Bachelet intenta hacer magia con pocos recursos en ONU-Mujeres

Crisis. Recibió US$ 200 millones en fondos; espera US$ 1.000 millones

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NUEVA YORK | NEWSWEEK

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon calificó al 2 de julio de 2010 como "un día que marca una inflexión". Fue cuando se creó la Entidad para Igualdad de Género y Empoderamiento de la Mujer, conocida como ONU-Mujeres.

Según las palabras de Ban, la organización reemplazó cuatro burocracias oscuras y con insuficiente financiamiento dedicadas a las mujeres con una única entidad que finalmente dará a la mitad de la población del mundo una plataforma de alto perfil que merece, con la finalidad de otorgar "una voz mucho más fuerte a las mujeres y a la equidad de género".

Liderando la nueva organización y encargada de impulsar su perfil está una de las mujeres más poderosas e inspiradoras, Michelle Bachelet, la expresidenta de Chile. Los logros de Bachelet tienen sus raíces en las traumáticas experiencias de sus años jóvenes. Cuando el gobierno de Chile fue derrocado por un golpe de Estado encabezado por Augusto Pinochet, en 1971, el padre de Bachelet (un general de la Fuerza Aérea que respaldó al depuesto Salvador Allende) fue detenido y torturado en la prisión. Retornó a su hogar por un breve periodo bajo arresto domiciliario antes de ser enviado nuevamente a un centro de detención, donde falleció de un ataque cardíaco bajo circunstancia sospechosas en 1974, a la edad de 51 años.

En enero de 1975, las fuerzas de seguridad del Estado detuvieron a la propia Bachelet, quien era una estudiante de medicina de 23 años y a su madre, les vendaron los ojos y las encarcelaron en Villa Grimaldi, una mansión convertida en una casa del terror, donde las prisioneras eran rutinariamente golpeadas, recibían choques eléctricos, eran violadas y asesinadas. Pese a la experiencia penosa, Bachelet no se quebró y cantaba con otras detenidas para mantener la cordura y ayudaba a asistir a las mujeres que habían sido violadas. Bachelet nunca ha hablado en detalle sobre ese periodo, más allá de reconocer que fue golpeada y de destacar que fue una de "las que tuvo suerte", debido a que sobrevivió antes de ser enviada el exilio en Australia, después de la intervención de miembros de su familia.

Más adelante, Bachelet estudió política de defensa y después que Pinochet abandonó el poder, se convirtió en la primera Ministra de Defensa en América Latina. Madre de tres hijos, divorciada y agnóstica, en un país católico, su abrumadora popularidad personal la impulsó a la presidencia de Chile en 2006. Asediada al comienzo de su mandato por protestas estudiantiles y un escándalo en torno de la implementación de un sistema de transporte, eventualmente logró enderezar su administración y alcanzó la mayor tasa de aprobación en la historia de Chile, en gran medida, gracias a su hábil conducción de la economía del país.

Defensoras de los derechos de las mujeres se acercaron a Bachelet para medir su interés por el cargo en la ONU, cuando ella todavía era presidenta, en 2010. La Constitución chilena le prohibía postularse a un segundo mandato. Si bien estaba reacia a abandonar la escena política y a su familia, incluyendo sus nietos, para los que graba libros de cuentos de Hallmark, aceptó que su nombre estuviera en el proceso de selección.

"Al comienzo, mi sentimiento era que no debía hacerlo y debía permanecer en mi país", indica Bachelet. "Pero, al final, lo que ocurrió fue que la mayoría de mi familia consideró que debía ir porque sería una tarea maravillosa".

Se comenta que tanto Ban como la secretaria de Estado, Hillary Clinton, trabajaron intensamente para persuadir a Bachelet que aceptara el nuevo cargo, prometiendo su apoyo y convenciéndola que ONU-Mujeres sería más que la suma de sus antecesoras, así como apelaron a su sentido del deber para ayudar a las mujeres.

CARENCIA. Sin embargo, hubieron problemas desde el comienzo de la gestión de Bachelet. Para comenzar, no se otorgó a ONU-Mujeres el poder de una agencia en plenitud, una diferencia que importa en la ONU. Fue el producto de cuatro años de negociaciones que casi finalizaron trabadas, después que los países miembros estuvieron divididos respecto de la misión de la organización. Lo que surgió fue una entidad con responsabilidad operativa para administrar programas en el terreno cuando los países lo desean y un brazo que traza las políticas para asegurar que las mujeres estén en el centro del trabajo de Naciones Unidas.

Todo eso tiene un costo real lo que apunta a un problema fundamental: los recursos financieros cruciales para asegurar el éxito de ONU-Mujeres, no se han materializado. Incontables discursos en la ONU han enfatizado con elocuencia la importancia de mejorar la situación de las mujeres y niñas, las contribuciones a la novel organización no han sido acordes con la retórica.

Hasta ahora, ONU-Mujeres ha recibido alrededor de US$ 200 millones en fondos, lo que es drásticamente menos que los US$ 1.000 millones que los grupos de defensa de los derechos de las mujeres esperaron estuviera disponible y también menos que los US$ 500 millones que Ban delineó, en enero de 2010, como "la totalidad de los requerimientos de fondos para la fase inicial".

Estados Unidos es objeto de críticas especiales por haber contribuido con apenas US$ 6 millones en 2011. El Departamento de Estado, cuyo presupuesto cubre los fondos de Naciones Unidas, solicitó al Congreso US$ 8 millones para ONU-Mujeres para el año fiscal 2012, mucho menos de lo que muchos observadores esperaron, teniendo presente el papel clave que desempeñó Estados Unidos realizando gestiones para ONU-Mujeres. Militantes por los derechos de las mujeres han califico el monto de "vergonzoso", pero los jerarcas del Departamento de Estado dicen que hacen lo máximo posible, teniendo en cuenta la estrechez fiscal y la realidad del Congreso.

Esa carencia es especialmente frustrante, debido a los desafíos que enfrentan las mujeres alrededor del mundo, en la actualidad. La Primavera Árabe y su impacto en las mujeres ha sido un foco temprano para Bachelet. Ha instruido a ONU-Mujeres a trabajar silenciosa y estrechamente con las mujeres en Egipto, apoyando a su pedido a un conjunto de organizaciones que lucha por la presencia de la mujer en el gobierno que ayudaron a crear.

DESAFÍO. Bachelet insiste que no está desalentada, aunque admite que se ha subestimado el tiempo requerido para obtener los fondos. "No estoy desalentada ni frustrada", señala. "Me encantaría poder avanzar más rápido".

Por suerte, la trayectoria de Bachelet la preparó para luchar y resistir. Su experiencia con la tortura y la prisión cuando era joven "fue un sismo personal", comenta, lo que la llevó a ser movida y llamada por causas nobles. "Hay que hacer cosas que importan, con responsabilidad. Pero, también tener responsabilidad con tareas épicas, hermosas y nobles", dice.

En la actualidad, la misión de Bachelet es construir ONU-Mujeres con los recursos limitados y lograron resultados que impresionen lo suficiente para conquistar mayor respaldo. Su mandato tiene cuatro años, pero los observadores chilenos pronostican que volverá a su país antes, a tiempo para las elecciones de 2013, en las que tiene permitido competir.

Bachelet insiste que no ha tomado ninguna decisión y que se encuentra enfocada en la urgencia de mejorar las vidas de las mujeres alrededor del mundo. A medida que enfrenta un otoño del hemisferio Norte poblado de viajes -incluyendo a Brasil, Canadá, Uruguay, Italia y los países nórdicos- dice que cumplir las expectativas de las mujeres resultará imposible, teniendo en cuenta la magnitud del desafío, aunque ello no significa que no lo intentará.

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