POLÍTICAS ECONÓMICAS

Argentina abrió negociaciones por la deuda y mantiene el cepo cambiario

El novel ministro de Economía argentino, Martín Guzmán, tuvo ayer su presentación en sociedad. No se guardó nada para alertar sobre la crisis en el país .

Martín Guzmán, ministro de Economía argentino. Foto: Reuters
Martín Guzmán, ministro de Economía argentino. Foto: Reuters

El nuevo gobierno argentino comenzó a negociar con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y pronto lo hará con los demás acreedores, cómo refinanciará su deuda. “Ya hemos tenido conversaciones con el FMI y ya hay reconocimiento del fracaso. Lo que falta es reconocer la necesidad de un programa distinto”, dijo anoche el ministro de Economía, Martín Guzmán, en su primera comparecencia ante los medios.

“Queremos que puedan cobrar”, dijo el ministro. Sin embargo, no precisó, por ejemplo, si habrá igual tratamiento a los bonistas que tienen papeles con ley local o extranjera.

El ministro Martín Guzmán dio un diagnóstico sombrío de la economía argentina: “Venimos a resolver una muy profunda crisis económica y social. La situación es de extrema fragilidad”, señaló, en tanto pronosticó una inflación de 55% para este año.

El ministro anunció sin dar detalles un “plan macroeconómico integral” para salir de la crisis. “Para poder pagar hay que tener capacidad de pago y para eso hay que crecer”, señaló el funcionario, en línea con lo que dijo el presidente Alberto Fernández el martes en su discurso ante el Congreso.

Argentina tiene desde 2018 un acuerdo de ajuste fiscal con el FMI, que otorgó un crédito por 57.000 millones de dólares, de los cuales ha desembolsado unos 44.000 millones.

Pero Fernández ya dijo que no solicitará el último tramo de ese préstamo.

En lo inmediato, Kristalina Georgieva, directora del FMI, comunicó que se había reunido con Guzmán antes de su inicio en funciones. En esa reunión, Guzmán señaló que el FMI reconoció que el programa anterior con el gobierno de Mauricio Macri había fracasado.

La proyección del FMI para la economía argentina este año prevé una caída del 3,1%.

Para el analista político Rosendo Fraga, “el primer problema que enfrenta Alberto Fernández es que la sociedad acumula ocho años de frustración”.

“En el segundo mandato de Cristina Kirchner (2011-2015), en promedio el PBI creció 0% y en los cuatro años de Macri fue -2%. Son ocho años consecutivos de caída del PBI per cápita”, señaló Fraga, al advertir que Fernández deberá manejar con prudencia las expectativas de la población.

Para la firma Capital Economics, “el plan de Alberto Fernández de resolver la crisis de la deuda argentina haciendo crecer la economía no es una opción realista. Pensamos que una quita de deuda en los próximos años es inevitable”.

Anoche el ministro Guzmán dijo que iniciará un proceso de consultas con los acreedores con vistas a renegociar el perfil de la deuda. “Con el FMI ya se iniciaron las negociaciones. Ya se inició el diálogo y las negociaciones también. Y estamos en instancias de comienzo de diálogo y de consultas, principalmente, con los bonistas privados”, indicó.

Guzmán insistió en que Argentina quiere tener en este proceso una “posición constructiva” para “resolver la situación de virtual default en la que se encuentra el país”.

Antes de asumir, el presidente Fernández se había manifestado a favor de negociar una extensión de los plazos de pago, sin quitas sobre capital e intereses.

Guzmán dijo que se creará una unidad especial para la gestión de la deuda externa, que será dirigida por él, y una comisión asesora en temas de deuda, integrada por exsecretarios de Finanzas.

Con respecto a la inflación, el ministro dijo que el nuevo Gobierno quiere reducirla a niveles de un dígito, pero, advirtió, “eso lleva tiempo”.

“No se debe atacar, como se intentó en el pasado reciente, solamente con política monetaria. No funciona. Esto debe ser atacado con una estrategia macroeconómica integral”, dijo.

Martín Guzmán saluda al presidente Fernández. Foto: AFP
Martín Guzmán saluda al presidente Fernández. Foto: AFP

Guzmán negó, como lo había hecho ayer en horas de la mañana el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, que se venga un desdoblamiento cambiario.

“En extrema ansiedad, el Gobierno pasado instaló un cepo. Para sacarse eso de encima la situación se tiene que tranquilizar”, indicó y ratificó que, por ahora, no cambiarán las restricciones cambiarias actuales, pese a que se irá “evaluando” el régimen a futuro “en la medida de las medidas que vayamos tomando”.

Guzmán indicó que buscará frenar la caída del PBI, por lo que requerirán “aire” fiscal en un contexto de limitaciones. Sin embargo, aclaró que no habrá emisión monetaria descontrolada, porque “sería desestabilizante”.

“Hay un problema de default”, dijo. Y enseguida se corrigió: “Virtual default”. Estimó que “hay que converger al equilibrio fiscal”, pero dijo que eso no se puede hacer de golpe. “En 2020 no se puede hacer más ajuste”, adelantó. En ese sentido ratificó que se requiere “más aire” pero que no hay “recursos extraordinarios”, porque se perdió el crédito.

“Más emisión monetaria sería desestabilizante”, aclaró. Aunque no lo precisó si se abrió allí la posibilidad de más ingresos (impuestos) o de solo una renegociación de la deuda.

“Para poder pagar hay que tener capacidad de pago, y para eso la economía se tiene que recuperar”, dijo y señaló que buscarán una relación “constructiva” con el FMI, con el que ya están en negociaciones.

La única medida concreta anunciada fue que presentará en el Congreso un proyecto de ley de Solidaridad y Reactivación Productiva, del que no dio mayores detalles, pese a que adelantó que allí dentro estarán las mejoras prometidas por Fernández a los ingresos más bajos y algún cambio en jubilaciones. (En base a La Nación/GDA, Reuters, AFP, EFE)

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