GUERRA
Los menores fallecidos por la ofensiva rusa ya superaron el centenar, según cifras oficiales; el alcalde de Lviv, donde hubo bombardeos en la zona del aeropuerto, dijo que Putin “es como Hitler”.
“Espero que los ucranianos aprendan las lecciones que los sirios tuvieron que aprender muy rápido contra los rusos. Nunca revelar las locaciones de los refugios para mujeres y niños, hospitales de campo o filas para comprar pan. Rusia los elegirá como blanco. No revelar las locaciones a las Naciones Unidas. Rusia accederá ellas y las elegirá como blanco”.
“Desafortunadamente, este es un muy alto precio que hemos aprendido”, también se leía en el panel, que evocaba con foto y nombre a los primeros niños asesinados en esta absurda guerra: “Polina, Sofia e Ivan son conocidos en toda Ucrania. Fueron las primeras víctimas de esta guerra”.
También denunciaba que fueron un objetivo de los rusos el jardín de infantes de Okhtyrka, en la región de Lugansk, el hospital Okhmadyat de Kiev, el hospital pediátrico y el Teatro Dramático de Mariúpol, edificios residenciales, dormitorios, escuelas y autos donde claramente había sido señalado por escrito que allí había “niños”.
Simbólica y silenciosa protesta con 109 cochecitos vacíos en la plaza del corazón de Lviv, en rechazo de la masacre de civiles, entre los cuales 109 niños #UkraineUnderAttack pic.twitter.com/Vpz5PIfItz
— Elisabetta Piqué (@bettapique) March 18, 2022
“Recordaremos a los niños que no pudieron ser evacuados; recordaremos a la mujer que murió y su bebé, que tampoco pudo ser salvado; recordaremos a Marianna Podgurska que estaba en la maternidad de Mariúpol cuando fue bombardeada y que pocos días después dio a luz a una beba”, también podía leerse.
Muchos de los más de 200.000 refugiados que en las últimas tres semanas, escapando del horror, fueron recibidos en Lviv, en silencio leían los paneles. “Es terrible que maten a los chicos de esta forma”, comentó a La Nación Natalia, manager de una empresa de alimentos que hace 20 días escapó junto a su hija. “Ahora estamos en la casa de unos conocidos de unos conocidos, pero tengo a mis tres hijos varones que se quedaron en Kiev, que están trabajando como voluntarios, llevando comida a los soldados”, contó. Su viaje hasta Lviv, con lo puesto, como el de todos, fue un calvario: 17 horas paradas en un tren atestado de gente.
“Ojalá esta guerra no dure demasiado porque tenemos muchas ganas de volver a nuestra casa, a nuestra vida normal, confiamos en nuestro ejército y en nuestro presidente y esperamos ganar pronto”, comentó su hija Anja, de 24 años, que trabajaba en la academia de fútbol de la capital.
El mismo concepto transmitió el alcalde de Lviv, que en la conferencia de prensa aseguró, con tonos patrióticos, que “nosotros no tenemos otra alternativa que la victoria”. “Rusia fue, es y será nuestro vecino y Rusia fue, es y será siempre para nosotros un peligro, porque no podemos elegir a nuestros vecinos, no podemos cambiar eso y tenemos que aprender a convivir con el peligro”, dijo.
Como todo el mundo, no ocultó su escepticismo total ante las negociaciones diplomáticas en curso entre delegaciones de las dos partes. “Como decía Bismark, un acuerdo con Rusia vale menos que el pedazo de papel sobre el que se firma”, dijo. E insistió con el concepto de que los ucranianos “debemos estar preparados para defendernos, porque los rusos serán siempre un peligro, siempre, aunque venzamos”.