Europa se ve obligada otra vez a aportar una fortuna para frenar el contagio de la crisis, esta vez con una vasta adquisición de bonos italianos y españoles por parte del Banco Central Europeo. Y, otra vez, la condición del rescate es más austeridad.
Sin embargo, ahora es distinto. A diferencia de Grecia, Portugal e Irlanda --los pacientes anteriormente obligados a imponer la cura de la austeridad-, Italia y España ya han dado zancadas considerables hacia la reducción de sus déficits.
Algunos economistas advierten que obligar a mayores recortes podría empujar al borde a sus economías tambaleantes. Y, a diferencia de Grecia o Portugal, son tan grandes que cualquier suspensión de pagos podría hacer añicos a la unión del euro para siempre.
"Italia ha hecho todo lo que se le ha pedido: ha recortado a izquierda, derecha y centro", dijo Yanis Varoufakis, un economista en Atenas que ha escrito ampliamente sobre las vicisitudes de la zona del euro. "Sin embargo, si sigues cortando así, empiezas a cortar el músculo, lo que afecta crecimiento e ingresos".
España e Italia ya tienen unas de las tasas de crecimiento más bajas en la zona del euro, y se espera que ambas estén por debajo de 1% este año.
Se ha tenido el objetivo de que Italia baje su déficit a 3,9% de su producto interno bruto este año. Y, bajo mayor presión de Alemania y el Banco Central Europeo (BCE) la semana pasada, el primer ministro Silvio Berlusconi, dijo que se aceleraría la reducción a fin de balancear el presupuesto de Italia para 2013. Ayer, además, hizo nuevos anuncios (ver aparte).
Asimismo, Italia encabeza actualmente al mundo industrial occidental con un presupuesto que en realidad tiene un excedente, al día, de 2% del PIB, cuando se toma en cuenta su situación financiera a parte del interés en la deuda existente. Este llamado presupuesto primario se considera como la forma más útil de medir la salud financiera de un gobierno.
España reducirá su déficit de 9% de la producción económica a 6%. No obstante, también está bajo presión de sus socios europeos para hacer más reducciones.
No se ha recompensado ni a Italia ni España por el dolor económico que ya ha impuesto su austeridad, mientras nerviosos inversionistas extranjeros y locales se han apresurado a buscar la salida.
Desde finales del año pasado, por ejemplo, el Deutsche Bank recortó su exposición neta para Italia -otrora vista como un prestatario más o menos libre de riesgos- de 8,000 millones de euros a 996 millones.
Hasta que la decisión del BCE durante el fin de semana de comprar bonos italianos y españoles hizo bajar drásticamente los rendimientos, sus tasas de mercado estaban por encima de 6%, generalmente considerado el límite superior por administrar una carga sustentable de la deuda. El lunes, en las noticias del plan de adquisiciones del Banco, el rendimiento de los bonos a 10 años de Italia bajó a 5,27% y el de España, a 5,12% ya entrada la tarde en las transacciones de Nueva York.
Claro que los inversionistas en bonos han tenido sus razones para ser cautelosos con Italia y España.
El nivel general de la deuda de Italia de 126% del PIB es uno de los más altos del mundo. Y su fracaso para salir de una crisis de una década indica que será más difícil que nunca para Roma pagar esa deuda.
España, entre tanto, batalla para recuperarse de un desastroso descalabro inmobiliario. Y persisten las inquietudes por la vulnerabilidad de los bancos.
El otro país con un patrón similar es España, con un nivel de deuda que realmente bajó, de 69% del PIB a 66%.
En comparación, la deuda de Grecia explotó de 101% del PIB a 147% en el mismo período. La deuda general de Francia y Alemania también aumentó significativamente. Y fuera de la zona del euro, Gran Bretaña y EE.UU. también han experimentado incrementos aun más pronunciados en la deuda gubernamental desde 1999.
Gran Bretaña ahora tiene un programa de austeridad autoimpuesta, mientras que sus cifras de crecimiento se siguen revisando a la baja -ligeramente por encima de 1% para este año-, los inversionistas no abandonan los bonos del país, que, en 2,6%, se negocian al cierre como los de Alemania.
Ello se debe en gran parte a que Gran Bretaña controla su propia moneda y porque, hasta ahora, los inversionistas aún piensan que el gobierno está comprometido a seguir con sus recortes presupuestales.
En los casos de Italia y España, no está claro si la medicina de la austeridad recetada por el BCE y su gobernador, Jean Claude Trichet, hará que las cosas mejoren en realidad.
Nuevos recortes en Roma
El gobierno de Silvio Berlusconi adoptará antes del 18 de agosto nuevas medidas económicas de austeridad como respuesta a la crisis por la deuda desatada por los mercados.
"Nos hemos comprometido a convocar un Consejo de Ministros antes del 18 de agosto e intentaremos inclusive anticipar esa fecha con las medidas" contra la crisis, anunció Berlusconi durante un encuentro con los sindicatos del país.
El anuncio fue hecho al inicio de una importante reunión con las partes sociales para examinar las nuevas medidas económicas, tal como fuera exigido por el Banco Central Europeo (BCE), que puso una serie de condiciones para intervenir y comprar deuda soberana de Italia en los mercados secundarios de manera de tranquilizar a los mercados.
Italia aceptó el viernes acelerar el ajuste fiscal comprometiéndose a alcanzar el equilibrio de las cuentas en el 2013, un año antes de lo previsto, como primer gesto dirigido al BCE.
Las nuevas medidas serán adoptadas a través de un decreto-ley, un trámite más rápido. El primer ministro italiano reiteró que las nuevas medidas permitirán economizar 20.000 millones de euros además de los 48.000 millones decididos en la ley de ajuste aprobada a mediados de julio por el Parlamento. (AFP)