¿Desafuero?

Desde el 22 de octubre, cuando fue electa senadora, Cristina Kirchner cuenta con fueros, lo que impide que sea arrestada. Por eso, Bonadio le solicitó al Senado que inicie el trámite de desafuero de la expresidenta. Pero todo indica que será difícil que ese proceso avance.

Por lo pronto, el oficialista Cambiemos apoyaría en el Senado a la "doctrina" del jefe del bloque del Partido Justicialista, Miguel Pichetto: sólo los senadores con condena firme pueden sufrir el desafuero.

El pedido de desafuero deberá ser tratado, en una primera instancia, por la Comisión de Asuntos Constitucionales que, por el recambio legislativo, no está ni siquiera constituida. Pero aún si el tema llegara al Senado, la Constitución argentina establece que para quitarle la inmunidad de arresto a un legislador, se requiere el voto de los dos tercios de los presentes.

"Va a ser difícil conseguir que dos tercios de los senadores voten el desafuero. Si bien el bloque kirchnerista está muy reducido, hay senadores peronistas no kirchneristas que no van a querer acompañar esto. Sobre todo porque este acuerdo con Irán fue aprobado por el Congreso. Es decir, que muchos legisladores que van a tener que votar el desafuero, también habían aprobado el memorando. Por lo tanto, será difícil que pongan la firma a algo que se les podría volver en contra", dijo a El País el analista político Julio Burdman, director de la consultora Observatorio Electoral.

No es la única cuestión que reduce las probabilidades de que se concrete el desafuero de Cristina, al menos en el corto plazo. "La regla del bloque peronista en el Senado es que mientras no haya sentencia firme, ellos no apoyan desafueros. Como el pedido de desafuero necesita dos tercios de la Cámara para ser aprobado, lo más probable entonces es que no se produzca", señaló a El País el analista político Carlos Fara.

De hecho, Menem continúa en su banca de senador y no fue desaforado pese a que sobre él pesa una condena por contrabando de armas a Croacia y Ecuador durante su gobierno. Esa sentencia aún no está firme.

Lejos de la visión de Cristina Kirchner, en el gobierno de Macri analizan con preocupación los efectos políticos de las decisiones judiciales adoptadas ayer. Más aún cuando la Casa Rosada está en plena negociación con los bloques peronistas más dialoguistas en el Congreso para la aprobación de reformas que considera cruciales, como la tributaria, laboral y previsional.

"Muchos legisladores que estaban dispuestos a apoyar al gobierno en diferentes iniciativas, ahora tal vez van a pensarlo en forma más cauta. Este fallo judicial no es bueno para el gobierno: le crea una tensión innecesaria al clima de negociación con la oposición", agregó Burdman.

Claudio Bonadio: El juez "pistolero"
  
Claudio Bonadio. Foto: La Nación / GDA

Claudio Bonadio, con más de 20 años como juez federal, conoce los pliegues de la política. Con Cristina Kirchner en la Casa Rosada allanó las oficinas de su hijo, Máximo, por el caso Hotesur. Además, indagó a Aníbal Fernández, pidió la captura de Ricardo Jaime, procesó a Guillermo Moreno y a Amado Boudou, entre otros. Semejante envión mereció el reproche de Cristina, quien por cadena nacional lo llamó "juez pistolero". Hacía referencia a un tiroteo que protagonizó el juez en 2001 cuando mató a dos ladrones en defensa propia que lo atacaron una noche. "Soy cazador, instructor de tiro, practico un deporte", respondió Bonadio.

Kirchneristas en prisión

20 DETENIDOS. Con los cuatro detenidos ayer (Carlos Zannini, Héctor Timerman, Luis DElía y Fernando Esteche), suman 20 los funcionarios kirchneristas que están en prisión por diversas causas judiciales.

BOUDOU. El último gran arresto fue el del exvicepresidente Amado Boudou el pasado 3 de noviembre por enriquecimiento ilícito. Boudou pasó a engordar un universo de detenidos y condenados que se expandió desde la llegada de Mauricio Macri a la Presidencia, pero que se aceleró notoriamente en los últimos meses.

DE VIDO. Hasta entonces, el preso más notorio era el exministro de Planificación Julio De Vido, que cayó el 26 de octubre, el mismo día en que fue desaforado por la Cámara de Diputados a pedido del juez federal Luis Rodríguez, quien investiga el desvío de casi $ 270 millones destinados al yacimiento de Río Turbio.

LÁZARO BÁEZ. Otro notorio en prisión, detenido el 5 de abril de 2016, es el empresario Lázaro Báez, que está sospechado de ser testaferro de los Kirchner y que fue detenido por evasión y lavado de dinero. En el mismo operativo cayó el contador Pérez Gadín, que cobró notoriedad cuando apareció en los videos de La Rosadita, contando miles de dólares. También está en prisión desde julio pasado Víctor Manzanares, el contador de la familia Kirchner.

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