La pulseada judicial

Corte frena la libertad de Lula

Un juez habilitó su salida de la cárcel, pero el presidente del STF lo impidió a última hora.

Lula está preso desde el 7 de abril por una condena a 12 años. Foto: EFE
Lula está preso desde el 7 de abril por una condena a 12 años. Foto: EFE

El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva estuvo a punto de salir de la cárcel ayer miércoles, pero el presidente del Supremo Tribunal Federal (STF), Antonio Dias Tóffoli, lo impidió.

Dias Tóffoli revocó a último momento un fallo de otro juez del STF, Marco Aurelio Mello, que habilitaba la salida de prisión de condenados en segunda instancia pero con apelaciones en proceso, como es el caso de Lula y de otras 196.300 personas en Brasil, según datos del Consejo Nacional de Justicia de ese país.

Lula está en prisión desde el 7 de abril en Curitiba, cumpliendo una condena de 12 años por corrupción y lavado de dinero. Su liberación hubiera significado un inesperado golpe de efecto a diez días de la asunción del presidente electo Jair Bolsonaro. El ministro de Justicia de Bolsonaro será Sérgio Moro, el juez que envió a prisión a Lula.

Polémico fallo.

Para ordenar la libertad de los presos que están en la situación de Lula, el juez Mello se apoyó en un artículo de la Constitución según el cual una pena de prisión solo puede cumplirse cuando sea firme, lo cual ocurre tras lo que en Brasil se conoce como "tránsito en juzgado", que supone el fin de todo el proceso de apelaciones, que llega hasta la cuarta instancia.

Sin embargo, una jurisprudencia adoptada en 2016 por el STF, ratificada este año en una ajustada votación que acabó 6-5, contempla la posibilidad de que una sentencia empiece a ejecutarse una vez ratificada en segunda instancia. Esa decisión se justificó en su momento en el hecho de que en los dos procesos de apelación que restan a partir de esa fase no se juzga ya el mérito de la acusación, sino solamente asuntos formales que difícilmente modifican la sentencia.

Mello dictó su cautelar a pedido del Partido Comunista de Brasil (PCB), un histórico aliado de Lula, el mismo día en que el STF inició un receso que durará hasta el próximo mes de febrero, lo que generó aún más polémica sobre la posible excarcelación del expresidente y otros políticos condenados por corrupción.

Los fiscales responsables por la Operación Lava Jato, que llevó a prisión a Lula y a decenas de políticos y empresarios en Brasil, se plantaron frente a la decisión de Mello y consideraron que si no era anulada se "consagraría la impunidad".

El fiscal Deltan Dallagnol, que condujo las principales investigaciones de la Operación Lava Jato sobre contratos fraguados en Petrobras, afirmó que la decisión de Mello es "absolutamente equivocada" y podría tener "efectos catastróficos", dejando en libertad a "innumerables personas" encarceladas en el marco de ese escándalo de corrupción.

"Confiamos en que el STF va a revertir esa decisión (...). Estamos cansados de tantas decisiones que significan un vuelco jurídico", declaró el fiscal Dallagnol en rueda de prensa.

Por su lado, el Partido de los Trabajadores (PT) se movió con rapidez y llegó a solicitar formalmente la excarcelación inmediata de su máximo líder.

La revocación.

La jueza responsable del caso había supeditado la libertad de Lula a la posición que adoptaría sobre el asunto la Fiscalía General. Ese organismo lo hizo de hecho, pero con una apelación que presentó contra la cautelar de Mello apenas unas horas después de que fue dictada y que fue finalmente negada por Dias Tóffoli.

En su sentencia, el presidente del STF coincidió con la Fiscalía General en que una excarcelación cautelar de aquellos que serían beneficiados podría "causar una grave lesión al orden, a la salud, la seguridad y la economía pública".

Dias Tóffoli explicó además que no podía dar lugar a una cautelar que "contraría una decisión soberana ya tomada por la mayoría del pleno" del STF, tanto en 2016 como este mismo año.

También consideró que el asunto no requería "ninguna urgencia" como para ser decidido en forma cautelar, sobre todo cuando ya ha sido anunciado que la STF volverá a discutir el asunto de la prisión después de la segunda instancia en una sesión prevista para abril próximo.

Esta es la segunda vez que Lula está a punto de recuperar la libertad, y a última hora se la bloquean.

En julio pasado un juez de guardia un domingo dictó una cautelar en el mismo sentido de la ayer, pero solo en beneficio del exmandatario.

Esa decisión fue anulada el mismo día, así como ocurrió ayer, pero no impidió que a lo largo del año la Justicia recibiera unas 200 demandas contra la prisión después de segunda instancia, las cuales fueron rechazadas una a una.

Entre los motivos alegados para pedir la excarcelación de Lula se usó hasta su candidatura presidencial para las elecciones de octubre, a las que fue inscrito como abanderado del PT y luego vetado por la Justicia electoral, a la luz de una norma que impide postular a aquellos condenados en segunda instancia.

Última carta.

La semana pasada, Lula dijo en una carta a Dilma Rousseff que no cambia su dignidad por su libertad. "Dilma, mi lema ahora es: no cambio mi dignidad por mi libertad", aseguró Lula en la breve misiva. Lula escribió a Rousseff para felicitarla por su 71 cumpleaños. "Te estoy escribiendo para decirte felicidades por un cumpleaños más, que tengas fuerza para resistir, atacando y no defendiendo", señaló el expresidente.

Rousseff se sometió la semana pasada a una angioplastia en una hospital de San Pablo para restablecer el flujo normal de sangre en unas arterias coronarias que tenía obstruidas.

El procedimiento fue exitoso y la exjefa de Estado recibió el alta hospitalaria dos días después. Lula también dijo a Rousseff que "está preparado para enfrentar" a Moro.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)