BAGDAD | REUTERS
Las fuerzas estadounidenses capturaron al ex jefe de espionaje iraquí horas después de la rendición de Tarek Aziz, el representante más conocido del gobierno de Saddam Hussein.
Washington anunció la detención del ex jefe de espionaje Farouk Hijazi, cerca de la frontera de Irak con Siria.
Hijazi fue director de operaciones externas de la agencia de inteligencia iraquí a mediados de la década de 1990, cuando esta intentó asesinar al ex presidente estadounidense George Bush, padre del actual mandatario, durante una visita a Kuwait.
La mayoría de los iraquíes recibieron con beneplácito el derrocamiento del férreo gobierno de Hussein, pero ha aumentado el descontento ante lo que muchos perciben como ocupación extranjera.
Aziz, el número 43 de una lista estadounidenses de los 55 ex funcionarios y colaboradores de Hussein más buscados, se entregó el jueves a tropas norteamericanas en Bagdad.
CNN citó a la hermana de Aziz, quien dijo que él había sufrido dos infartos recientemente. La mujer también relató que Aziz había estado en contacto con los estadounidenses mediante un intermediario, durante varios días, buscando garantías de que sería tratado "de una manera digna" y recibiría atención médica.
Aziz desempeñó un prominente papel como canciller en vísperas de la Guerra del Golfo, en 1991.
También fue una voz desafiante en Irak meses antes de la invasión del 20 de marzo.
ALEGRIA. Los iraquíes recibieron con beneplácito la noticia. Para ellos, Aziz es el pez más gordo atrapado hasta ahora, aunque los estadounidenses han detenido a otras personalidades del gobierno de Hussein menos públicas que se encontraban por encima de Aziz en la lista de los más buscados.
"Era muy importante para Saddam", dijo un residente de la capital.
Nabeel Musawi, principal asesor del político exiliado Ahmad Chalabi, dijo a CNN: "Ayudará a aplacar temores y ayudará al pueblo iraquí a (...) sentir que están seguros en un nuevo ambiente y que ningún revocamiento de políticas conducirá al regreso del régimen de Saddam Hussein y su gente".
El administrador estadounidense en Irak dijo el jueves que la formación de un nuevo gobierno iraquí comenzaría la semana próxima.
La cadena de televisión NBC le preguntó al presidente George W. Bush si pudiera tomar hasta dos años la llegada de la democracia a Irak. "Podría ser. O menos. ¿Quién sabe?", respondió.
En la entrevista de NBC, Bush dijo que había algunos indicios que sugerían que Hussein podría estar muerto tras haber sido blanco de ataques aéreos estadounidenses.
"No haremos una declaración hasta que estemos seguros, pero la persona que ayudó a dirigir los ataques cree que Hussein como mínimo fue herido de gravedad", dijo Bush.
En una visita al estado de Ohio, Bush planteó por primera vez la posibilidad de que Irak hubiese destruido las presuntas armas de exterminio.
"Va a tomar algún tiempo encontrarlas", dijo Bush y añadió:
"Pero sabemos que las tenía y si las destruyó, las trasladó o las escondió, ya encontraremos la verdad".
Bush era "fanático" del Ministro de Información
WASHINGTON n El presidente estadounidense, George W. Bush, admitió con ironía haber sido un gran admirador del ex ministro de Información iraquí, Mohammed Saeed al-Sahaf.
Cuando Sahaf aparecía en televisión sus colaboradores le avisaban y el presidente se apresuraba y hasta era capaz de interrumpir una reunión, dijo el propio Bush en una entrevista.
"Me gustaba, era grande", dijo Bush. "Era genial", agregó divertido.
Sahaf, recordado por negar la presencia de los norteamericanos en Bagdad mientras entraban los tanques de Estados Unidos, se volvió un objeto de culto para los estadounidenses, tanto para los pacifistas como para los defensores de la guerra contra Irak.
"Vi muchas partes (de la guerra), un montón de cosas grabadas, pero en el caso de la estatua de Saddam y de Sahaf, me avisaban y dejaba lo que estaba haciendo y prendía la televisión", agregó Bush.
Sahaf, en uniforme verde oliva y boina negra, solía insultar a los norteamericanos con una serie de coloridos improperios, entre los cuales: "delincuentes", "banda de asesinos", "mafiosos", y definía a la Casa Blanca como "un prostíbulo". ANSA