Redacción El País
A medida que aumenta la presión de Estados Unidos sobre el régimen de Nicolás Maduro, comienzan las especulaciones sobre cuál sería el destino del dictador venezolano si acuerda su salida del poder. Maduro ha hablado esta semana con algunos de sus aliados, entre ellos el presidente ruso Vladimir Putin; además, surgió la oferta del gobierno de Colombia de recibirlo si decide exiliarse. También estuvo conversando con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
Pero en las últimas horas surgió otro jugador: el bielorruso Alexandr Lukashenko, principal aliado de Putin en la guerra con Ucrania.
Lukashenko se reunió el jueves con el embajador de Venezuela en Rusia, Jesús Rafael Salazar Velásquez, por segunda vez en dos semanas. La agencia de noticias estatal bielorrusa, Belta, informó que Lukashenko recibió al embajador 17 días después de una primera reunión el 25 de noviembre.
El presidente bielorruso aseguró que este encuentro debía servir para tomar una “decisión” sobre la situación en Venezuela, pero no dio más detalles. “Hace muy poco usted y yo discutimos una serie de problemas en nuestras relaciones, sobre la situación en torno a Venezuela. Entonces acordamos que usted debía coordinar algunas cuestiones con el liderazgo de Venezuela, con Nicolás Maduro. Que después de coordinar algunas cuestiones, usted encontraría tiempo para venir a verme una vez más y para que pudiéramos ya tomar la decisión correspondiente, que está dentro de nuestra competencia. Y si es necesario, luego involucraremos al Presidente de Venezuela”, indicó el Jefe de Estado bielorruso.
Lukashenko reconoció los vínculos amistosos entre Bielorrusia y el régimen de Venezuela y le extendió al embajador una invitación para que Maduro visite su país.
Esta reunión de Lukashenko con el embajador venezolano en Rusia se conoció el mismo día en que Putin reafirmaba su apoyo a Maduro, en una conversación telefónica el jueves.
La llamada se produjo tras la captura el miércoles por parte de Estados Unidos de un petrolero frente a las costas de Venezuela, en medio del despliegue militar estadounidense en el Caribe iniciado a fines de agosto con el objetivo declarado de combatir el narcotráfico.
Por su lado, la conversación telefónica de Lula con Maduro fue la semana pasada. Fue “rápida” sobre la “paz en América del Sur y el Caribe”, dijo a la AFP una fuente de la presidencia de Brasil.
Maduro y Lula no habían hablado luego de las elecciones de 2024 en Venezuela, cuyo resultado no fue oficialmente reconocido por Brasil. La fuente dijo que “no hay intención” por parte de Lula de “ser mediador” en la crisis entre Washington y Caracas.
Lula dijo el jueves que defendió ante el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, una política pacifista para la región, durante una llamada telefónica la semana pasada. “Le dije: ‘Trump, no queremos guerra en América Latina’”, refirió Lula en un evento oficial. Y que Trump le respondió: “Pero yo tengo más armas, más barcos, más bombas”.
En una reciente entrevista, Trump, afirmó que los días de Maduro están “contados”.
Colombia, por su lado, no descarta darle asilo a Maduro. La canciller de Colombia, Rosa Villavicencio, manifestó el jueves que su país podría otorgarle asilo en caso de que llegue a un acuerdo con Washington. “Si esa salida implica que él deba vivir en otro país o pedir la protección, pues Colombia no tendría por qué decirle que no”, dijo la Caracol Radio.
La canciller aseguró que Maduro tal vez preferiría elegir un lugar “más distante y más tranquilo” para vivir.
Contratista para rescate
En el marco de las especulaciones sobre el destino de Maduro, surgieron más detalles de cómo salió de Venezuela la líder opositora María Corina Machado, que llegó el jueves a Oslo, donde el día anterior su hijo recibió en su nombre el Nobel de la Paz.
