Aniversario de Operación Jaque contra las FARC

Reclaman gestiones de Uribe para liberar a otros rehenes

 20090701 600x493

BOGOTÁ | AGENCIAS

Hoy se cumple un año de la "Operación Jaque" que le significó la libertad a Ingrid Betancourt, a tres estadounidenses y a 11 uniformados sin necesidad de realizar un solo disparo. Este fue el más duro golpe que el Ejército colombiano propinó a la guerrilla de las FARC en sus 45 años de historia, pero aún genera muchas críticas.

"Así como nos tragó el hueco negro del destino muchos años antes, así también fuimos devueltos a la luz en un segundo", declaró Betancourt a la revista del Ejército, que publicó ayer una edición especial por el aniversario del rescate. La ex candidata a la presidencia reconoció que aún "llora con emoción el día del rescate", cuando militares colombianos se hicieron pasar por miembros de una ONG, ingresaron a la selva y convencieron a los miembros de las FARC que los rehenes debían ser trasladados, y ya en el avión redujeron a los guerrilleros y dijeron: "Somos el Ejército Nacional, están en libertad".

En el primer aniversario de la "Operación Jaque", Gustavo Moncayo volvió a reclamar al presidente colombiano Álvaro Uribe un gesto humanitario que facilite la liberación de su hijo, el cabo Pablo Emilio Moncayo, que lleva 11 años de rehén de las Farc, y sostuvo que la Operación Jaque minimizó las opciones para las 22 personas que siguen cautivas.

Los rebeldes anunciaron en un comunicado el 16 de abril que liberarían al cabo Moncayo ante la "reiterada solicitud" del padre, de la senadora Piedad Córdoba y de los presidentes de Ecuador, Rafael Correa, y Venezuela, Hugo Chávez. Pero desde el anuncio pasaron dos meses sin que se conozca de gestiones para obtener las coordenadas o acuerdos con el Comité Internacional de la Cruz Roja. Las FARC exigen que participe Córdoba, pero Uribe aclaró que los únicos que pueden participar son la Cruz Roja y la Iglesia.

Mala imagen de betancourt

Tras su liberación Ingrid Betancourt fue propuesta para el Premio Nobel de la Paz, se reunió con el Parlamento Europeo, con el papa Benedicto XVI y con numerosos jefes de Estado. Pese a todo, la imagen de la franco-colombiana se vio devaluada por su decisión de residir en Francia y por el libro que publicaron los estadounidenses Keth Stansell, Marc Gonsalves y Tom Howes. Sus compañeros de cautiverio la calificaron de "arrogante y "egoísta". Su antigua compañera en la selva, Clara Rojas, publicó en su libro que "Ingrid Betancourt no fue la hermana que esperaba".

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar