PREOCUPACIÒN
El régimen retomó los ensayos con misiones hipersónicos.
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En plena tensión mundial por la guerra en Ucrania, Corea del Norte lanzó ayer jueves un misil balístico intercontinental (ICBM), lo que supone su primera prueba de este tipo en casi cinco años y enfatiza la ruptura de la moratoria que se había autoimpuesto en este terreno antes de su primera cumbre con Estados Unidos en 2018.
Con el país aún completamente aislado por la pandemia y enfrascado en continuas pruebas de armas (con la de ayer son 12, cifra récord, en lo que va de 2022) este gesto culmina más de tres años de creciente desconexión, tanto con Washington como con Seúl, tras la fracasada cumbre de Hanói de 2019.
El Estado Mayor Conjunto (JCS) surcoreano informó de que el lanzamiento tuvo lugar en torno a las 14.34 hora local (02.34 de la madrugada en Uruguay) desde el aeropuerto internacional de Sunan, en Pionyang, y que el misil voló unos 1.080 kilómetros alcanzando una altura máxima de unos 6.200 antes de caer en el mar de Japón.
Esto apunta a que el ICBM se lanzó con un ángulo muy abierto para trazar una parábola muy espigada y que se trataría del llamado Hwasong-17, un nuevo ICBM que aparenta tener un alcance de unos 15.000 kilómetros, suficiente para alcanzar Washington, Nueva York o cualquier punto de Europa directamente desde Pionyang.
Este es el cuarto misil que se precipita en aguas niponas (los tres anteriores lo hicieron durante la escalada armamentística norcoreana de 2017) y es probablemente el que haya caído más cerca hasta ahora del archipiélago.
El ensayo de hoy, el primero de este tipo desde que Corea del Norte disparó un ICBM en noviembre de 2017, llega apenas una semana después de un lanzamiento fallido que el ejército norcoreano hizo también desde Sunan y que se cree que estaba ligado a testar tecnología del Hwasong-17.
Ante todo, el misil de ayer supone el fin de la moratoria que se autoimpuso el régimen de Corea del Norte con respecto a los lanzamientos de ICBM de cara a acercar posturas antes de la primera cumbre que celebraron en 2018 el dictador Kim Jong-un y el entonces presidente Donald Trump.
Condena en ONU
Estados Unidos y varios de sus aliados solicitaron ayer jueves una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU en respuesta al lanzamiento por parte de Corea del Norte del misil. Estados Unidos, Albania, Francia, Irlanda, Noruega y el Reino Unido quieren que el Consejo de Seguridad se reúna este viernes y que lo haga, además, a puerta abierta, después de que las últimas sesiones sobre los ensayos con misiles norcoreanos hayan sido en privado.
La portavoz de la delegación estadounidense, Olivia Dalton, subrayó que la nueva prueba armamentística por parte de Corea del Norte supone otra “descarada violación de múltiples resoluciones del Consejo de Seguridad” de las Naciones Unidas.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, condenó “con firmeza” el lanzamiento del misil por Corea del Norte e instó al régimen de ese país a “desistir de tomar cualquier otra acción contraproducente”.
El lanzamiento fue “otra violación” de la “moratoria anunciada por Corea del Norte en 2018 sobre lanzamientos de esta naturaleza, y una clara violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad”, dijo Stephane Dujarric, portavoz de Guterres, en un comunicado.
Guterres “reafirma su compromiso de trabajar con todas las partes para buscar una solución pacífica y diplomática para la desnuclearización completa y verificable de la península coreana”, agregó su vocero del secretario general.