ABIDJÁN | AP, AFP Y ANSA
Las fuerzas de Naciones Unidas en Costa de Marfil tomaron el control del aeropuerto de Abidján y el gobierno de Alassane Ouattara, reconocido por la comunidad internacional, anunció un cierre de las fronteras "hasta nuevo aviso", además de un toque de queda desde las 21 hasta las 6 horas locales.
Los choques entre quienes quieren que asuma el presidente electo Ouattara y los partidarios de Laurent Gbagbo, que perdió en la elección pero se quedó en el poder, se intensificaron en los últimos días.
El primer ministro nombrado por Ouattara, Guillaume Soro, "invitó" ayer a Gbagbo a rendirse y confirmó que sus tropas rodearon Abidján, la capital económica y ciudad más desarrollada y poblada del país, donde se resguarda Gbagbo.
Afirmó también haber obtenido el respaldo de "algunos generales" de las fuerzas armadas de Costa de Marfil. La información fue confirmada de modo parcial por el jefe de la ONU en ese país, Choi Young-Jin, que aseguró que unos 50.000 policías y gendarmes abandonaron las fuerzas leales al ex presidente, quedando en ese cuerpo solamente componentes de la Guardia Republicana y comandos especiales.
Crece la preocupación de la población civil en el marco de los enfrentamientos armados que llevan ya cuatro meses.
La gente se encuentra en una fase crítica también fuera de las ciudades, a causa de la extensión de los enfrentamientos y del creciente número de saqueos perpetrados por las milicias rivales.
El director de Cáritas en Abidján, el sacerdote Richard Kissi, fue víctima ayer de un rapto momentáneo por parte de un grupo de hombres armados no identificados cuando estaba en el suburbio de Anyama intentando evacuar a seminaristas. Fue liberado poco después y está en buenas condiciones de salud, informó Cáritas.
El miércoles, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó sanciones a Gbagbo y Estados Unidos lo volvió a instar a que deje el poder.