LAURA GIL (*)
EL TIEMPO/GDA
El presidente Uribe mostró audacia en la guerra; llegó el momento de mostrar audacia en la paz. Sólo un líder es capaz de asumir riesgos y el Presidente Uribe lo hizo en la mitad de una mala racha manifiesta: la pérdida de una sola vida podría haber agudizado aún más las consecuencias políticas del enfrentamiento con la Corte Suprema de Justicia.
En plena crisis institucional, Álvaro Uribe desafió a los familiares de los secuestrados, que se oponían al rescate militar; desafió a la oposición política, que le hubiese cobrado un error fatal con creces; desafió al presidente Nicolas Sarkozy que, a nombre de quién sabe qué autoridad le había prescrito el uso de la fuerza; y desafió al presidente Hugo Chávez, que llegó a poner el futuro de las relaciones bilaterales a merced de su mediación en el acuerdo humanitario.
La apuesta pagó. En palabras de Ingrid Betancourt, la rehén más popular del mundo, "la operación militar resultó perfecta" y su valor simbólico constituye un hito. Probó que sí se puede rescatar, devolvió confianza y optimismo a los colombianos y evidenció el profesionalismo del ejército y el agotamiento de las FARC. Quizá también permitirá recomponer el escenario regional. Si el movimiento bolivariano contaba en las FARC como punta de lanza en Colombia, ¿podrá seguir haciéndolo?
Frente a la debilidad manifiesta de la insurgencia, ¿considerarán algunos Jefes de Estado que vale la pena continuar apoyándola? Ingrid Betancourt exhortó a los presidentes Chávez y Correa a respetar la democracia colombiana. "Nadie eligió a las FARC", afirmó. ¿Escucharán su llamado?
Está claro que las FARC se están desintegrando. La política de las recompensas pone en eficiencia lo que le falta en cuantía ética y la inteligencia humana cada día produce mayores frutos.
La importancia nacional e internacional de este golpe no escapará ni a la base ni a los mandos de las FARC y, por ende, más y más deserciones son de esperarse.
(*) ANALISTA Y CATEDRÁTICA DE RELACIONES INTERNACIONALES DE LA UNIVERSIDAD EXTERNADO DE BOGOTÁ, COLOMBIA