Agencia AFP y EFE
En Occidente despierta controversia, pero en China fue recibido como una superestrella. El director ejecutivo de Tesla, Elon Musk, fue acogido esta semana con entusiasmo en el gigante asiático, con fanáticos refiriéndose a él como el “camarada Musk”.
En la segunda economía del mundo, poseer un vehículo eléctrico Tesla se ha convertido en los últimos años en el marcador social de la clase media.
Y el éxito de este multimillonario de 51 años, nacido en Sudáfrica, pero que tiene también las nacionalidades estadounidense y canadiense, levanta gran admiración en el gigante asiático. Zhu Qi, dueña de un Tesla en la ciudad de Changsha (centro), lo admite sin pelos en la lengua: dice a AFP que venera a Musk por su “gran carisma personal y su excelente constancia en su campo”.
Musk, que es también dueño de Twitter (inaccesible en China) realiza su primera visita en más de tres años a China, tras el levantamiento de la política de cero covid. Llegó el martes a Pekín y el miércoles viajó a Shanghái.
El empresario fue acogido casi como un dirigente político extranjero. En Pekín se reunió con varios miembros del gobierno, ante los cuales aplaudió la “vitalidad” del desarrollo chino. En Shanghái visitó la planta de ensamblaje Gigafactory, inaugurada por Tesla en 2019, según imágenes publicadas en Weibo por Grace Tao, encargada de las relaciones públicas del grupo en el país. Y se marchó de China el ayer por la mañana en su jet privado.
En Weibo -el Twitter chino- los usuarios siguieron con entusiasmo cada etapa de su estadía. Las fotos de su cena de bienvenida del martes, que incluía 16 platos diferentes, entre ellos mariscos, cordero neozelandés y fideos tradicionales de Pekín, se hicieron virales.
El multimillonario tiene grandes intereses comerciales en China, y el martes dijo al ministro de Relaciones Exteriores, Qin Gang, que la firma está “dispuesta a seguir expandiendo sus negocios en China”, según el ministerio.
Durante la entrevista con el responsable de Exteriores, se mencionaron con frecuencia Tesla y el sector del vehículo eléctrico, consignó ayer El País de Madrid.
Qin explotó la metáfora y reclamó “pisar el freno a tiempo” y “evitar una “conducción peligrosa” en las relaciones entre China y Estados Unidos; y pidió también “pisar el acelerador para impulsar una cooperación mutuamente beneficiosa”, según un comunicado del Ministerio de Exteriores.
Musk afirmó que los intereses de Estados Unidos y China “están entrelazados como si fueran siameses”, según la misma nota. Tesla, añadió, “se opone al desacoplamiento y a la ruptura de cadenas [de suministro], y está dispuesta a seguir expandiendo su negocio en China y a compartir las oportunidades de desarrollo del país”.
Tesla ve en China un inmenso mercado donde sus vehículos compiten ya de forma feroz con los coches eléctricos locales. Pero también es la fábrica de la que salen sus automóviles.
La planta de ensamblaje que abrió en 2019 en Shangái fue la primera en el extranjero, en un momento en el que las relaciones entre Washington y Pekín atravesaban un abismo tras el aterrizaje de Donald Trump en la Casa Blanca. La visita de Musk se da ahora en un contexto en el que, gracias al impulso en la fabricación de coches eléctricos, China se convirtió en 2022 en el segundo exportador mundial de vehículos, superando a Alemania.
Y, según las autoridades del gigante asiático, ya han pasado en el primer trimestre de 2023 a Japón para convertirse en líderes mundiales.
Las relaciones entre Musk y Pekín generan dudas en Washington. El presidente estadounidense, Joe Biden, dijo en noviembre que los vínculos del jefe de Tesla con países extranjeros “merecían” ser examinados. En los roces con Washington denunciados por Pekín se mezclan las constantes tensiones a cuenta de Taiwán. Sobre este tema el magnate no estuvo exento de controversia al sugerir recientemente que la isla de Taiwán debe ser parte de China, una postura aplaudida por Pekín pero repudiada por Taipéi.
Entre otras noticias, Bloomberg reveló ayer que Musk volvió a ser la persona más rica del mundo, luego de que superara al magnate de lujo Bernard Arnauld a raíz de que las acciones de la compañía de este último, LVMH, cayeran 2,6%.
Ahora, la fortuna de Musk esta valorada en unos US$ 192.300 millones, mientras que la de Arnault está en cerca de US$ 186.600, lo que lo pone en el segundo lugar en el índice de Bloomberg.
Twitter vale un tercio de lo que pagó Musk
Twitter vale actualmente un tercio de los 44.000 millones de dólares que el multimillonario Elon Musk desembolsó el año pasado para hacerse con la red social, según una estimación del fondo de inversión Fidelity, una de las firmas que participó en la operación.
Fidelity calcula que su participación en Twitter tenía al final de abril un valor de algo más de 6.500 millones de dólares, frente a los 19.700 millones que le atribuía el pasado octubre, cuando Musk completó la adquisición.
Así, la estimación del fondo daría a Twitter una valoración de unos 15.000 millones de dólares en la actualidad.