TEHERÁN | AFP
Irán reafirmó ayer su determinación de mantener su controvertido programa nuclear, pese a unos atentados contra dos responsables del mismo y un ataque informático que reconoció por primera vez.
Dos físicos que desempeñaban un papel importante en el programa nuclear iraní fueron víctimas este lunes por la mañana en Teherán de sendos atentados con bomba, atribuidos por Irán a Israel y EE.UU.
Uno de ellos, Majid Shahriari, murió, y el segundo, Fereydun Abasi Davani, resultó herido. Ambos atentados fueron efectuados según el mismo método: bombas lapa colocadas en sus automóviles por desconocidos que circulaban en motocicleta.
Los autores de los ataques lograron huir y la policía no recibió ninguna reivindicación, pero Teherán acusó rápidamente a Israel y a EE.UU.
El presidente iraní Mahmud Ahmadinejad afirmó en conferencia de prensa que "se ve la mano de los gobiernos occidentales y del régimen sionista" en estos atentados.
El ministro del Interior, Mostafá Mohamad Najar, acusó también a los servicios de inteligencia estadounidenses de la CIA y los israelíes del Mossad de estar detrás de los atentados, destinados, dijo, a "detener los avances científicos" de Irán.
EE.UU., Israel y otras potencias, acusan a Irán de tratar de dotarse del arma atómica pretextando un programa nuclear civil, lo que Teherán ha desmentido siempre.
En los últimos años, varios científicos iraníes murieron en atentados o desaparecieron misteriosamente.
En el último atentado, ocurrido el 12 de enero pasado, murió Masud Alí Mohamadi, físico de renombre que enseñaba en la universidad de Teherán y trabajaba también para los Guardianes de la Revolución, cuerpo de élite de las fuerzas armadas iraníes.
Ahmadinejad reafirmó ayer que Irán, pese a estos atentados y las presiones, no renunciará jamás al enriquecimiento de uranio.