Ascenso y caída del presidente de la Bolsa de Nueva York

N. YORK | BLOOMBERG y AFP

Para Richard Grasso, el Mercado de Valores de Nueva York (NYSE) lo era todo.

Fue su vida durante 36 de sus 57 años. Fue donde conoció a la mujer que sería su esposa y madre de sus cuatro hijos. Fue el lugar donde a diario, desde el balcón de la bolsa, gastaba bromas a los operadores del mercado al tocar la campana a las 9:30 a.m. para abrir la jornada de contratación.

Grasso fue quien logró restablecer las operaciones dentro de un plazo de seis días después de los ataques del 11 de setiembre contra el World Trade Center, a pocas cuadras de Wall Street. El alcalde de la ciudad dijo que había sido un logro "heroico".

Su vida en el mercado concluyó ayer.

Grasso fue despedido de los cargos de presidente y máximo responsable del mayor mercado de valores del mundo, a raíz del tremendo escándalo suscitado al conocerse la fabulosa remuneración que cobró por sus servicios. Incluso para Estados Unidos, donde nadie se escandaliza de los sueldos millonarios, la paga especial que recibió Grasso este año, causó alboroto general, ya que se elevaba a 140 millones de dólares.

Los llamamientos para que renunciara fueron creciendo en intensidad en días recientes, entre los operadores de bolsa, inversionistas institucionales, peritos en conducción empresarial, políticos y editorialistas de periódicos.

PASO A PASO. Dick Grasso llegó a la cima de la mayor plaza financiera del mundo subiendo los escalones de uno en uno. De adolescente, trabajó en una farmacia de Queens cuyo dueño gustaba de invertir en la bolsa.

Fue mientras acompañaba a su jefe a ver a su corredor de bolsa que el joven Dick, que quería ser policía, hizo su primera inversión: compró 1.000 dólares de acciones en una compañía aérea.

El interés de Grasso en las acciones lo condujo a tomar su primer trabajo en la bolsa, como oficinista en el departamento de listado de acciones, donde ganaba 88 dólares semanales.

Ahora, 36 años más tarde, Grasso, su esposa y sus cuatro hijos viven en la elegante comunidad de Locust Valley del suburbio neoyorquino de Long Island, donde enarbolan la bandera de Estados Unidos en un asta plantada en el césped frente a la entrada de la casa. Grasso, que va al trabajo en un automóvil blindado, tiene una residencia veraniega en la zona de los Hampton en Long Island, así como un apartamento en el vecindario de Tribeca en la ciudad de Nueva York.

Pequeño, calvo y de apariencia cordial, Dick Grasso llegó a la presidencia de la bolsa en 1995. Fue la primera vez que un antiguo empleado en la compañía ocupaba ese cargo.

EXPULSION. La fama de Grasso en el mundo bursátil, con ser mucha, no opaca la del presidente más famoso que tuvo el Mercado de Valores de Nueva York en sus 211 años de historia: Richard Whitney, un ladrón.

Whitney fue expulsado como miembro de la Bolsa en 1938 cuando se descubrió que había usado su cargo como presidente entre 1930 y 1935 para robarles dinero a los inversionistas, a su esposa y al propio fondo de viudas y huérfanos de la Bolsa.

Cumplió una pena de tres años de cárcel en la prisión de Sing Sing.

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