Bryan Stern, el veterano de guerra de EE.UU. que dirigió la operación secreta de 15 a 16 horas para sacar por mar a Machado de Venezuela, dijo que le recomendó a la líder opositora que no regrese a su país y aseguró que “nunca” ha sido contratado por Trump. El fundador del grupo Grey Bull Rescue, con sede en Tampa (Florida), dijo al canal CBS que se encontró con ella en altamar y logró trasladarla a un punto secreto en el Caribe donde tomó el avión rumbo a Oslo.
“Fue peligroso. Fue aterrador. Las condiciones del mar eran ideales para nosotros, pero no eran aguas en las que uno quiera estar, mientras más altas las olas, más difícil es para el radar ver. Así funciona”, dijo Stern al canal CBS. Reconoció que “nadie disfrutó ese trayecto, ¡especialmente María!”.
Stern subrayó que Grey Bull no actúa con fondos gubernamentales. “El Gobierno de EE.UU. no aportó un solo centavo, al menos que yo sepa”, afirmó. “Yo soy el contratista especializado en extracciones, y nunca he sido contratado por Donald Trump”, dijo sobre versiones que vinculan el rescate al entorno del presidente.
El veterano desmintió que la recogida fuese en Curazao y evitó hablar sobre la fase terrestre porque, “aún tenemos trabajo en Venezuela y no queremos poner en riesgo a las personas, fuentes o métodos involucrados”.
Cuando se encontraron con Machado, relató a CBS, “todos estaban empapados. ‘Mi equipo y yo estábamos calados hasta los huesos. Ella también estaba fría y mojada. Fue un viaje muy arduo’”, dijo Stern, quien señaló que la Premio Nobel de la Paz es la persona de más alto perfil que ha extraído. AFP, EFE
“Presión hasta que comprenda que debe irse”
La líder opositora venezolana María Corina Machado, Nobel de la Paz 2025, dijo que apoya una mayor presión sobre el dictador Nicolás Maduro para que “comprenda” que debe dejar el poder, según extractos de una entrevista con el canal estadounidense CBS difundidos ayer viernes. “Apoyaré que haya más y más presión hasta que Maduro comprenda que debe irse, que su tiempo se acabó”, declaró Machado ante la pregunta de si respaldaría una intervención de Estados Unidos en Venezuela. Machado se encuentra en Oslo, Noruega, donde llegó el jueves, un día después que su hija recibiera en su nombre el Nobel de la Paz. No llegó a tiempo para la ceremonia debido a su complicada salida de Venezuela evitando ser arrestada.
Corina: “Sentí riesgo real para mi vida”
La líder opositora venezolana, María Corina Machado, dijo ayer viernes que temió por su vida para salir de su país, en un rocambolesco viaje por cielo, mar y tierra para llegar a Noruega a recibir el Nobel de la Paz. “Hubo momentos que sentí que había riesgo real para mi vida, y que fue un momento también muy espiritual porque, al final, simplemente sentí que estaba en las manos de Dios”, dijo en una rueda de prensa con un grupo de medios en español en Oslo.
Machado, de 58 años, llegó el jueves de madrugada a Noruega, después de que se hubiese especulado mucho sobre su salida de Venezuela. Hasta ahora ha reiterado a la prensa que no dará ningún detalle para no comprometer a las personas que la ayudaron en su periplo. “Yo no voy a dar ningún detalle, no voy a hacer ningún comentario de la parte logística de este proceso”, dijo. Pero en “la parte personal y humana, sí puedo decirles que fueron horas muy intensas donde hubo momentos que sé que había riesgo real”.
Agregó que cuando se preparaba para dejar su país, donde ha vivido en la clandestinidad desde agosto 2024, se dijo: “Será lo que el Señor decida”. “Y quiso (Dios) que yo estuviera aquí y que pudiera abrazar a mi familia y a familiares de muchos presos políticos que llegaron a Oslo”, añadió.
La Nobel de la Paz habría pasado por una travesía marítima larga y “aterradora” en plena noche para salir de Venezuela, dijo Bryan Stern, que dirige una organización de rescate, en una entrevista ayer jueves en CBS News.