KABUL | Milicianos del Talibán con chalecos explosivos lanzaron ayer una operación armada contra el corazón de la capital afgana que estuvo compuesta de ataques suicidas y tiroteos cerca del palacio presidencial y otras sedes gubernamentales. Los ataques que paralizaron Kabul durante horas dejaron como saldo 12 muertos, entre los que había siete insurgentes.
El ataque fue el más ambicioso contra Kabul en casi un año y demostró la vulnerabilidad de la capital afgana a pesar de las amplias medidas de seguridad en toda la ciudad. También fue una clara señal de que los rebeldes buscan escalar su lucha mientras Estados Unidos y sus aliados intentan acabar la guerra.
La primera explosión ocurrió poco después de las 10 horas locales en un área en la que están concentrados edificios del gobierno, hoteles y locales comerciales. Recién cinco horas después y tras ataques al Banco Central, un centro comercial, un hotel y en la calle, la violencia fue apaciguada.
Siete talibanes murieron, cinco al ser alcanzados por disparos de las fuerzas de seguridad y dos al activar bombas, anunció el ministro del Interior afgano. AFP Y AP