Canonizan a Don Orione, el "sacerdote de los pobres"

| Otros cinco santos, entre ellos una madre de familia y un monje maronita libanés, fueron elevados a los altares

CIUDAD DEL VATICANO | ANSA

Juan Pablo II canonizó a Don Orione, al cual calificó como un ser "de caridad sin confines" que soportó "sufrimientos físicos y morales, fatigas, dificultades, incomprensiones y obstáculos de todo tipo".

El Pontífice también proclamó a otros cinco santos, entre ellos a una italiana que murió tras haber defendido su embarazo y dado a luz a pesar de padecer una grave enfermedad.

La ceremonia se llevó a cabo ante una plaza colmada de fieles y banderas de Italia, España, Líbano y varios países latinoamericanos donde fue particularmente fructífera la obra del sacerdote piamontés Luigi Orione.

El "sacerdote de los pobres" nació en Pontecurone, localidad de la provincia piamontesa de Alessandria, en el norte de Italia, el 23 de junio de 1872.

Don Orione fundó la Pequeña Obra de la Divina Providencia y realizó numerosas iniciativas, como el Pequeño Cottolengo, famoso por su dedicación a la caridad hacia los más pobres en Italia, Europa y Sudamérica, en particular en Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, donde es grande la devoción hacia el nuevo santo.

El papa Pío XII, cuando Don Orione murió en Sanremo, Italia, el 12 de marzo de 1940, lo llamó "padre de los pobres e insigne benefactor de la humanidad dolorida y abandonada".

La canonización de Don Orione fue celebrada ayer además en 32 países donde están presentes los 1.100 sacerdotes, religiosos y laicos de la congregación dedicada a los pobres y enfermos.

VALORES FAMILIARES. La gloria de los altares fue también para otro santo "social", Annibale Maria de Francia (1851-1927), quien trabajó junto a Don Orione en el terremoto de Sicilia a principios del siglo XX para aliviar el sufrimiento de las víctimas.

También fueron canonizados la religiosa italiana Paola Elisabetta Cerioli (1816-1865) y su compatriota Gianna Beretta Molla (1922-62), que se negó al aborto para salvar su vida; el sacerdote catalán Josep Manyanet y Vives (1833-1901) y el monje libanés maronita Nimatullah Al Hardini (1808-1858).

La caridad, la fe, los valores familiares y la "paz verdadera" son valores comunes a los nuevos santos, dijo el Papa, "esa paz que es fruto de la victoria de Cristo sobre el poder del mal, del pecado y de la muerte".

Miles de libaneses, encabezados por el presidente de la República, Emile Lahoud, estaban presentes en la plaza, agitando banderas con el cedro del Líbano para festejar al nuevo santo maronita.

El Papa concelebró el rito con cardenales, obispos y sacerdotes, entre ellos el cardenal argentino Jorge Mejía, de 81 años de edad, quien se retiró de la ceremonia porque no se sintió bien, probablemente debido al calor de la mañana.

NUEVA SANTA. También el calor y, sobre todo la emoción, provocó el retiro momentáneo del marido de la nueva santa Gianna Beretta Molla.

El anciano Giuseppe Molla, de 91 años de edad, estuvo presente en la canonización junto a sus cuatro hijos, pero en el momento en que el Papa proclamó santa a su esposa, la emoción lo superó.

Gianna Beretta Molla es la primera madre de familia de la época contemporánea que sube a la gloria de los altares.

Gianna era una médica pediatra de Mesero (Milán), quien murió a los 40 años de edad, en 1962, siete días después de haber dado a luz a su cuarta hija, embarazo que deseó concretar a pesar de tener un tumor en el útero, que le causó la muerte.

Esa niña, ahora médica geriátrica, de 42 años de edad, estaba presente en la ceremonia junto a su padre y hermanos.

Vigilia en Argentina

BUENOS AIRES

La comunidad del Cottolengo Don Orione de la ciudad argentina de Claypole, donde reside la reliquia del corazón del santo, celebró su canonización con una vigilia.

Don Orione, que llamó a la Argentina "mi segunda patria", visitó dos veces ese país, en 1921 para crear las primeras misiones de la orden, y en 1934, cuando se quedó a vivir durante tres años.

El religioso visitaba con frecuencia Montevideo, donde construyó también su obra de ayuda a los desamparados que aún perdura, así como dejó su huella humanitaria en Brasil, Chile y Venezuela. AFP

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