El programado funeral de un delincuente fallecido en Italia llevó a las autoridades de un municipio de Santiago de Chile a suspender ayer lunes las clases en colegios y guarderías por el peligro que representan los disparos al aire que se volvieron comunes en este tipo de sepelios.
En los conocidas popularmente como “funerales narco” -independiente de si el fallecido era narcotraficante u otro tipo de delincuente-, los asistentes lanzan fuegos artificiales y disparan ráfagas de armas de fuego al cielo en honor del muerto.
Se trata de una escena reiterada en los últimos meses en los sectores populares, en medio de la crisis de seguridad que vive Chile y que muestra la incapacidad de la Policía para controlar a las bandas criminales.
Debido a otro “funeral narco” también se suspendieron a fines de marzo las clases en 15 colegios y universidades de la ciudad de Valparaíso, a 120 km de Santiago.
El funeral de ayer lunes se realiza el mismo día que el gobierno del izquierdista Gabriel Boric puso en marcha el plan denominado “Calles sin Violencia” para reforzar la acción policial y judicial contra el crimen en 46 municipios de Chile, 22 de ellos en la ciudad de Santiago.
“La inseguridad es una dinámica que se retroalimenta de muchas dimensiones y cuando lo enfrentamos en conjunto, la investigación, la prevención, la sanción, el trabajo en el territorio, la comunidad, el espacio público, la organización social somos mucho más efectivos”, dijo la ministra del Interior, Carolina Tohá, al lanzar el programa.
A comienzos de abril, luego de conocerse la muerte del criminal Moisés Gallardo, alias “El Mota”, tras caer desde el quinto piso del edificio donde residía en Italia, se realizó en el municipio Pedro Aguirre Cerda de Santiago un “velorio en ausencia” en el cual hubo disparos al aire.
Gallardo, de 33 años, era un reconocido “lanza” (ladrón) internacional. En Chile había sido detenido 23 veces por delitos como robo por sorpresa, robo con violencia, receptación y hurto. Su cuerpo llegó al país el viernes y ayer se llevó a cabo su funeral. “Estamos viviendo una situación que es una verdadera pesadilla”, se quejó el alcalde de Pedro Aguirre Cerda, Luis Astudillo, en CNN Chile.
Con información de AFP