BELÉN, CISJORDANIA
JENNIE MATTHEW, AFP
La ciudad de Belén, evitada por los turistas desde que comenzó la segunda Intifada, en 2000, se dispone este año a recibir nuevamente a decenas de miles de peregrinos para una Navidad calificada de "maravillosa", la primera en mucho tiempo.
"Tenemos esperanzas de que siga reinando la tranquilidad. Estoy seguro de que tendremos una Navidad maravillosa", tal vez por primera vez en lo que va del siglo. La afirmación optimista corresponde a Víctor Bartaseh, el alcalde de esta ciudad ubicada en el actual territorio palestino de Cisjordania, donde el Nuevo Testamento sitúa el nacimiento de Jesucristo.
Para las festividades con centro en el próximo 25 de diciembre, el alcalde espera que este año lleguen entre 30.000 y 40.000 turistas, el doble que el año pasado.
Dadas las tasas actuales de ocupación, Bartaseh cree que las 2.000 camas de hotel de Belén estarán reservadas para Navidad, después de varios años de caída del turismo en Cisjordania a causa de la violencia entre israelíes y palestinos.
La caída en la afluencia de fieles -en su inmensa mayoría cristianos- fue notoria luego del inicio de la segunda "Intifada" (levantamiento), el 29 de septiembre de 2000. Si bien la tensión entre israelíes y palestinos está lejos de desaparecer, los últimos acontecimientos políticos permiten vaticinar una de las mejores Navidades en la localidad donde se cree que nació Jesús.
El 27 de noviembre pasado en Annapolis (Estados Unidos), los israelíes y los palestinos reanudaron oficialmente sus negociaciones de paz, paralizadas durante siete años a causa de la ola de violencia que dejó unos 6.000 muertos, arruinó la economía de Cisjordania y empujó al exilio a muchos habitantes.
Sin embargo, los turistas vuelven, señala Bartaseh, debido a los esfuerzos de paz y a la disminución de la violencia, así como a las iniciativas tomadas por las iglesias para favorecer el turismo hacia uno de los lugares más santos del cristianismo.
"Ya estamos viendo los resultados, dijo alborozada Haya Saad, de 27 años, directora comercial del Hotel Intercontinental de Belén, el único "cinco estrellas" de la ciudad. Las 250 habitaciones de este establecimiento están reservadas.
Este año, el hotel duplicó su tasa de ocupación durante las fiestas gracias al incremento de la demanda de los peregrinos procedentes de Extremo Oriente y de Europa del Este.
El sitio más emblemático de la localidad es la Basílica de la Natividad, que la tradición indica que fue construida, en el año 325, sobre los restos del establo donde nació Jesús.
Miseria. Pero los resquicios de la violencia no cesan. Hace apenas dos meses, militares israelíes irrumpieron en el hotel Intercontinental, siguiendo a un palestino que les había lanzado piedras, recuerda Haya Saad. "Pero las cosas están mucho mejor que antes", explica.
Sin embargo, basta apartarse de las avenidas inundadas de adornos de Navidad y entrar en las callejuelas olvidadas por los peregrinos para hundirse nuevamente en la miseria cotidiana de Belén, donde la tasa de desocupación supera el 50%.
La ciudad se encuentra ahora separada de Jerusalén por la barrera de seguridad construida por Israel para protegerse de los grupos armados palestinos.
"Yo no me había dado cuenta de la superficie de las tierras confiscadas ni del impacto del muro sobre la libertad de movimiento de los palestinos", señaló Gareth Hewitt, responsable de una organización caritativa británica.
El conflicto empujó a escapar a los cristianos, de los cuales actualmente hay entre 15% y 25% en Belén. Antes de la creación del Estado de Israel, en 1948, representaban el 92% de la población.
La cifra
30.000 Población estimada de Belén, que sería duplicada en estas fechas. Actualmente, los cristianos no superan el 25%. Antes de 1948, eran más del 90%.
El muro
El muro de separación construido por Israel y cercano a Belén, es una fuente inagotable de conflictos. La protesta ayer de unos 50 palestinos, apoyados por pacifistas israelíes y de otros países, fue reprimida por los guardias fronterizos, armados con cachiporras. Al menos cinco de los manifestantes fueron agredidos; uno de ellos estaba disfrazado de Papá Noel. Esta barrera, que llega a entrar en Cisjordania, es presentada por Israel como una "valla antiterrorista". Sin embargo, la Corte Internacional de Justicia y la ONU ordenaron su desmantelamiento.