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Crece la división en Italia tras ataque a Berlusconi

Acusaciones por clima de odio; hoy dan el alta al premier

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ROMA | AFP Y AP

El jefe de gobierno italiano, Silvio Berlusconi, hospitalizado el domingo tras recibir un violento golpe en el rostro, será dado de alta hoy, mientras se agudiza el enfrentamiento político en Italia entre sus simpatizantes y opositores. La agresión a Berlusconi, quien deberá "abstenerse de actividades públicas importantes durante al menos 15 días", según su médico personal, Alberto Zangrillo, desató ayer un áspero cruce de acusaciones por haber alimentado el clima de odio en el país.

Berlusconi defendió el amor sobre el odio en un mensaje divulgado por internet. El premier, que quedó moralmente abatido tras la agresión de un desequilibrado -que le rompió dos dientes, le fracturó la nariz y le provocó heridas en los labios-, pidió a sus simpatizantes que "estén serenos y tranquilos" porque "el amor vence sobre el odio y la envidia".

Según Zangrillo, Berlusconi podrá retomar "progresivamente" el trabajo pero deberá "abstenerse de asistir a actividades públicas importantes (...) y a situaciones de tensión", durante "al menos dos semanas".

Mientras continúa el desfile de líderes políticos en el hospital, el ministro del Interior, Roberto Maroni, hizo una reconstrucción de la agresión ante el Parlamento, donde salió a la luz la división de la sociedad.

"La mano de aquel que hirió a Berlusconi fue armada por una campaña de odio sin piedad", aseguró Fabrizio Cicchit-to, responsable del partido de Berlusconi, Pueblo de las Libertades. En su intervención atacó al grupo editorial Espresso-Repubblica, a los programas de televisión que critican al gobierno y sobre todo al ex juez anticorrupción Antonio Di Pietro de "querer transformar el enfrentamiento (político) en una guerra civil" y lo tildó de "terrorista mediático".

"Nos oponemos a Berlusconi no por odio sino por amor al país", respondió Di Pietro, líder de la oposición con Italia de los Valores. El ex juez enumeró las arremetidas de Berlusconi contra las instituciones más importantes y sólidas del país.

La tensión es tan alta, que el gobierno está examinando la posibilidad de cerrar las páginas de internet que "incitan a la violencia" y de limitar las manifestaciones públicas, lo que suscita preocupación por las garantías a las libertades.

Se espera que un juez determine si el hombre que atacó a Berlusconi, Massimo Tartaglia, es encerrado en un hospital psiquiátrico. Tartaglia, con una historia clínica de trastornos psicológicos, envió una carta a Berlusconi el lunes en la que deploró su acto "superficial, cobarde y descontrolado".

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