Los cuatro astronautas de la misión Artemis II se encuentran a mitad de camino hacia la Luna y siguen acercándose al satélite natural de la Tierra, al que orbitarán a comienzos de la próxima semana en una hazaña inédita desde 1972. “Estamos a mitad de camino”, escribió el viernes en la noche en redes sociales la NASA, cuyas mediciones de seguimiento de la nave Orión la situaban a más de 219.000 km.
A bordo de la nave, los estadounidenses Christina Koch, Victor Glover y Reid Wiseman, además del canadiense Jeremy Hansen, son los primeros seres humanos que se aventuran tan lejos en el espacio desde el fin del programa Apolo, hace más de medio siglo.
La odisea espacial es retransmitida en directo por la NASA e inmortalizada por los astronautas, que se llevaron consigo celulares y cámaras fotográficas. Sus primeras imágenes de la Tierra fueron publicadas por la agencia espacial estadounidense. “Vemos nuestra pequeña canica azul a través de los ojos de la tripulación y, de repente, nos encontramos ahí arriba con ellos”, comentó una responsable de la NASA.
“Vista impresionante”
Luego de un exitoso despegue desde Florida el miércoles, la tripulación encendió el jueves los motores para obtener el impulso necesario y salir de la órbita terrestre, para luego tomar rumbo hacia la Luna. Hansen describió “una vista impresionante” desde sus ventanas en la nave. “Nada te prepara para la emoción que te invade” en ese momento, confesó por su parte Koch.
Artemis II se convierte en la primera misión tripulada al satélite natural desde el fin del programa Apolo en 1972.
La presencia humana en el espacio se había limitado, hasta entonces, a las inmediaciones de la Tierra, principalmente a la Estación Espacial Internacional (EEI). Situada a más de 384.000 kilómetros de distancia, la Luna está aproximadamente 1.000 veces más lejos que la EEI.
La tripulación no alunizará, pero le darán la vuelta al astro y pasarán por detrás de su cara oculta el lunes, antes de regresar a la Tierra el 10 de abril. La trayectoria del viaje está diseñada para que la nave sea atraída por la gravedad de la Luna y después regrese de forma natural hacia el planeta.
“A partir de ahora, las leyes de la mecánica orbital guiarán a nuestra tripulación a la Luna, la rodearán y la traerán de vuelta a la Tierra”, declaró Lori Glaze, científica de la NASA.
Es un cálculo ingenioso pero restrictivo, ya que hace imposible cualquier marcha atrás: Orión debe llegar hasta la Luna antes de poder volver. En caso de un problema grave, los astronautas tendrían que volver a ponerse los trajes espaciales, diseñados para garantizar su supervivencia durante seis días.
La misión de Artemis II tiene como objetivo verificar que todo esté en orden para permitir el regreso de los estadounidenses a la superficie lunar y preparar futuras misiones a Marte.
La NASA aspira a un alunizaje en 2028, antes de que finalice el segundo mandato de Donald Trump.
La “vida cotidiana” dentro de la nave
Beben batidos, toman fotos con el móvil, lidian con el correo electrónico y arreglan inodoros descompuestos: los astronautas son como nosotros. Los cuatro miembros de la tripulación realizan una misión inédita, pero también se abren paso entre las banalidades de la vida, mientras flotan en un espacio equivalente a dos minivan. La especialista de misión Christina Koch, la primera mujer en ir al espacio profundo, dijo que prepararse para el viaje de 10 días era como planear un viaje de campamento. Las raciones de la cápsula Orion incluyen 58 tortillas, 43 tazas de café, carne de res a la barbacoa y cinco tipos de salsa picante. Y solo un baño... que tenía un problema. Cuentan con bolsas de dormir que se pegan a las paredes de la cápsula para evitar que floten en el interior. Pero no hay días de descanso, los astronautas tienen 30 minutos de ejercicio incluidos en sus horarios, entre otras tareas. AFP
“Caer del cielo”
El astronauta canadiense de Artemis 2, Jeremy Hansen, contó en una videollamada ayer sábado que tuvo la sensación de “caer del cielo” mientras su nave seguía su compleja trayectoria hacia la Luna. Junto con los otros tres astronautas de la misión Artemis II, superó ayer por la mañana el punto medio entre la Tierra y la Luna, a más de 241.000 kilómetros de casa.
Deben realizar el primer sobrevuelo lunar tripulado en más de medio siglo.
Durante las primeras horas a bordo de la nave Orion, Jeremy Hansen, expiloto de combate de 50 años que realiza su primer viaje al espacio, vio “cosas extraordinarias”.
“En lo que nos echamos una pequeña siesta y nos levantamos, la Tierra ya estaba tan lejos”, relató el astronauta, junto a sus compañeros estadounidenses Victor Glover y Reid Wiseman a la Agencia Espacial Canadiense (ASC).
Jeremy Hansen habló después de la inyección translunar: “Tuve la sensación de que estábamos cayendo del cielo hacia la Tierra, y le dije a Reid: “Parece que vamos a estrellarnos contra ella. Es increíble. En realidad, la esquivamos (...). Fue realmente fenomenal”.
Con información de EFE y AFP