Arrestan al atrincherado líder de Costa de Marfil

Gbagbo. Fue detenido por fuerzas del presidente electo Ouattara con ayuda de ONU

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ABIYÁN | AFP

El ex presidente marfileño Laurent Gbagbo fue detenido tras una ofensiva generalizada de las fuerzas de su rival Alassane Ouattara, apoyadas por medios aéreos y blindados de las fuerzas francesas y de la misión de Naciones Unidas (ONUCI).

"¡No me mate!". Éstas fueron las primeras palabras pronunciadas, según un testigo, por el ex mandatario cuando sus captores entraron de noche en su residencia de Abiyán, poniendo un epílogo a una década de gobierno accidentado.

Desde hacía una semana y ante la ofensiva de las Fuerzas Republicanas (FRCI) -de su rival Ouattara, mandatario electo y reconocido internacionalmente- apoyadas por ataques aéreos de la ONU y Francia, Gbagbo se había atrincherado en su residencia de la capital económica del país.

"Había minas por todas partes en el patio" de la propiedad, explicó un miembro de las FRCI luego de sacar al lugar al ex mandatario.

"Hemos lanzado gases lacrimógenos en la casa y después el comandante Vetcho (uno de los jefes militares de las FRCI) ha entrado", describió el militar.

"Laurent Gbagbo fue detenido por las fuerzas republicanas de Costa de Marfil y conducido al Hotel del Golf" donde se halla el cuartel general de Ouattara, confirmó el embajador de Francia en el país, Jean-Marc Simon.

El ex hombre fuerte del país y su esposa fueron ubicados en una suite y sus familiares en otras habitaciones. La televisión TCI, símbolo de Ouattara, difundió anoche las imágenes históricas, reflejo de una catarsis para una buena mitad del país: las de un Gbagbo fuera de combate en su habitación, sentado sobre una cama.

Las fotografías tomadas de ese momento muestran, al otro lado de la cama, a su esposa con aire turbado. La ferviente cristiana evangélica parece estar inmersa en sus plegarias. En una breve declaración, Gbagbo dijo: "Deseo que depongamos las armas y que entremos en la parte civil de la crisis, y que acabemos rápidamente para que el país se recupere".

Desde la ONU se anunció que la seguridad del ex presidente estaba garantizada por miembros de la Misión de la ONU en Costa de Marfil (ONUCI), y que la mayoría de los combates habían cesado, si bien quedaban "algunos grupos de resistencia".

Por su parte, el nuevo mandatario, Ouattara, anunció el comienzo de un juicio a su predecesor, su mujer y sus colaboradores.

En su primera intervención tras la caída del ex jefe de Estado, aseguró que el país se encuentra "al amanecer de una nueva era de esperanza", y anunció la creación de una "comisión de verdad y reconciliación" para esclarecer las violaciones de los Derechos Humanos. Llamó asimismo a sus compatriotas a "abstenerse de cualquier acto de represalia o de violencia".

"La pesadilla ha terminado" para los marfileños, había declarado anteriormente Guillaume Soro, primer ministro de Ouattara, asegurando que Gbagbo y su esposa estaban "detenidos". Soro también instó a las fuerzas armadas leales al líder caído a unirse al nuevo jefe del Estado, prometiendo que no habrá "caza de brujas".

Esta detención, realizada en el 12º día de la batalla de Abiyán, se produjo tras una nueva campaña de bombardeos de las tropas de Francia y la ONUCI en la residencia donde se había atrincherado Gbagbo, y contra el armamento pesado de sus partidarios, de conformidad con la resolución 1.973 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El presidente saliente no había reconocido la victoria electoral de su rival en noviembre pasado, pese a estar certificada por la comunidad internacional, y se rehusaba rendirse tras meses de una sangrienta crisis postelectoral.

La batalla en Costa de Marfil ha llevado a la capital económica del país, con sus cuatro millones de habitantes, al borde de la catástrofe humanitaria, con barrios enteros entregados a la anarquía y en los que grupos armados, de los que se desconoce a quién apoyan, realizan actos delictivos.

También es difícil la situación en el interior del país, especialmente en el oeste, donde los combatientes de ambos bandos fueron acusados por la ONU y por ONG de masacres, ejecuciones y violaciones.

Ouattara ha prometido perseguir a los responsables de estos hechos, pero los expertos afirman que no lo hará porque les debe su ascensión al poder.

SEIS MESES DE CRISIS POLÍTICA

Noviembre.

Segunda vuelta de la presidencial entre el saliente Laurent Gbagbo y Alassane Ouattara.

Diciembre.

La Comisión electoral anunció la victoria de

Ouattara pero el Consejo Constitucional proclamó presidente a Gbagbo. Ambos juraron y eligieron jefes de Gobierno. Comenzó la presión internacional para que Gbagbo renunciara.

Enero.

La ONU denunció "actos repetidos de agresión" y aprobó el envío de 2.000 hombres.

Febrero.

Gbagbo "nacionalizó" bancos y se agudizó la violencia entre ambos bandos.

Marzo.

Ouattara pidió frenar las exportaciones y Gbagbo, restituirlas. Comenzó la ofensiva hacia el Sur de las

fuerzas de Ouattara, que tomaron en cuatro días el control de casi todo el país. Cuando ingresaron a Abiyán se intensificaron los combates con los militares.

Abril.

La ONU y los franceses tomaron el aeropuerto de Abiyán. Ouattara bloqueó la residencia de Gbagbo y, tras días de bombardeos, las fuerzas del nuevo presidente detuvieron al dictador y a su esposa Simone.

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