Boric denuncia que no quieren dialogar los camioneros que bloquearon rutas en Chile

El presidente de Chile, Gabriel Boric
El presidente de Chile, Gabriel Boric.
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SU PRIMER DESAFÍO SINDICAL

“Yo como jefe de Estado no puedo permitir que se impida el libre tránsito a los habitantes de nuestro país”, dijo el mandatario chileno, desde La Moneda.

El presidente de Chile, Gabriel Boric, aseguró ayer miércoles que quienes esta semana bloquearon carreteras en el país no tenían ni siquiera voluntad de dialogar.

Además, anunció que el Gobierno presentará querellas respaldadas por la Ley de Seguridad Interior del Estado contra los camioneros que incumplieron el plazo fijado para levantar el bloqueo iniciado el lunes.

“Siempre hemos dicho que vamos a hacer valer la ley. Cuando se cortan de manera coordinada rutas a lo largo y ancho de todo Chile, en donde se impide el paso de vehículos de emergencia, a enfermos y a la ciudadanía en general, el gobierno no puede ser impávido ni quedarse de brazos cruzados”, argumentó.

En este sentido, en el Ministerio del Interior se han interpuesto nueve acciones legales contra los responsables de cortar las principales carreteras en ocho ciudades chilenas en el marco de una movilización nacional convocada primero por las redes sociales y después por una asociación de pequeños transportistas en contra de la inseguridad en la zona sur.

“Yo como jefe de Estado no puedo permitir que se impida el libre tránsito a los habitantes de nuestro país”, dijo Boric, desde La Moneda.

Se trata de la primera movilización sindical bajo el gobierno de Boric, quien asumió el pasado 11 de marzo.

"Problema histórico"

El paro parcial de transportistas se produce tras un incremento de los ataques en la llamada “macrozona sur”, donde la semana pasada un conductor recibió un disparo en la cabeza y se encuentra en estado grave.

“Sobre el conflicto que existe latente en La Araucanía, Los Lagos, Los Ríos, estamos ocupados y preocupados. Sabemos que es un conflicto histórico que excede el momento actual, y la inaceptable violencia es consecuencia de un problema político e histórico no resuelto”, insistió Boric desde la sede del Ejecutivo chileno.

“Como Gobierno haremos el mayor esfuerzo por abordarlo desde todas sus dimensiones, de orden público por cierto, la propiedad de la tierra, el derecho de que exista un pueblo, la lengua, la economía, entre otros factores”, agregó.

La violencia en La Araucanía y otras zonas del sur de Chile se han intensificado en las últimas semanas en el marco de un conflicto enquistado que le ha costado la vida tanto a manifestantes de la comunidad mapuche como a policías, y donde los ataques incendiarios a maquinaria y predios se producen casi de manera diaria.

Además de mayor seguridad en la ruta, los camioneros, que reciben subsidios fiscales, también exigen una regulación para controlar el precio de los combustibles, en alza desde hace meses por la crisis económica y en las últimas semanas además por la invasión rusa a Ucrania.

Los camioneros, un colectivo de gran poder e influencia política en Chile desde tiempos de la dictadura de Augusto Pinochet, cuando se abandonó el transporte ferroviario, protagonizaron una masiva movilización en febrero pasado previo a la investidura de Boric, en protesta por la inmigración e inseguridad en la frontera norte.

Entonces, los transportistas atribuyeron el incremento de la inseguridad en las ciudades norteñas de Arica e Iquique a los cientos de migrantes que ingresan a Chile desde hace más de un año de forma irregular a través del altiplano boliviano.

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